Política
DISERTACION EN EL CLUB DEL PROGRESO

Macri: El segundo tiempo ya empezó

“El segundo tiempo ya empezó”, expresó el ex presidente Mauricio Macri en un concurrido almuerzo en el Club del Progreso, donde agregó: “Avanza la energía del cambio para el que me metí en política”.

“Vamos a volver a gobernar –dijo-. Hoy están las condiciones para volver al poder. Con un peso en el Congreso que no tuvimos en el gobierno anterior.”

Macri no entró en nombres o  candidaturas, ni en la posible presentación de él mismo, pero habló como sintiéndose parte de una corriente dispuesta a revertir “un desgobierno” de los dos últimos años, al que atribuyó no tener rumbo ni plan y  desgastarse en una lucha de poder interna de “espaldas a la gente”.

Señaló que a ésta le preocupa el avance de la inflación, de la inseguridad, y consideró un “imperdonable atropello a nuestras libertades” haber tenido un encierro de la población y una suspensión de actividades económicas por el corona virus mucho más allá de lo que hicieron otros países.

Del pesimismo al optimismo

Se manifestó pesimista en lo que falta hasta 2023 y estimó que en el gobierno no sólo no tienen capacidad para solucionar los problemas sino que “no tienen voluntad”. Y opinó que formaron un frente que sirve para ganar una elección, pero es “un desastre para gobernar”. Dijo que el kirchnerismo se pelea con los datos, con la realidad, “con la ley de la gravedad”.

Se mostró optimista con su propia coalición, Juntos por el Cambio, que aun después de una crisis tras las PASO  de 2019 siguió representando al 41% de los argentinos.

Reconoció que en 2015 se formó en poco tiempo una unión definida por lo político –impedir la deriva autocrática kirchnerista-, no había habido mucho tiempo para discutir y hubo que asumir diez días después de ganar la elección. Admitió que hubo falta de cohesión y dijo que con la experiencia de gobierno, con aprendizaje, hoy es importante que se clarifique “para qué volvemos al poder”. ´

Habló del sentido de familia de la sociedad argentina –“necesitamos tener a los hijos cerca”, no como en otros países donde los chicos se van a estudiar y a  vivir a otros estados apenas terminan el secundario- y estimó que es triste ver a los padres empujando a sus hijos a irse del país porque no van a tener acá las oportunidades que se merecen.

Consideró que hay miles de jóvenes que se fueron, decepcionados, y están dispuestos a volver si se abren mejores perspectivas en su tierra. “Nos une un profundo amor por nuestro querido país”, dijo.

Un cambio cultural

Macri compartió la cabecera de la mesa con el presidente del Club del Progreso, Roberto Punte, y con su vicepresidente 1°, Eduardo Guarna. Punte se refirió a las aspiraciones de un cambio en la relación entre la sociedad civil y el Estado; hay semillas de un cambio cultural que debe preceder a un cambio político. También integró la cabecera el diputado nacional Pablo Tonelli, diputado nacional (Pro.JxC), que es directivo del Club, y que se avisó que debería retirarse para ir al Congreso, donde la Cámara de Diputados iba a tratar la boleta única.

Un centenar de personas participó del almuerzo; mucho más de lo que es habitual en ese club. Además del comedor hubo que habilitar cuatro largas mesas en el hall del primer piso.  Entre los presentes pudo verse al jurista Daniel Sabsay y al exdiputado nacional Jorge Enríquez, que fue subsecretario de Justicia de la Ciudad y tiene una habitual participación en temas relacionados con el sistema judicial.

Lo más importante, la Justicia

Macri dijo que si le dan a elegir qué es más importante en un país, si tener buenos legisladores, buenos políticos, etc. lo que le parece primordial es tener buenos  jueces. “Lo más importante en un país es la Justicia”, afirmó. Cuestionó la suelta de presos, las violaciones a la propiedad, “la locura del populismo de querer controlar a los otros poderes”. Preguntado sobre su opinión acerca del proyecto oficial para ampliar los miembros de la Corte, ridiculizó la lógica argumentada para sostenerlo y preguntó por qué no poner entonces dos jueces de la Corte por cada provincia.

Más de una vez acudió a su experiencia en el ámbito futbolístico. Al tratar de la independencia judicial –dijo haber nombrado 200 jueces y fiscales siguiendo los concursos correspondientes-y la igualdad ante la ley, manifestó: “Si porque sos amigo del referí podés hacer el foul que querés, entonces ningún partido se juega”. Suscitó allí un fuerte aplauso, una de las seis o siete veces en que fue interrumpido por aplausos.

Boca y la política

Cuando dijo que el mayor desafío es sostener la palabra en el tiempo, en las buenas y en las malas, cumplir los compromisos, transmitió que había visto en los jóvenes el deseo de poder trabajar sin trabas, de desarrollarse, de mostrar lo que son capaces de hacer. “Recorrí más de 300.000 kilómetros”, dijo. Y agradeció a la política –y primero a Boca- el haber conocido de cerca a tanta gente a lo largo y a lo ancho del país. Porque reconoció que antes era un porteño que conocía más el mundo que su país.

Dijo que en su gobierno había favorecido las comunicaciones aéreas dentro y fuera del país: había doce aeropuertos conectados con vuelos internacionales. Y lamentó que ahora haya viajeros del interior obligados a venir a Ezeiza para conectarse con el mundo.

Lamentó que el gobierno parezca alegrarse de que se hayan ido del país emprendedores que generan miles de puestos de trabajo (aludiendo a Marcos Galperin, de Mercado Libre, que decidió radicarse en Uruguay), al poner trabas burocráticas e impuestos que dificultan su acción. Y señaló que el Estado inteligente no es el que pretende asumir todas las funciones y entorpece la actividad privada sino el que la propulsa, favoreciendo las condiciones para su desarrollo.

Es más fácil controlar que operar

Se manifestó partidario de volver a licitar la hidrovía. Y afirmó que es más fácil para el Estado controlar que operar, con un adecuado marco regulatorio. Que en este y otros casos, el Estado controle que se cumplan las condiciones de concesión.

Cuestionó los miles de millones de dólares que ha costado al país el haber demorado la adjudicación del gasoducto para el yacimiento de Vaca Muerta, mientras se sigue importando a alto costo gas, que hay allí en abundancia.  Y subrayó que las oportunidades para la Argentina son enormes. Animó a visitar Vaca Muerta, que es “como estar en un volcán”, al ver a tanta gente joven trabajando con creatividad, aportando nuevos aportes y mejoras en cada pozo. Confesó que eso lo ha removido cuando caía en depresión por encontrar tantas piedras en el camino.

En general, apuntó a destrabar limitaciones para el desarrollo de obras con inversión privada y pago de peajes (en autopistas, gasoductos, etc.). Pero destacó que para ello es imprescindible que haya confianza, credibilidad, no reglas de juego cambiantes y arbitrarias.

La propiedad privada

Argumentó que los seres humanos mejoramos en un sistema competitivo, de superación, cultura del trabajo y esfuerzo personal. Y estimó que la Argentina no da más con un sistema trabado por facciones mafiosas. “La defensa de la propiedad privada no es de los ricos contra los pobres”, dijo. Y señaló que quienes más sufren son los de barrios populares, humildes, donde no tienen papeles ni ley que los proteja.

Además de fomentar la cultura del trabajo, “hacer lo posible para que la gente consiga cuanto antes un trabajo”, sobre los planes sociales sostuvo que hay que cortar la dependencia y poner todas las contribuciones en Internet, con transparencia, sin obligación de ir a ninguna marcha o protesta. “La gente creía que el puntero se los podía quitar”, expresó.

Asumió que hay muchas cosas que ha aprendido, que realizaron o expusieron mal. “Como ingeniero creía que las obras hablan por sí mismas”. Pero advirtió que hay que decir por qué hacemos cada cosa. Y reconoció que en su propio espacio se quejaban cuando aumentaban tarifas y hoy se va entendiendo mejor que hay situaciones imposibles de sostener. Y que ahora también  lo entienden quienes se dejaron tentar por el cuento del asado gratis y el ganar sin trabajar.  Que no se puede depender de la dádiva de nadie, que te mantiene sin esfuerzo y te hace esclavo. Sino volver a nuestros abuelos, que se ganaron la vida trabajando. “Yo te prometo un gran futuro si vos ponés el hombro”, ejemplificó. Pero precisó que el cambio no se dará de un día para otro.

Conurbano y peronismo

Preguntado acerca del conurbano bonaerense, dijo: “Estamos trabajando”. Y también señaló que hay cosas “que hemos aprendido”. Indicó que su gobierno había llegado advirtiendo un estado de abandono y realizó cloacas, pavimentos para que los colectivos pudieran entrar en días de lluvia, etc. “Pero nos faltó poder identificar eso que habíamos hecho con nuestro gobierno. Los intendentes decían que habían sido ellos”. Y añadió: “Seguimos tercerizando a través de las organizaciones sociales. Y decían ellos (sus dirigentes): Lo conseguimos. Cuando a veces había sido a pesar de ellos”.

Un asistente le dijo que se le achacó que no incorporara al peronismo como aliado, mencionando a Emilio Monzó y la idea de que sin el peronismo se hace difícil gobernar. Macri contestó: “¿Qué peronismo? ¿El que está secuestrado por el kirchnerismo? No es el de Duhalde, el de Menem, que conocíamos. Además, creemos que no se puede sumar si no compartimos valores”. Habló de salir de un esquema feudal y ponderó a Miguel Ángel Pichetto, que “salió del lugar de confort”, a quien llamó “patriota”, pero fue acompañado por un solo gobernador.

Finalmente, brindó por la patria, “que construimos todos”.