Cultura
UN LIBRO PRESENTADO EN EL PAIS EXPLORA EL VINCULO DEL IDEOLOGO FRANCES CON EL REGIMEN DE SALAZAR

Maurras y la contrarrevolución

El pensamiento maurrasiano proponía restaurar el Estado monárquico basado en la nación, la familia, la autoridad y la jerarquía, explica el historiador portugués Marcos Pinho de Escobar. Esa influencia también llegó a la Argentina.

Entre las dos guerras mundiales surgieron en Europa dos personajes que marcaron una época: Uno desde el pensamiento, el otro desde la acción. Se trata del pensador francés Charles Maurras (1868-1952) y del presidente portugués Antonio de Oliveira Salazar (1889-1970). Si bien la convergencia entre ambos es históricamente aceptada, casi nunca había sido abordada académicamente.

Este vacío fue superado por el historiador portugués Marcos Pinho de Escobar, quien presentó recientemente en Buenos Aires, su último libro dedicado al tema: Perfiles maurrasianos en Oliveira Salazar. El mismo está basado en el doctorado en Ciencias Políticas que realizó en la Universidad Católica Argentina.

En diálogo con La Prensa brindó un esclarecedor panorama sobre una cuestión que mantiene plena vigencia: la autoridad y el orden.

-¿En que marco histórico-intelectual emergen tanto Maurras como Salazar?

-En el pensamiento contrarrevolucionario, de fines del siglo XIX y principios del XX, contra los presupuestos de la revolución francesa. El mismo está basado en una reacción teocéntrica, en un intento de volver a la tradición y de restaurar el trono y el altar.

-¿Cómo planteaba Maurras esa restauración?

-En el núcleo de su armado teórico se encuentra la reconstrucción de un estado monárquico renovado, basado en valores tradicionales: nación, familia, autoridad y jerarquía. Sin embargo, desarrolla toda su doctrina política sin una base teocéntrica como los primeros contrarrevolucionarios. El incorpora el positivismo de Augusto Comte y hace, a mi juicio, una de las síntesis más adecuadas a los grandes problemas del siglo XX.

-¿Qué significa su famosa frase: "La política ante todo"?

-Con esta fórmula, él quiso destacar la prioridad del medio para llegar a un objetivo. Causa sorpresa que esto haya sido tan mal interpretado como una supremacía de la política sobre la moral, una de las acusaciones por las que fue excomulgado (sanción que fue levantada por Pío XII). Es simplemente, la importancia de elegir el medio apropiado para llegar a un fin. Maurras decía: Restaurar la autoridad y el orden ("política ante todo") y después lo demás.

-¿Cómo implementó Salazar, desde el poder, esa restauración que proponía Maurras?

-El pensamiento y la práctica del salazarismo también comienzan dentro de aquel cuadro de reacción al desorden del estado liberal. Para Salazar, igual que para Maurras, era fundamental restaurar orden y autoridad. Pero a diferencia de Maurras, para Salazar la base de todo era su catolicismo. Al ser un hombre profundamente católico (fue seminarista) creía que la sociedad política tenía que estar ordenada a un fin último que es Dios. Tenía una definición del estado emblemática:  "El estado como ministro de Dios para el bien común".

Creía que el catolicismo era una condición de orden aún para aquellos que no tenían fe. También admitía, como el pensador francés, la preponderancia del factor político en la vida portuguesa. No hay reforma que pueda ser ejecutada que no pase por el medio político, sostenía.

EL SALAZARISMO

-¿Cómo ubica el salazarismo?

-En una cuarta vía que la defino, al igual que otros autores, como nacional catolicismo. Una visión corporativa de la sociedad, tradicional, que tenía la familia como la célula fundamental, que entendía a la sociedad como un conjunto de cuerpos jerárquicamente interligados. Es una reacción contra el estado liberal, y por otro lado un rechazo a las tentaciones totalitarias como el fascismo y el comunismo.

-Es evidente que existe una convergencia entre ambas visiones...

-Si, Salazar fue profundamente religioso, un hombre de fe práctica, y Maurras, agnóstico, pero ambos llegan al mismo punto y ven en el orden el elemento esencial para fundar la sociedad política, sin el cual no puede seguir adelante ni prosperar.

-¿Cuáles serían, entonces, las principales ideas de Maurras en Salazar?

-La importancia del orden y, sobre todo, el tema de la autoridad. El orden -para ellos- era hijo de la autoridad, cuyas características son la fuerza, la estabilidad, la independencia y el prestigio. Algo muy diferente a lo que ocurre hoy en día. En la actualidad, la autoridad se perdió y se sustituyó por un poder coercitivo, es decir, yo pago mis impuestos no porque yo le tenga respeto a los gobernantes porque son un ejemplo, yo pago porque sino voy preso.

Ellos hacen la crítica al estado débil y piensan que la autoridad debe ser paternal. La autoridad fuerte debe manifestarse en su ejecución, es decir, no puede hacer una cosa un día y al otro otra. Y en su vigencia y permanencia. En definitiva, creen en una autoridad sabia, creadora del orden y orientadora al bien común.

-Hoy en día, ¿Maurras sigue siendo visto como el inspirador de las dictaduras de derecha de la primera mitad del siglo XX?

-Si, hay muchos estudios y analistas que lo ven incluso como un precursor del fascismo, lo que no me parece para nada correcto. Maurras tenía aversión a cualquier visión de un estado totalitario. Toda su reflexión fue a partir del orden y la autoridad, él quería un estado mínimo que se ocupara de cuatro o cinco funciones básicas.

-¿Y en cuanto a Salazar?

-El no tenía poder absoluto y no era un dictador como muchos piensan. Tuvo que actuar como equilibrista porque eran muchas las facciones que integraban el Estado Novo creado por él. Fue el arquitecto de un equilibrio que tuvo una vigencia de casi 40 años. Salazar decía que un estado debe ser los suficientemente fuerte para no ser violento.

-¿Llegó a influir Maurras en la Argentina?

-Su influencia llegó a la Argentina y persiste hasta el día de hoy. Una influencia importante en el nacionalismo de los años "20. Empezando por los hermanos Irazusta, quienes vivieron en París y tuvieron relación con Maurras. Yo diría que fueron ellos los introductores de Maurras en la Argentina. El maurrasianismo es transversal en el nacionalismo argentino.