Todo depende del cristal con el que se mire. Siempre, hasta para evaluar el movimiento turístico, hay un vaso medio lleno y otro medio vacío. Semana Santa, tal vez por el clima, la situación económica, la cercanía con el fin de semana largo anterior -o una combinación de todos esos factores-, “no estalló”. En eso coinciden los principales operadores de Mar del Plata. Luego, hay quienes cuestionan la moderada afluencia de visitantes, pero también quienes destacan que, si bien “no es el mejor fin de semana”, tampoco es el peor, y el movimiento ayuda, empuja e incrementa la caja.
La medición que llevó adelante la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica a mitad de semana arrojó un 55% de reservas, número que surge del promedio de unos 50 hoteles de distintas categorías integrados en la entidad.
Desde la Asociación estiman que el porcentaje se mantuvo durante el fin de semana, aunque entre el lunes y el martes volverán a realizar un sondeo para evaluar el balance final.
En el medio, hubo un factor que claramente no ayudó a la ciudad: el clima. Es cierto que Mar del Plata ofreció condiciones para todos los gustos en estos días -tormentas, jornadas de playa, ratos soleados y tramos nublados y frescos-. Pero, en general, quienes esperaron hasta último momento para decidir si convenía viajar o no, frenaron su impulso. Y eso se refleja en un dato concreto: no abundaron los arribos de última hora sin reserva en los hoteles. Quienes llegaron, más allá del clima, ya lo tenían resuelto.
Algo similar se percibió en el sector extrahotelero, donde la reserva de departamentos se acercó a un promedio del 70%, aunque con una salvedad no menor: la muestra del Colegio de Martilleros contempló puntualmente la zona céntrica, donde una parte importante de las unidades está alquilada por estudiantes desde marzo.
Quienes buscan explicaciones para entender por qué este fin de semana “no fue como otros años”, también encuentran una respuesta en el calendario: hace poco, por el 24 de marzo (Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia), hubo otro fin de semana largo. En esa ocasión viajaron casi 120.000 turistas a la ciudad y la ocupación alcanzó el 44,2%. Los visitantes, dicen, “se distribuyeron”.
“Es un fin de semana que, si tenemos que analizarlo, no es el mejor. Pero hay que tener en cuenta que se juntaron dos fines de semana largos y eso repartió a la gente, por lo cual termina siendo menos fuerte de lo que pudo haber sido”, señalaron desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica, a la vez que valoraron el impulso que le da al sector la gente que viajó.
Otros también coinciden en que, más allá del clima y de la proximidad entre ambos feriados, hay una retracción del consumo y una pérdida del poder adquisitivo que resulta inocultable.
En este contexto, el movimiento que registra Mar del Plata ayuda, según algunos, y para otros no mueve la aguja. Hay quienes afirman, también, que el fin de semana “no es bueno, pero podría ser peor”. Una vez más, todo depende del cristal con el que se mire.
Más allá de los números y las expectativas, está el pulso real de la calle. En la costa y los paseos comerciales, al menos en los ratos en los que el sol asomó y permitió salir a pasear, se notó el movimiento turístico. También, lógicamente, se incrementó el tránsito en distintos puntos de la ciudad.
Para este fin de semana largo, Mar del Plata preparó una amplia grilla de propuestas culturales en la mayoría de sus escenarios, con opciones para todos los públicos y bolsillos.
Por otro lado, el Viernes Santo, como cada año, el movimiento turístico se inclinó hacia los restaurantes de pescados y mariscos. En el Centro Comercial del Puerto, tal como reflejó este medio, hubo actividad. “Se trabajó bien, aunque no tan bien como en años anteriores”, reconocieron desde algunos restaurantes, mientras que otros ya tenían espera desde antes del primer turno y trabajaron “a full”.
En lo que va del fin de semana, la gastronomía sintió el impulso que aporta el turismo. Sin embargo, más allá del Viernes Santo en el Puerto, la demanda se concentró principalmente en los centros comerciales, sobre todo en el microcentro y en Güemes, mientras que algunos restaurantes y cafés un poco más alejados de ese radio no percibieron tanta diferencia.
Después de Semana Santa, según el calendario de feriados de 2026 dispuesto por el Gobierno nacional, el próximo fin de semana largo será a principios de mayo: el 1°, feriado inamovible, caerá viernes y dará lugar a tres días de descanso.
A su vez, ese mes incluye otro feriado inamovible: el 25 de Mayo, cuando se conmemora la Revolución de 1810, que este año caerá lunes y generará un nuevo fin de semana largo.