Jorge Ríos, el jubilado que se hizo conocido en 2020 luego de matar a un delincuente que había ingresado a robar a su vivienda de Quilmes Oeste, murió este miércoles por la noche a los 76 años. El caso había tenido una fuerte repercusión nacional y derivó en un extenso proceso judicial que terminó con el reconocimiento de que había actuado en legítima defensa.
Ríos, padre de tres hijos y abuelo de cinco nietos, atravesaba desde hacía tiempo diferentes problemas de salud. Había sufrido un infarto y tenía antecedentes de taquicardia, arritmia e hipertensión. Recientemente también había padecido una caída en su vivienda que le provocó una fractura de cadera, por la cual permaneció internado.
La noticia fue confirmada por su hija Gabriela, quien lo despidió a través de las redes sociales. "El mejor papá que la vida nos pudo dar. Que el universo nos siga encontrando en estas y tantas almas. Gracias pa", escribió junto a una fotografía.
Ríos había nacido el 12 de enero de 1950 en Gilbert, Entre Ríos, y pasó parte de su infancia y adolescencia en Concepción del Uruguay. A los 20 años se instaló en el sur del conurbano bonaerense, donde formó su familia.
Estuvo casado con María Cristina Nievas, una enfermera oriunda de Salta que murió en 2013 como consecuencia de un cáncer de hígado. Tras su fallecimiento, continuó viviendo en su casa de Quilmes Oeste.
El episodio que llevó a Ríos a ocupar las portadas ocurrió durante la madrugada del 17 de julio de 2020, cuando cinco delincuentes ingresaron a su vivienda ubicada en la zona de Ayolas al 2700. Se trataba del tercer intento de robo que sufría durante aquella misma noche.
Según relató posteriormente, los asaltantes lo golpearon y le exigieron dinero. Durante el violento episodio, el jubilado tomó una pistola calibre 9 milímetros que tenía en la casa y efectuó varios disparos.
Franco "Piolo" Moreyra, de 26 años, recibió dos impactos y murió. Los restantes integrantes de la banda escaparon y posteriormente cuatro sospechosos fueron detenidos.
La investigación judicial puso inicialmente a Ríos bajo sospecha. Fue acusado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y quedó bajo prisión domiciliaria. El caso generó entonces un intenso debate público alrededor de la inseguridad y los límites de la legítima defensa.
"Me cagaron la vida, perdí todo, mis amistades, mi barrio y mi casa", había expresado el jubilado al recordar las consecuencias que aquel episodio tuvo sobre su vida.
Finalmente, en junio de 2023, el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de Quilmes resolvió su situación judicial y determinó que Ríos había actuado en legítima defensa, cerrando así uno de los casos policiales de mayor repercusión de aquellos años.