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Moscú: hoteles y departamentos de lujo rodearán la Plaza Roja

El centro histórico moscovita será protagonista de un importante cambio arquitectónico antes de 2008. La capital rusa se convirtió en una de las más caras del mundo y el principal responsable es el precio de las propiedades que aumentaron un 50,5 por ciento alcanzando un costo de 4.000 dólares el m2.

Moscú- Condominios millonarios, hoteles de lujo y complejos comerciales serán construidos antes de 2008 en la zona de la Plaza Roja de Moscú, el centro histórico moscovita, otrora sede de las celebraciones de la época soviética. Un proyecto con un costo de 360 millones de dólares prevé construir un enorme supermercado, dos hoteles de cinco estrellas, así como departamentos lujosos y la Bolsa de Diamantes, justo en el lugar que ocupa la “Krashnaya Plóshchad” (Bella Plaza). Los nuevos “monstruos de cemento” y del consumo, símbolos del capitalismo, serán realizados gracias a la intervención sobre las galerías comerciales adyacentes a la Basílica de San Basilio, construidas en el siglo XIX y consideradas una perla arquitectónica de la ciudad. Altos costos El costo del proyecto será cubierto gracias al alto precio del metro cuadrado en Moscú -hasta 22 mil dólares- y una tarifa de entre 3.500 y 4.000 dólares que deberán pagar los usuarios de este nuevo proyecto inmobiliario, aprobado por el Departamento del Patrimonio ruso. El precio de la vivienda en Moscú es, además, el principal responsable de que la capital rusa se haya convertido en 2005 en la ciudad más cara del mundo, según un estudio que publicó la empresa británica de consultoría en recursos humanos Mercer. Oposición Por otra parte, según el diario inglés Independent, la construcción del hotel en las cercanías de San Basilio afectará a la catedral, aunque los ejecutores del complejo aseguran que el proyecto consiste “únicamente” en modificar su estructura. Entre los opositores a la construcción sobre terrenos de la Plaza Roja se encuentra el ex ministro de Finanzas Boris Fiodorov, cuyo libro “Crónica de la destrucción de la vieja Moscú, 1990-2006” salió a la venta días atrás. Según Fiodorov, al menos 600 edificios de valor histórico desaparecieron desde la caída del gobierno soviético y la llegada de la economía capitalista a Rusia. “Ni siquiera los bolcheviques después de la revolución lograron volver totalmente irreconocible la ciudad, parece que el objetivo actual fuera destruir cualquier resto sobreviviente a la barbarie soviética”, manifestó el ex ministro. Fiodorov ilustra su posición haciendo una especie de recorrido por la Moscú post comunista, plagada de construcciones nuevas, que reemplazaron a las antiguas viviendas pre revolucionarias. Como resultado de este cambio arquitectónico, está en riesgo de demolición la “Casa de los Rostov”, una mansión pequeña del siglo XVII ubicada sobre la calle peatonal Arbat y considerada uno de los escenarios de la novela “Guerra y Paz” de León Tolstoi. El alcalde de Moscú, Iuri Luzhkov, es el principal acusado por los defensores del patrimonio arquitectónico moscovita, según los cuales el funcionario promueve leyes que permiten el abatimiento de las construcciones ante la presencia de averías de cualquier tipo. Considerada una de las capitales más caras del mundo, la Moscú actual es una ciudad contaminada, congestionada y carente de infraestructura turística, sostuvo un informe del diario inglés The Economist. La administración de Luzhkov lanzó hace pocos días un programa para cambiar la imagen de la ciudad, en el cual fueron anunciadas inversiones por cerca de 27 millones de dólares. Sin embargo, la remoción de edificios históricos, representantes de la arquitectura rusa, es vista por un gran número de críticos de la gestión de Luzhkov como un punto desfavorable para la promoción de la ciudad. Pese a ello, la alcaldía piensa revertir la imagen negativa de la ciudad acudiendo principalmente a la difusión publicitaria. “Después de todo Mickey Mouse es sólo un ratón con buena publicidad”, aseguraron los colaboradores del alcalde. Joya arquitectónica Por ahora, una de las principales joyas arquitectónicas moscovitas amenazadas es la basílica de San Basilio, debido a la intención de la constructora de realizar un estacionamiento subterráneo a sólo 100 metros de los pilares del monumento. Nostálgicos,