Suplemento Económico

Marcha de la bronca

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí. La frase, creada por el escritor guatemalteco Augusto Monterroso , fue considerada durante muchos años como el cuento más corto escrito en castellano. Luego vinieron otras expresiones pero ésta quedó allí, con su enorme potencial de final abierto.

¿Qué se esconde detrás de estas siete palabras? ¿Qué representa el dinosaurio? Para muchos, la peor de nuestras pesadillas; las angustias no resultan; la frustración. Otros le han dado connotaciones políticas, variopintas como lo es la exuberancia de las relaciones de poder en América Latina.

Lo cierto es que pocos le otorgaron a este cuento un sentido positivo. Por alguna razón, aún no desentrañada, impera una mirada oscura. ¿Y qué pasará después? ¿Y qué ocurriría antes? Todas son, de una u otra forma, preguntas sin respuesta.

“Vos podés juntar cien mil, un millón o cinco millones de personas, pero al otro día la restricción presupuestaria sigue estando ahí” , dijo Alejandro Álvarez, subsecretario de Políticas Universitarias, luego de la multitudinaria marcha de protesta del último martes.

Quizás ni siquiera haya tenido la intención de parafrasear la liliputiense obra de Monterroso, pero el efecto es el mismo. Para la lógica liberal, tras la manifestación masiva y el rechazo a la política de financiamiento educativo, lo único que subyace es la imperiosa necesidad de conservar el superávit fiscal.

La Marcha Federal Universitaria tuvo epicentro en la Plaza de Mayo de la Ciudad de Buenos Aires pero se expandió en múltiples ramas por todo el país. Los docentes, alumnos y ciudadanos en general poblaron las calles de Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mendoza, Salta, Jujuy, Mar del Plata, Corrientes y Resistencia, en un movimiento que se replicó también en los centros urbanos más pequeños.

Lo que entra en tensión con episodio este no es sólo una forma de administrar los recursos estatales, de entender la economía, sino y sobre todo la manera de mirar las políticas públicas y la necesidad de apostar por la construcción colectiva.

En este caso el tema era la educación universitaria y la falta de cumplimiento de la ley de financiamiento, que en palabras del propio Alejandro Álvarez, “nació muerta”. Pero el debate es mayor y envuelve también a otros niveles educativos, ya la salud ya los beneficios sociales.

"La ley nació muerta para mí, porque viola el primer principio que es el presupuestario -sentenció Alvarez-. La ley de ejecución presupuestaria dice claramente que toda ley que se haya votado y no indique la fuente de financiamiento, será promulgada y suspendida en el mismo acto".

La lógica libertaria de no gastar más de lo que ingresa tiene como objetivo evitar el financiamiento a partir de la emisión monetaria -semilla del proceso inflacionario- o del endeudamiento externo. Pero en su extremo rigor sofoca el armado de lo público, que fue un sello de distinción de esa Argentina culta, orgullosa de su clase media profesional y del ascenso social.

En torno a los derechos en general, y al de la educación en particular, se divide la biblioteca ideológica. A la mítica frase de Eva Perón de que allí adonde hay una necesidad nace un derecho se le contrapone la racionalidad liberal que dice: “Sí, pero a los derechos hay que financiarlos”.

Como todo, el tema de la educación universitaria tiene múltiples aristas. Sólo uno de ellas tiene que ver con el financiamiento. Los especialistas brindan otras miradas. El exministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, el pedagogo Mariano Narodowski, desarrolló en su cuenta de X un hilo de sumo interés:

* “Para entrar a una Universidad del Estado no hay ningún país que exija sólo secundario (sin importar promedio, modalidad o duración) salvo Uruguay y Argentina, donde la selección está prohibida. ¿Por qué se selecciona incluso en Asia Central, África o América Central?”

* “Porque los recursos son finitos y se ingresa en función de las posibilidades de la universidad: si hay posibilidades de una educación de calidad para 300 futuros médicos, admitir a 3.000 atenta necesariamente contra la calidad. Ese el criterio”.

* “El desfinanciamiento actual profundiza un problema previo: no hay modo de financiar una demanda infinita sino a condición de un 70% de docentes con carga laboral de 12 hs./semana con salarios bajísimos o sin salario”.

Una manera distinta de abordar el complejo asunto de la Universidad pública, una problemática a la que otras urgencias desplazarán pronto de la agenda mediática, pero que no desaparecerá en absoluto por su carácter relevante y esencial para el desarrollo argentino.

EN REVERSA

Luego del impactante incremento de la inflación durante el mes de marzo (3,4%), producto de la fuerza suba en el precio de los combustibles, el Gobierno pudo exhibir una saludable baja en abril. El Indec difundió que el Indice de Precios al Consumidor (IPC) bajó al 2,6%.

La cifra alivia pero está lejos de reflejar un real retroceso del proceso inflacionario, pese a que los economistas proyectan una parábola descendente para los meses venideros. De hecho, el acumulado anual ya es del 12,3%, número que supera el 10% que el Gobierno presentó como meta anual en el Presupuesto nacional.

A esta altura del partido los economistas que explican el desenvolvimiento de la economía argentina se repiten en ideas que por trilladas no dejan de ser ciertas. Los motores están en el agro, los hidrocarburos y la minería, pero eso no alcanza para mitigar las bajas en la industria y la construcción, rubros que generan empleo en cantidad cuando sopla el viento a favor.

Los informes se tiñen de rojo o verde, según el caso. El último documento del Grupo Atenas da cuenta de la situación crítica de la Construcción, que en abril registró una caída interanual del 12,7% en el despacho de cemento, y tiene un acumulado negativo del 3,3% en lo que va del 2026.

La Industria, en cambio, exhibió cifras esperanzadoras en la producción de hierro (28% interanual) y de acero crudo (17%), pero patinó en producción metalúrgica (-4,1%), producción de automóviles (-17,5% interanual) y producción pyme (-3,7%), entre otros.

DETERIORO

Analizar las diversas variables de la economía, sus resultados macro y micro, sin echar luz sobre la creación de empleo es como mínimo ingenuo. Ningún programa económico puede considerarse exitoso si en definitiva no genera puestos de trabajo formales para los ciudadanos.

En ese aspecto hace ya unos cuantos años que la economía argentina no hace pie, aunque ahora ya ha comenzado a tragar agua. Los especialistas hablan de “la nueva normalidad argentina”, con un mercado laboral que “no desemplea pero precariza”.

En el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina, dependiente de la Universidad Católica Argentina, las cifras elaboradas por los sociólogos de la casa evidencian el deterioro en el rubro empleo.

Entre los puntos más relevantes se destaca:

* El sector micro-informal pasó de representar el 53,2% al 55,8% del total del empleo. El crecimiento del empleo o el recambio ante la pérdida de un trabajo se apoyó casi exclusivamente en los sectores no asalariados (cuentapropistas informales, changas), que pasaron del 33,4% al 35,9% de los ocupados.

* Ante la crisis, la población no queda desocupada, sino que se vuelca al refugio de las actividades del sector micro-informal.

* El sector público muestra una caída entre 2024 y 2025, pasó del 14,6% al 13,5% de los ocupados.

* La no registración laboral se incrementó, entre 2023 y 2025, del 51,9% al 54,5%. Esto indica que más de la mitad de las personas ocupadas no participan del sistema de seguridad social.

* En lo que respecta al sector público, en 2025, el 20,8% de los trabajadores no contaban con aportes a la seguridad social.

* El sector privado formal ha logrado contener la informalidad dentro de su estructura a pesar del ajuste de 2024. Entre 2023 y 2025 paso del 26,7% al 28,3% de no registración laboral.

* El trabajador independiente se volvió mucho más precario. Esto sugiere que las actividades de salida al autoempleo, a partir del ajuste de 2024, son marcadamente informales. El nivel de no cobertura previsional paso, en este grupo, del 75% al 77,1%.

* Entre los asalariados del sector privado formal, la ausencia de aportes a la seguridad social aumentó del 22,4% al 26% entre 2024 y 2025, lo que podría indicar nuevas contrataciones sin declaración.