Política
Siete días de política

Milei y CFK: los únicos dos políticos que marcan agenda

Acallado el escándalo Adorni, el Presidente impone los temas del debate público: pulseada regional con Lula, relación con el FMI, campaña antiargentina y reforma de la carta orgánica del BCRA. Cristina desafía a Kicillof.

Con el Congreso de vacaciones, el debate público se concentró en medios y redes. En sentido contrario a lo ocurrido en los últimos meses, los temas de la agenda los impuso Javier Milei en una ofensiva todoterreno, mientras la oposición política y periodística corría detrás de él.

La pulseada arrancó con el traslado del presidente a Brasil para apoyar la campaña de Flávio Bolsonaro. Acusar a su colega “Lula” Da Silva de “ladrón” en ese marco constituyó una provocación directa a su mayor adversario hemisférico.

La embestida tuvo un doble objetivo: cobrarle viejas cuentas personales pendientes desde el balotaje de 2023 en el que el brasileño apoyó a Sergio Massa en una campaña que en LLA califican de “sucia” y exhibir a Milei como el principal alfil de Washington en la región.

La puja de los Estados Unidos con los chinos por su penetración en América latina quedó expuesta en pocas horas. Después del intercambio de insultos entre Milei y los “trabalhadores” brasileños, China respaldó públicamente a los segundos, mientras Diego Santilli corría a la embajada norteamericana para fotografiarse con Peter Lamelas.

Internamente, la embestida contra el presidente brasileño dejó a la vista dos campos bien definidos: el del oficialismo, denunciando campañas antiargentinas, y la del peronismo solidarizándose con Lula y llamándolo “compañero de Néstor y Cristina”. La idea de polarizar y dejar al peronismo pegado a un presidente extranjero funcionó a la perfección.

Mientras tanto los opositores tibios -que nunca saben dónde ponerse- trataron de salir del paso con el argumento del deterioro del vínculo bilateral, algo que nunca estuvo en riesgo de producirse.

Para rematarla, Milei viajó a la asunción de Keiko Fujimori en Perú donde denunció intentos de golpes de izquierda para derrocarlo en vísperas de las elecciones de 2025. En resumen, el Presidente trabaja (con éxito por ahora) para convertirse en el ícono regional de la derecha y llegar a la campaña de 2027 con el sólido apoyo de Donald Trump.

En ese sentido el gobierno libertario sigue siendo “la esperanza blanca” en Sudamérica del gobierno norteamericano que lo recompensa adecuadamente. Mandó a la directora del FMI, Kristalina Georgieva, a la Argentina para que quedara claro -especialmente al sistema financiero- que Milei es un aliado. El mensaje de Georgieva fue contundente en ese plano: Argentina no tiene problemas de solvencia, declaró con Vaca Muerta a sus espaldas, es decir con el símbolo de la nueva economía ideada por Luis Caputo para juntar los dólares y eliminar cualquier posibilidad de default.

Más aún, la funcionaria del Fondo aseguró que el país no necesita nuevos préstamos. Su problema ahora no es financiero, sino económico; lo que necesita son inversiones para movilizar una economía financiera, fiscal y cambiariamente estabilizada. En otras palabras, el año que viene la campaña no estará signada por amenazas de corridas como lo estuvo la de 2025, sino por los reclamos de crecimiento.

El broche de la semana de la ofensiva oficialista fue la presentación del proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Más allá de las “tecniquerías”, la norma ha sido diseñada para impedir la emisión espuria que está en la base del desastre inflacionario argentino, un caso único en la historia de la economía mundial.

Además de su efecto económico la norma tendrá un efecto político decisivo. Será un parteaguas entre los partidos con representación parlamentaria. Los que apoyen la lucha antiinflacionaria quedarán de un lado y los partidarios de la “maquinita”, del otro.

Las leyes suelen ser ignoradas o derogadas alegremente en la Argentina cuando se oponen a la voluntad de los gobiernos populistas y de las corporaciones. Pero la inflación será el eje del debate más allá de la suerte que pueda tener la carta del BCRA. Además, generará una polarización sin lugar para tibios, un escenario en el que Milei se mueve con absoluta comodidad. Por lo tanto, la votación del proyecto prefigurará el mapa político, las alianzas electorales que se vienen y muy probablemente el resultado de las presidenciales (“ver “Optimismo oficialista” en VISTO y OÍDO).

También determinará el perfil de una oposición en la que la única que conserva la iniciativa es Cristina Kirchner. El miércoles presentó una denuncia en la ONU para poder participar en las elecciones pese a que está inhabilitada para ejercer cargos públicos. Fue un abierto desafío a Axel Kicillof que no quiso ni quiere pronunciarse sobre lo que los kirchneristas consideran una “proscripción”. Quieren forzar a Kicillof a un loteo de candidaturas y del poder en caso de que llegue a la Casa Rosada. Kicillof sigue resistiendo, pero la expresidenta podría impulsar otro candidato peronista para dividirle el voto, si no satisface sus exigencias.