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Miles de iraníes celebran a Jameneí en medio de otra ola de bombardeos a gran escala sobre infraestructuras de Teherán

Teherán (EFE, AP y ANSA) - Miles de iraníes se echaron a las calles de Irán para declarar su lealtad al nuevo líder supremo de la República Islámica, Mojtaba Jameneí, en medio del sonido de explosiones por la segunda gran oleada de bombardeos israelíes.

En lo que fue una demostración de fuerza, se celebraron multitudinarias manifestaciones en Shiraz, Kerman, Ahvaz, Tabriz, Hamedan y Teherán, entre otras ciudades de este país de 90 millones de habitantes.

En la capital la manifestación se realizó en la plaza Enqhelab (Revolución) entre gritos de “Muerte a Estados Unidos”, “Muerte a Israel”, que lanzaron una guerra contra Irán la semana pasada en la que han muerto más de un millar de iraníes.

Allí hace solo nueve días se reunieron miles de personas para rememorar a Alí Jameneí, asesinado por Estados Unidos e Israel el sábado 28 de febrero tras 36 años en el poder.

“Hemos perdido a nuestro querido líder mientras encabezaba nuestra caravana contra los poderes arrogantes del mundo. La herida es demasiado profunda, pero ahora nos tranquiliza el nuevo líder, su digno sucesor, que llevará adelante la misión”, dijo a Press TV uno de los participantes en la manifestación de Teherán.

Mientras se celebraban las manifestaciones se produjeron nuevos ataques estadounidenses e israelíes en Teherán e Isfahan.

Mojtaba Jameneí fue elegido nuevo líder supremo de la República Islámica en la madrugada del domingo por la Asamblea de Expertos, en el que el tercer cambio de líder en los 47 años de vida de la República Islámica tras Alí Jameneí y Ruholá Jomeiní.

Todas las instituciones políticas y militares del país declararon su lealtad y obediencia al nuevo líder, entre ellos la Guardia Revolucionaria, el cuerpo militar más poderoso de Irán que tiene la misión de proteger a la Revolución Islámica y controla el programa de misiles balístico iraní.

El religioso, de 56 años de edad, es una figura de la que se sabe muy poco, la mayoría de los iraníes nunca han escuchado su voz y se le ve en público dos veces al año, en el aniversario de la Revolución y el Día de Quds (Jerusalén). Las movilizaciones en Irán se produjeron mientras Israel lanzaba su segunda gran oleada de ataques en Teherán.

Las autoridades militares ya habían anunciado horas antes otra tanda de ataques "a gran escala", contra infraestructura del régimen de los ayatolás en Teherán, Isfahán y el sur de Irán.

Tras una de las rondas de ataques, el Ejército de Israel aseguró haber bombardeado el cuartel general de la Fuerza Aérea de la Guardia Revolucionaria de Irán, desde el que se operan los misiles balísticos y las flotas de drones.

Por su parte, el portavoz del Ejército de Israel, Effie Defrin, dijo ayer en una comparecencia que la fuerza aérea mató a más de 1.900 soldados y comandantes iraníes desde el inicio de la guerra, que ha cumplido ya más de una semana.

Estados Unidos, por su parte, dice haber atacado más de 5.000 objetivos durante los primeros 10 días de la guerra contra Irán.

REPRESALIAS

En respuesta, el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, insistió en que seguirán atacando objetivos estadounidenses en los países vecinos, asegurando que esos territorios son usados por las fuerzas de Estados Unidos en su guerra contra Irán.

"Gracias, CENTCOM, por admitir que están utilizando el territorio de nuestros vecinos para desplegar sistemas HIMARS contra nuestra gente", dijo en su cuenta oficial de X, en la que alude a un mensaje del Mando Central de Estados Unidos sobre el uso de esos sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad.

"Nadie debería quejarse si nuestros poderosos misiles destruyen estos sistemas dondequiera que se encuentren como represalia", advirtió Araqchí.
Países como Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Qatar, que cuentan con bases militares y efectivos estadounidenses, han sido blanco de ataques con drones y misiles lanzados desde Irán desde el inicio de la guerra.

La ausencia de señales de un rápido fin de la guerra llevó a nuevas subidas del precio de petróleo y gas y el consiguiente temor a una crisis económica global. El petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) subió un 4,26%, hasta 94,77 dólares el barril.

Los países del G7 mostraron su disposición a adoptar "todas las medidas necesarias" para estabilizar los mercados de hidrocarburos y eso incluye la posibilidad de recurrir a las reservas estratégicas.