Por Phil McNulty *
Lionel Messi se encontraba en el centro del estadio de Atlanta, entre lágrimas, sollozando sobre los hombros de sus compañeros, tras sumar otra memorable victoria en la Copa del Mundo a la historia de su increíble carrera.
El gran ícono deportivo de Argentina, minutos antes, fue captado en las pantallas gigantes mirando hacia arriba con desesperación mientras los vigentes campeones perdían 2-0 contra Egipto a falta de menos de 20 minutos para el final.
En ese momento, cualquier lágrima que Messi pudiera haber derramado habría sido la misma que la de su gran contemporáneo Cristiano Ronaldo, quien se despidió emotivamente del Mundial tras la derrota de Portugal ante España en el tiempo de descuento.
En cambio, esta desafiante Argentina decidió que eso simplemente no iba a suceder, y marcó tres goles en 14 minutos para darle la vuelta al partido en una de las remontadas más increíbles que se hayan visto en la Copa del Mundo.
Puede que Messi tenga 39 años y que hoy en día realice gran parte de su trabajo a paso lento, pero la magia no se ha desvanecido con el paso de los años. Messi observa. Messi espera. Messi conserva su energía para cuando importa. El cuerpo puede ser más lento, pero el cerebro permanece lúcido. Su genialidad es permanente.
Y lo demostró una vez más de la manera más dramática en otra emocionante ocasión en la Copa del Mundo, rescatando a Argentina del atolladero justo cuando Egipto estaba a punto de sumar otra sorpresa a la lista de este torneo. Egipto lo había dado todo, pero finalmente sucumbió ante el cabezazo de Enzo Fernández en el tiempo de descuento, en una de las eliminaciones más desgarradoras.
Desde lo más profundo de la desesperación, Messi era lanzado por los aires por sus compañeros de equipo frente a los aficionados argentinos, quienes permanecieron en sus asientos mucho después del pitido final, interpretando su repertorio completo al ritmo de un retumbar de tambores.
Por eso, los compañeros argentinos de Messi están dispuestos a sacrificarse en el trabajo sucio. Saben que el maestro los espera para ganar partidos del Mundial.
* Periodista de la BBC.