Espectáculos
‘La casaca de Dios’, de Fernán Mirás

Marrale no consigue salvar una película demasiado abarcativa

 


‘La casaca de Dios’ (Argentina, 2026). Dirección: Fernán Mirás. Guion: Marcos Carnevale, Javier De Nevares, Fernando Vázquez Mazzini. Actores: Natalia Oreiro, Jorge Marrale, Damián Dreizik, Rafael Ferro. Duración: 95 minutos. Clasificación: apta pata todo público.



Existe un refrán tan remanido como cierto: el que mucho abarca, poco aprieta. Y es lo que rige en el filme ‘La casaca de Dios’, escrito por Marcos Carnevale y dirigido por Fernán Mirás. Muchos tópicos para una historia que nunca termina de amalgamarlos con la emoción que se merecen. La Guerra de Malvinas, el Mundial de Fútbol 86 y el último de Qatar, donde Messi y compañía volvieron a levantar la Copa. Y ahí, entre medio de esas desbalanceadas emociones, una actuación descollante de Jorge Marrale, que equilibra el enojo por semejante confusión discursiva, con inolvidables fotografías cinematográficas, como por ejemplo, la última escena, una verdadera postal que no condice con todo lo narrado en los 95 minutos de cinta.

Titi Malvestiti (Marrale), un utilero de un club de barrio, tiene un vínculo particular con la recordada camiseta número 10 de Diego Maradona cuando jugó contra Inglaterra e hizo los dos goles más recordados del futbol argentino, la “mano de Dios” y el del “barrilete cósmico”. En esa época, él trabajaba con la selección de Carlos Bilardo en México 86 y cuando vio que Diego, pospartido, intercambia su camiseta con un inglés, comienza un derrotero, en vano, por intentar recuperarla. No logra su objetivo y ello, en principio, pareciera ser lo que lo hundió en una gran desilusión.

MUCHAS PUNTAS

‘La casaca de Dios podría ser efectiva bajo un registro único. El problema es que Mirás, en su afán de contar una historia multiabarcativa, une todos los géneros, todos los conflictos y todas las estéticas. Si hubiese profundizado en la Guerra de Malvinas, donde Titi pierde a su hijo, estaríamos frente a una joya de época, porque la escena donde explica la historia de una determinada foto es hipnótica. Si se quedaba en la anécdota de la camiseta, una comedia fantasiosa al estilo Néstor Montalbano; y si se detenía con el Alzheimer, un drama existencial a puro duelo actoral, como el que genera con Natalia Oreiro quien hace de su hija, que explota por momentos en reproches contra un padre, entre herido por una inmensa pérdida y su trabajo nada menos que como utilero de la Selección argentina.

Pero Carnevale en su guion y Miras como director, unen todo. Y hasta visualmente no coincide la melancolía que emana Marrale desde su personaje con la comedia negra que luce Rafael Ferro en su look. Con esos vaivenes a lo largo de toda la película, van de un diálogo emotivo que parafrasea a la muerte al gag desubicado. Ida y vuelta. Y así la nostalgia o el drama se desvanecen.

‘La casaca de Dios’ vale por Jorge Marrale y su inolvidable Titi. Dicen que la mirada es la ventana del alma y él nos la abre para que veamos de lleno a un hombre dolido, perdido y esperanzado por cumplir su último deseo, el que le permita redimirse y descansar en paz.

Calificación: Regular