Opinión
Historias del conurbano

Los ojos en alerta de una Argentina que ya no deja pasar nada

Hace diez años, en el municipio bonaerense de San Miguel nació “Ojos en Alerta”. Se trata de un sistema pensado para ampliar el monitoreo en tiempo real de todo aquello que sucede en las calles o en el vecindario, apelando al compromiso de los ciudadanos que, a través de un mensaje por WhatsApp, se convierten en una cámara móvil. Para que el sistema funcione, es condición fundamental que las autoridades municipales y de seguridad del distrito respondan a las demandas. La creación fue un éxito a punto tal que ya la aplican 103 comunas del país e incluso una de ellas en Uruguay.

La multiplicidad de los temas complejos resueltos con la utilización de la herramienta permite concluir en el eje principal que lo llevó a su consagración: el compromiso entre vecinos y autoridades. Entre representantes y representados. En definitiva, se trata de la política dando respuesta a las demandas más habituales.

Aquello que se creó en el marco de la necesidad que tienen los intendentes de ponerse al frente de temas que antes no eran de su incumbencia, hoy se ha convertido en una metáfora de los tiempos que vivimos. El ojo de la ciudadanía está cada vez más alerta al comportamiento de los políticos. El caso Adorni lo vuelve a traer a escena.

EL GOBIERNO PERDIÓ LA BATALLA CULTURAL

El Gobierno encontró en el fallo de la justicia de los Estados Unidos sobre YPF un bálsamo para sobrellevar las complicaciones derivadas del caso Manuel Adorni. Sin embargo, no parece alcanzar.

Sobre todo porque lo que ha perdido, mientras se siguen revelando nuevas propiedades del jefe de Gabinete, es uno de los puntales de la batalla cultural que sostuvo al haber llegado al poder. Nada ha sido más inoportuno para Javier Milei que haber definido este tiempo bajo la consigna de la moral como política de Estado. Justo en un momento en el que lo que más se le cuestiona es la moral del funcionario más cercano luego de su hermana Karina.

Identificar operaciones maliciosas de los “perdedores” del modelo es una tentación siempre al alcance de la mano. El problema es el mismo: una operación se construye desde la aparición de datos concretos que puedan darle sustento. Y Manuel Adorni, con sus conductas, no ha hecho otra cosa que sostener las argumentaciones.

A esta altura, su salida ya debería haber sido un hecho, al menos hasta que se aclare la situación, para no seguir horadando la imagen del Gobierno, que suele, en los primeros meses del año, tirarse tiros en los pies.

Ya sucedió el año pasado con el caso Libra, que ahora retomó la agenda pública con revelaciones que podrían estar explicadas en la interna judicial que se desató luego del nombramiento del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Hay un sector perdedor que podría estar enviando un mensaje al núcleo del poder.

La mayoría de los sondeos que circulan dan cuenta de una pérdida de imagen presidencial explicada, sobre todo, por las dificultades para sostener el consumo y el temor a la pérdida del empleo. La inflación pasó a ser un tema no prioritario, aunque marzo llegaría otra vez con una suba de precios por encima del 3%.

Sin embargo, las dificultades mayores están en el clima callejero. No hay una sola paritaria que se discuta por encima del índice que marca el Indec.

El Gobierno se empecina en mostrar los datos del crecimiento de la economía en 2025, pero sin entrar en detalles sobre los sectores que han sido beneficiados. Si bien el campo, la minería y la intermediación financiera explican mayormente ese crecimiento, la industria y el comercio cayeron.

Son, justamente, los que concentran la mayor posibilidad de creación de puestos de trabajo. El descontento crece en los grandes conurbanos, sobre todo en Buenos Aires, donde nunca ha hecho pie aún electoralmente La Libertad Avanza, a pesar de haber ganado la elección intermedia de octubre pasado.

Pero cuando se pone en marcha la estructura del peronismo local, los resultados suelen ser distintos. La realidad no es una carta blanca para el peronismo.

Mientras crece el descontento con Milei, no es simétrico que esa masa de opinión pública se vuelque en favor de los dirigentes que representan hoy a la oposición, como Axel Kicillof, silbado el martes en un acto por los efectivos de la policía bonaerense. En su entorno creen que el fallo YPF lo termina favoreciendo, entre otras cosas porque quita del camino un argumento que iba a ser utilizado en la campaña presidencial para criticar al actual gobernador.

Lo que asoma es una profundización de las dificultades en la representación política.

EL CONURBANO BUSCA ORGANIZARSE

En el peronismo creen que hay una oportunidad. Una bala de plata. Y ya existen claras señales de organización política. Aunque parezca demasiado apresurado, vale la pena preguntarse por qué la premura.

¿Acaso los intendentes están adelantándose a un posible conflicto social? La posibilidad está latente, pero su organización es más compleja.
Hay un fenómeno que observan los jefes territoriales y que los interpela a ellos también, aunque ganen las elecciones con amplio margen en sus distritos.

La batalla cultural contra la casta -que ya perdió Milei por sus propios errores- ha elevado la mirada sobre la conducta de quienes son responsables de gobernar.

Ya es muy poco lo que pasa desapercibido para los “ojos en alerta” que tienen los vecinos. La velocidad de las redes sociales y la circulación de información hacen más complejo el modelo de “patrón de estancia” que imperó en otros tiempos.

Al mismo tiempo, en épocas de vacas flacas, el Estado municipal siempre es la primera referencia a la hora de ir en búsqueda de respuestas o reclamos, aunque la responsabilidad final sea provincial o nacional.

El caso más concreto es la seguridad, ítem sobre el que ya desde hace años ningún municipio pudo hacerse el distraído y no ponerse al frente de la inquietud.

En tanto, crece la preocupación no sólo por el aumento del delito, sino por la reaparición de modalidades que parecían extinguidas. Se trata de organizaciones que van en la búsqueda de cajas fuertes en empresas a las que ingresan con o sin custodia. En la última semana se verificaron al menos tres casos similares en distritos del oeste.

Para seguir de cerca, hay que observar movimientos de armado de intendentes jóvenes que son exitosos en sus municipios y buscan amalgamar un espacio de discusión para no depender de la última decisión de Cristina Kirchner en el peronismo o de Sergio Massa -al que se atribuye estar detrás de los movimientos de Miguel Pichetto, Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Emilio Monzó- . Es decir, sentarse en la mesa de las determinaciones con volumen político propio. Es un desafío de años que tienen los intendentes. Se trata de pasar de ser un grupo de monotributistas a conformar sociedades más concretas y prolongadas en el tiempo.

¿BERNI GOBERNADOR?

Paralelamente, crece la idea de que Cristina Kirchner les dice a sus interlocutores que ve a Sergio Berni como su candidato a gobernador en 2027. En tanto, se repiten imágenes en los principales centros comerciales. La multiplicación de locales vacíos que cerraron sus puertas es un síntoma de la época. Esto redunda en menor recaudación y, por ende, mayores ajustes. El margen para el aumento de las tasas es muy acotado. La observación de esa realidad es otra batalla que se libra entre los alcaldes y la Casa Rosada.

Esta semana, el ministro de Economía, Luis Caputo, cargó contra las altas tasas que cobran las comunas luego de haber mantenido una reunión con supermercadistas que le llevaron la inquietud de la caída del consumo.

Puso, en primer lugar, al distrito de Pilar, gobernado por Federico Achával, uno de los jefes comunales que busca posicionarse como candidato a gobernador en 2027. No es el único, claro. La lista en el peronismo es larga.

Y va desde Gabriel Katopodis a Leonardo Nardini, pasando por Mayra Mendoza o Julio Alak. El intendente de La Plata, inspirado en la frase “lo viejo funciona”, convocó a un acto donde homenajearon a Eduardo Duhalde, que se mostró rodeado de dirigentes y exintendentes que construyeron la identidad del conurbano desde el regreso de la democracia a esta parte.

Como suele expresar Jorge Asís en sus análisis, lo disruptivo que viene en Argentina es la normalidad.

Cuando Cristian Méndez creó Ojos en Alerta desde San Miguel con el respaldo de Joaquín De La Torre y Jaime Méndez, debe haber imaginado que la herramienta crecería y formaría parte de la vida cotidiana de cientos de miles de vecinos en Argentina.

Lo que quizá no calculó es que le estaba poniendo título a una realidad que, diez años después, se corrobora elección tras elección: los ojos de los ciudadanos están cada vez más atentos a lo que hacen los dirigentes políticos. Apoyar o no, puede variar en cuestión de segundos. Síntomas de los tiempos que vivimos.