El presidente Javier Milei volvió a elevar la tensión con su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, al cuestionar la política fiscal del principal socio comercial de la Argentina y compararla con la situación que atravesaba el país antes de la crisis de 2001. El mensaje se conoció en la antesala de la participación de ambos mandatarios en la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.
A través de su cuenta de X, Milei publicó un gráfico sobre la evolución del resultado fiscal brasileño y apuntó contra quienes presentan al país vecino como un ejemplo económico para seguir.
La progresía local (zurdos) nos quiere mostrar esta política fiscal como el modelo a seguir...
— Javier Milei (@JMilei) September 22, 2026
NO GRACIAS... Jamás cuenten con mi persona para este disparate... en 2001 teníamos una situación parecida y ya sabemos como terminó...
CIAO! pic.twitter.com/lcxkP2puq4
“La progresía local (zurdos) nos quiere mostrar esta política fiscal como el modelo a seguir... NO GRACIAS... Jamás cuenten con mi persona para este disparate”, escribió el mandatario. Luego trazó una comparación con la Argentina previa al colapso de la convertibilidad: “En 2001 teníamos una situación parecida y ya sabemos cómo terminó”.
El gráfico compartido por Milei, titulado “Brasil - Resultado fiscal”, presenta una serie de resultados negativos de las cuentas públicas brasileñas como porcentaje del Producto Bruto Interno. El mandatario utilizó esos datos para reforzar una de las principales banderas de su gestión: la defensa del equilibrio fiscal como condición central de su programa económico.
La referencia a 2001 forma parte de la argumentación política y económica del Presidente para rechazar un esquema con déficit. La crisis argentina de aquel año, sin embargo, estuvo atravesada por múltiples factores económicos, financieros, cambiarios, sociales y políticos, por lo que la comparación realizada por Milei constituye su interpretación sobre los riesgos derivados del desequilibrio de las cuentas públicas.
El nuevo cuestionamiento se conoció además en un momento particularmente sensible para la relación entre Buenos Aires y Brasilia. Milei y Lula se encuentran en Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU, aunque con agendas y posiciones políticas marcadamente diferentes.
El mandatario argentino tiene previsto pronunciar este miércoles al mediodía su tercer discurso ante la Asamblea General. La agenda de su visita incluye además encuentros con empresarios y referentes internacionales. El reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas aparece entre los temas previstos para su intervención ante el organismo multilateral.
Lula, por su parte, llegó a Nueva York cuando faltan menos de dos semanas para la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, prevista para el 4 de octubre. Su participación ante la ONU representa una de sus principales apariciones internacionales antes de los comicios.
Una relación marcada por los cruces
La publicación de Milei agrega un nuevo capítulo a una relación política que se deterioró durante los últimos meses. Las diferencias ideológicas entre ambos mandatarios estuvieron presentes desde el comienzo de la gestión libertaria, pero la tensión escaló especialmente durante la visita que el argentino realizó a San Pablo el 25 de julio.
En aquella oportunidad, Milei participó de un acto del Partido Liberal y lanzó fuertes descalificaciones contra Lula. Las expresiones provocaron una protesta diplomática del gobierno brasileño y profundizaron el distanciamiento entre las dos administraciones.
La respuesta de Brasilia incluyó consultas diplomáticas y una protesta formal de la Cancillería brasileña. Lula posteriormente calificó las declaraciones del mandatario argentino como “un disparate”, aunque evitó prolongar públicamente la controversia.
Ahora, la cuestión fiscal volvió a convertirse en motivo de enfrentamiento. Camino a Nueva York, Milei eligió las cuentas públicas brasileñas para marcar nuevamente sus diferencias con el gobierno de Lula y reafirmar el rumbo económico que impulsa en la Argentina, justo cuando los dos presidentes vuelven a coincidir en uno de los principales escenarios de la política internacional.