El escritor japonés Ryu Murakami, reconocido internacionalmente por novelas como Azul casi transparente y Sopa de miso, murió a los 74 años, según confirmó ayer su editorial, Gentosha. El autor falleció el sábado 17 de octubre en su domicilio, aunque no se dieron a conocer las causas de su muerte. Su funeral se realizó en una ceremonia privada, con la presencia de sus familiares más cercanos.
“Nos entristece profundamente la noticia del fallecimiento de Ryu Murakami, quien dedicó su carrera a publicar incansablemente trabajos impactantes que conectaron con las generaciones más jóvenes”, expresó la editorial japonesa mediante un comunicado difundido en las redes sociales.
Considerado una de las voces más originales y provocadoras de la literatura japonesa contemporánea, Murakami construyó una trayectoria marcada por relatos que exploraron los aspectos más oscuros de la sociedad. La violencia, el sexo, las adicciones, la prostitución y la pérdida de identidad fueron algunos de los temas recurrentes de sus novelas, atravesadas por una mirada crítica sobre el capitalismo y la deshumanización.
Nacido en 1952 en la prefectura de Nagasaki, alcanzó reconocimiento literario en 1976, cuando publicó su primera novela, Azul casi transparente, escrita mientras estudiaba en la Universidad de Arte de Musashino, cerca de Tokio. La obra, centrada en un grupo de jóvenes inmersos en las drogas y la sexualidad, provocó controversia por su crudeza y le permitió obtener el prestigioso premio Akutagawa, uno de los principales reconocimientos literarios de Japón, cuando tenía apenas 24 años.
A partir de ese debut, consolidó una carrera prolífica con títulos como Los chicos de las taquillas (1980), Piercing (1994) y Sopa de miso (1997). En sus historias abordó cuestiones como el maltrato infantil, la marginalidad y las contradicciones de una sociedad marcada por el consumismo y el aislamiento.
Sus libros fueron traducidos a decenas de idiomas, entre ellos español, inglés y francés, lo que contribuyó a convertirlo en un autor de culto fuera de Japón. También incursionó en el cine como director y guionista, y participó en adaptaciones de sus propias obras.
Aunque compartía apellido con el célebre novelista Haruki Murakami, ambos escritores no tenían ningún vínculo familiar y desarrollaron estilos literarios muy diferentes.
La muerte del autor provocó expresiones de pesar en Japón. El portavoz del Gobierno, Minoru Kihara, destacó que Murakami “ha retratado con agudeza las luces y sombras de la sociedad, así como las esperanzas y ansiedades de la gente, dejando una significativa huella en la literatura japonesa”.
“Fue un escritor que no dejó de plantear interrogantes. Creo que sus palabras seguirán siendo leídas por muchos lectores y perdurarán en el corazón de la gente”, agregó el funcionario.
En los últimos años, su obra experimentó un renovado interés, impulsado por las redes sociales y el creciente atractivo internacional de la literatura japonesa. Ese fenómeno permitió recuperar títulos que llevaban años fuera de circulación, como Sopa de miso, reeditado en España en 2024 después de casi dos décadas.