La autopsia sobre el cuerpo del Indio Solari se inició pasadas las 15.45, por un equipo forense que busca determinar el motivo del fallecimiento y, en este marco, el resultado preliminar indicó que el artista habría tenido un ACV no traumático.
Según el comunicado oficial, la Fiscalía General de Morón informó que la investigación fue llevada a cabo por el doctor Lucio Rivero de la UFI 2 de Ituazaingó y se basó en los testimonios recogidos en el lugar del hecho, las primeras pericias realizadas allí y el resultado del estudio.
“Se estableció que en horas de la madrugada el músico se había introducido en la pileta interior climatizada de su domicilio y a raíz de haber sufrido el Accidente Cerebro Vascular hemorrágico, falleció en forma inmediata. No hubo ahogamiento”, continuó el texto
El desenlace ocurrió en su domicilio de Parque Leloir, en la localidad bonaerense de Ituzaingó, y su cuerpo fue encontrado en el interior de la vivienda por su cuidadora que llegó al hogar y lo ubicó en el lugar descrito. Junto con la esposa del artista, retiraron el cuerpo y llamaron a la emergencia médica que realizaron maniobras de reanimación sin éxito.
El intérprete tenía mal de Parkinson desde hace 10 años aproximadamente. No obstante, la primera cercanía a los resultados indicaron que, si bien se encontraba en inmediaciones de dicha pileta, “no se habría ahogado, ni tragó agua”.
Además, los profesionales de la salud no descartan futuros estudios complementarios con el fin de brindar detalles más certeros.
Carlos Alberto “Indio” Solari, uno de los máximos referentes del rock argentino, murió este viernes a los 77 años, y aunque padecía Parkinson desde hacía aproximadamente una década. El cantante fue reconocido como una de las figuras más influyentes y enigmáticas de la historia del rock argentino que alcanzó una dimensión mítica como líder y principal compositor de la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, un fenómeno cultural que se convirtió en un símbolo de independencia artística y convocatoria popular en la década de los ’70.
Con una de las discografías más influyentes en su género, la agrupación se hizo de álbumes emblemáticos como “Gulp!”, “Oktubre”, “Lobo suelto, cordero atado” y “Luzbelito”.
Tras la disolución de la banda en 2001, el músico se desempeñó como solista y mantuvo una convocatoria multitudinaria en cada presentación junto a “Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado”. El primer compilado solista llegó con “El Tesoro de los Inocentes” en 2004.
En esta instancia, se sumaron trabajos como “Porco Rex” y “El perfume de la tempestad”. Obras que no sólo se hicieron del impacto cultural y la mirada crítica social, sino que marcaron un estilo a través de la densidad poética de sus letras.
Tras la difusión de la noticia, seguidores del artista se reunieron este mediodía en su domicilio, no obstante, horas más tarde difundieron a través de redes una citación masiva a la Plaza de Mayo que finalmente se convirtió en un epicentro de misa ricotera entre calles cerradas y bengalas de humo negro.
Alejados del llanto, la multitud frente a la Casa Rosada entonó a viva voz los principales éxitos que catapultaron a Solari a la masiva popularidad y transformó el dolor de la pérdida en una manifestación de vigencia cultural.
Con un operativo de control desplegado en todo el perímetro, algunas calles ya fueron cerradas por el amplio número de personas que desplegaron banderas con insignias de “Los Redondos” y de fondo sonó el clásico “JiJiJi”.
Mientras un cordón de policías y personal de fuerzas de seguridad aguardan en un cordón desde la vereda de enfrente, incluso con camiones hidrantes en descanso, las personas continúan su ingreso a las inmediaciones.
RECONOCIMIENTO DE LA UBA
Entre sus acercamientos más recientes al público, el artista recibió un homenaje por parte de la Universidad de Buenos Aires que le otorgó el doctorado Honoris Causa, con un acto en el Aula Magna de la Facultad de Medicina y el músico envió un mensaje en agradecimiento por la distinción.
En el mismo acto, que se lo pudo ver en simultáneo a través de una pantalla ubicada en la Plaza Houssay, el guitarrista e integrante de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Gaspar Benegas, junto a un octeto de cuerdas, interpretaron diez canciones del Indio, que fueron ovacionados por el público presente.
La reunión fue presidida por el rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Ricardo Gelpi que definió al intérprete como “un artista que hizo de la originalidad una ética, construyó uno de los lazos más intensos entre un músico y su comunidad que registre la historia cultural del país y, que demostró que la mayor ambición posible no es la fama ni el dinero sino la justificación de una vida entera a través del trabajo”.
LAS MISAS RICOTERAS, UN MOVIMIENTO CULTURAL
Aunque su perfil más reconocido se enfoca en el ámbito musical, desde joven desarrolló intereses vinculados al arte, la literatura y la contracultura. Éstos conocimientos se vieron reflejados en letras cargadas de metáforas y referencias literarias que se transformaron en objeto de análisis y devoción para miles de seguidores.
Con el paso de los años, los recitales de “Los Redonditos de Ricota” comenzaron a ser conocidos popularmente como “misas ricoteras”, una denominación surgida por la devoción de sus seguidores y por la capacidad de convocatoria que alcanzó la banda en distintos puntos del país.
Así, en su momento solista, también alcanzó dimensiones inéditas con cientos de miles que abarcaban varias generaciones de seguidores: en 2016, su show en Tandil reunió alrededor de 250.000 personas y, un año después, el recital de Olavarría congregó entre 300.000 y 400.000 asistentes.
El pasado 11 de marzo se cumplió un nuevo aniversario de aquella histórica jornada que terminó por constituirse como el último concierto en vivo de “El Indio” Solari en Olavarría que marcó el cierre definitivo de las peregrinaciones.
Los fanáticos provenientes de todos los puntos cardinales del país se congregaron en el predio rural La Colmena donde se realizó el ritual del apagón general y, con las luces del predio completamente extintas, una introducción instrumental comenzó a sonar a través de las imponentes torres de sonido.
Entre las entrañables relaciones con las que contaba Solari, el artista mantuvo un fuerte vínculo con Lito Vitale, uno de sus enlaces más conocidos, con quien grabó el disco Escúchame entre el ruido en 2006. Por su parte, León Gieco, Ricardo Mollo y Andrés Calamaro, entre otros intérpretes, mantuvieron una alianza más formal y profesional, que brindaron testimonios de labores compartidas.