Gustavo Nogués se considera "un bicho raro" dentro del mundo de los negocios. Ingeniero en producción agropecuaria, especializado en marketing de alimentos, es el máximo responsable de la comunicación de Cabaña Argentina. Fue en 2004 que la empresa (fundada en 1992) creó un área de marketing y comenzó a trabajar a conciencia en el tema, alineando todos esfuerzos detrás del concepto "Go to market".
"En aquel momento el consumidor tenía los ojos vendados acerca de la carne de cerdo, no tenía idea de dónde provenía la materia prima del chorizo o la morcilla que llevaba a su mesa", comenta. Paralelamente, el rubro tenía nula visión exportadora.
Así pues, se plantearon como objetivo integrar la cadena de valor y dar a conocer que poseían una tecnología en producción porcina única en el país. Los problemas sanitarios en Europa y Asia, y la ausencia de un líder nato en el rubro eran alicientes interesantes para crecer. Contra los preconceptos, apelaron a las certificaciones, del tipo de la que les dio la Fundación Cardiológica Argentina, que acaban de revalidar por cuarta vez.
"Hicimos docencia del shopper (comprador)", dice Nogués, que alentó una larga serie de focus group en los que, además de captar información, se fue educando a los consumidores. El trabajo dedicado con los comerciantes también resultó decisivo. Tanto, que picaron alto y en sólo seis meses instalaron un nuevo jamón crudo entre los tres más elegidos.
El mix de medios de Cabaña Argentina tiene algunas particularidades. Prefieren la presencia en redes sociales, las promociones y presencia en eventos, a la televisión o la radio. Están prontos a lanzar el "Club del jamón crudo Cabaña Argentina", con beneficios y una llegada más directa al consumidor, y trabajan con al menos cinco agencias de diseño y publicidad al mismo tiempo.
"Las consideramos proveedores y no socios de la empresa", justifica el directivo, que con el networking entre agencias dice haber logrado una diversidad de ideas y experiencias muy enriquecedora.