Libros

Memorias ficticias de Rosas

 

El solitario de Southampton

Por Roque Luis Cattaneo

Editorial Dunken. 122 páginas

Ciudad de Southampton, al sur de Inglaterra, allá por el mil ochocientos setenta y pico. Juan Manuel de Rosas ya llevaba más de dos décadas en el exilio y en su chacra en Swaythling decide escribir sus memorias.

“Desde hace años hablo una lengua prestada y las palabras son diferentes. El silencio fue aceptado por casi todos. Nadie quería escucharme y menos si tenía la intención de justificarme. Mi reserva era conveniente, sobre todo a las personas interesadas en ello. Por eso callo y escribo. Después de la partida casi no pude hablar. La quietud fue el espacio propicio para iniciar el sendero hacia las imágenes desnudas (…) en mi tierra los que gobiernan me odian, acá, en un lugar extraño, todos me aceptan como soy (…) no soy soberbio ni renegado (…) fui en mi país una persona de acción. Durante el largo ostracismo me volví muy reflexivo”.

De esta manera Roque Luis Cattaneo, profesor nacional de historia, se pone en la piel de un Rosas en el exilio, en el final de sus días, ofreciendo un relato ficticio para la posteridad de lo que hubieran sido sus memorias.

Con un gran conocimiento histórico y una prosa elegante y reflexiva a la vez, aborda diferentes momentos de la vida pública y privada del Restaurador de las Leyes.

Desde su experiencia como estanciero y administrador de campos, su participación en defensa de Buenos Aires ante las invasiones inglesas, sus amores y familia, hasta su actuación política como caudillo de la Confederación Argentina durante dos décadas. “La procesión de crímenes nos llevó a un tiempo impiadoso. Escribo y en las palabras parece una cosa, sin embargo, fue atroz”, reflexiona en la soledad de su habitación.

Inspirado en el pensamiento del anti rosista Carlos Tejedor (1817-1903) quien aseguró que “la tiranía no es un hombre, sino una época, y por lo mismo que en Rosas veo una época, no quiero el juicio a Rosas”, a lo largo de todos estos monólogos imaginarios Cattaneo apunta a lograr una justificación histórica del caudillo respaldándose en el proceso de violencia de guerras civiles que vivió la naciente Argentina desde 1810.

“El país estaba exhausto y era necesario restaurar el orden (…) Hice, muchas veces sabiendo lo que hacía y otras suponiendo que estaba haciendo lo correcto. Alguna vez dije: No se autoriza lo que no autoricé”.

Creíble en todos sus aspectos -no deja de resaltar las quejas de Rosas por su penosa situación económica derivada de la incautación de sus bienes-, se trata de una obra que deja abierto el debate sobre uno de los personajes, y períodos, más controvertidos de la historia argentina.