Ficha técnica:
Pobre niño rico. Unipersonal musical. Dirección general y actuación: Pablo Sánchez Caballero. Piano y dirección musical: Marina Ruiz. Diseño de vestuario: Claudia Naser. Repite hoy y el próximo viernes en La Casona del Teatro.
Nadie sabe de dónde viene, tan pulcro y aniñado, cargando una valija enorme que guarda mucho más que su ropa y unos pocos recuerdos personales. Sin embargo, el muchachito de la mirada inquieta parece tener clara su meta: "Me voy a hacer grande, a hacer hombre, a volar no sé adónde", recita como una letanía.
La invitación, velada, es para acompañarlo en ese viaje incierto que emprende solo y algo temeroso, de puro ingenuo nomás. Un periplo en el que la música se constituye en el hilo conductor, y el amor, el dolor, la sorpresa y la desesperanza lo alcanzan de lleno despertando sus emociones y con ellas, sus canciones.
Pablo Sánchez Caballero, cantante, actor y director teatral con muchas horas de vuelo en el circuito off porteño, es quien se mete en la piel de este pobre niño rico que asume la vida con una intensidad insospechada.
Muy cómodo en el formato de unipersonal musical que eligió para esta reentré luego de unos años dedicado a la actividad docente, Sánchez Caballero explora la comedia y el drama mientras recorre un ecléctico repertorio de temas que van desde la melancolía tanguera al swing jazzero y el bolero más almibarado.
Hábil generador de climas, el actor reparte los silencios con mano diestra y sabe ceder el protagonismo a su pianista y directora musical, Marina Ruiz, cuando la intensidad de su entrega lo obliga a tomarse un respiro. El de Marina Ruiz es, por cierto, un rol secundario que se convierte en central gracias a la delicada musicalidad de sus interpretaciones, particularmente cuando la emprende con "Niebla del Riachuelo", el tango de Cobián y Cadícamo.
CARIÑO MIO
En el tránsito hacia la adultez, el jovencito de la extraña figura enfrenta, como todos, las alegrías y sinsabores de la existencia: se enamora, sufre un desengaño, se angustia, vuelve a creer en la pareja... Para cada peldaño de esa escalera que lo acerca a su objetivo encuentra una canción que lo cobija: "Cariño mío" y "Fiesta" (los éxitos de Raffaella Carrá), "Soy lo prohibido", "Vete de mí" y "La gloria eres tú" (boleros inoxidables), "Canción desesperada" y "Balada para mi muerte" (con estrofas de un sino trágico).
Los nexos entre temas han sido trabajados por el director con un fuerte acento en la teatralidad. Sánchez Caballero posee un gran caudal vocal y lo administra atinadamente, sin desconocer que es la expresividad de sus facciones, y de su cuerpo todo, un plus que debe aprovechar.
El resultado final es una obra armoniosa, con momentos muy intensos, visualmente bella, en la que el director-protagonista supera los cánones del mero recital de canciones para ofrecer un trabajo elaborado, audaz y estimulante.
D. E. S.