El poco tiempo que le pueden dedicar hoy los médicos a sus pacientes, junto a la limitada posibilidad de perfeccionamiento en la profesión que se ofrece en el país, son dos de los motivos que muchas veces conducen a las deficiencias en la prestación médica.
Así lo evaluó en una entrevista con La Prensa el doctor Fortunato Benaim, miembro de la Academia Nacional de Medicina y del Comité de Seguridad del Paciente y Error en Medicina de esa institución.
"En la Academia Nacional de Medicina surgió la inquietud de investigar hasta qué punto era importante el error médico y con ese objetivo el académico Alberto Agrest inició una encuesta entre los médicos para determinar si los errores eran consecuencia de falta de información, falta de capacitación, exceso de trabajo, el breve espacio que le brindan las empresas responsables de brindar servicios de salud a cada médico para las entrevistas con pacientes, u obedecía a alguna otra circunstancia", comentó Benaim, quien es profesor honorario de Cirugía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y presidente de la Fundación para la atención del quemado que lleva su nombre.
Aunque ese estudio sigue en desarrollo, el análisis preliminar de los datos obtenidos hasta el momento demostró que "habitualmente inciden un poco cada uno de los factores que he mencionado", precisó el académico.
"La medicina ha cambiado en su ejercicio desde la mitad del siglo pasado; en esa época no existían ni obras sociales, ni prepagas, ni ART. Con el tiempo, la cosa fue cambiando y poco a poco fue disminuyendo la retribución económica al médico -que es el prestador del servicio- y fue quedando un poco más para pagar todos los adelantos tecnológicos e inclusive para dejar ganancias a las empresas que empezaron a comerciar con el cuidado de la salud", argumentó.
En ese nuevo contexto, Benaim describió que el profesional de cartilla "está marcado en su tiempo", ya que "no le puede dedicar más que 10 o 15 minutos a cada paciente, con lo cual no se puede hacer una medicina completa, que exige un examen clínico, diálogo con el paciente para informarse cuáles son los antecedentes familiares, personales y de la enfermedad y todo aquello que hace a la buena semiología y a la buena clínica".
RUTINA COMERCIAL
En opinión del experto, se ha entrado en una rutina comercializada, en la que el médico, a los efectos de "llegar a fin de mes", receta casi sin examinar al paciente o solamente mirando una radiografía o un análisis.
Por otro lado, Benaim se refirió a la insatisfecha demanda de capacitación que existe actualmente en el país. "Se multiplicó el número de egresados y no todas las carreras de medicina, aún de facultades oficiales o de facultades privadas, desarrollan programas de enseñanza con buena parte de práctica", subrayó.
Según el experto, tal situación es otro de los factores que atenta contra la seguridad del paciente. "El primer requisito que exigimos en el Consejo de Certificación de Profesionales Médicos que presido, para otorgar dicha certificación, es una buena capacitación, que esté avalada por una residencia o por una carrera acreditada, es decir, que una carrera que cumpla con una cantidad de requisitos", explicó, para luego añadir: "Si somos ligeramente exigentes, hay muy pocas carreras acreditadas".
En tanto, Benaim dijo una situación similar ocurre con la oferta disponible a la hora de realizar residencias médicas. "El número de residencias no alcanza para abastecer la demanda y por lo tanto un grupo importante de profesionales con deseo de adquirir perfeccionamiento práctico de una especialidad se ve impedido porque no hay lugar donde desarrollar ese tipo de actividad", concluyó.