No hay plata. La frase, caballito de batalla para justificar la política de ajuste y alcanzar el sobrevalorado superávit fiscal, se le ha vuelto en contra al gobierno en un inesperado efecto búmeran. Casi tres años después retorna en forma de reproche desde una franja social que no llega a fin de mes. No hay plata.
El tema de la mora crediticia se ha engarzado en la agenda mediática de tal manera que parece inamovible. Tal vez, de un día para el otro, algún hecho de sangre, algún episodio rocambolesco termine por sepultarlo en el olvido. Pero, al menos por ahora, está vigente y es un fierro caliente para la gestión libertaria.
El asunto comenzó con la propagación de los informes de las consultoras económicas, que llegan de manera cotidiana a las redacciones. Algún medio hizo punta, se publicó en los diarios, se hicieron informes en las radios. Entonces los canales de noticias olieron sangre y la crisis mutó en show.
Las transmisiones fueron desde entrevistar en la provincia de Misiones a una mujer, madre de familia, que le debe 8 millones de pesos a la tarjeta crédito y confesó su intención suicida, hasta correr micrófono en mano por las calles porteñas a las personas para preguntarles qué cosa no pagaron este mes.
El Gobierno, mientras tanto, sigue firme en su postura: el Estado no intervendrá en los acuerdos entre partes. El fenómeno del endeudamiento, a grandes rasgos, ya fue explicado: están las personas que compraron a crédito pensando que la inflación les licuaría la deuda, y eso no ocurrió; y aquellos que producto de los salarios pisados y las tarifas en alza ven sus salarios extinguidos antes de que caiga la hoja del calendario.
La situación parece no ser privativa de la Argentina. En Brasil, 8 de cada 10 brasileños tienen deudas y casi un tercio de las familias acumula pagos atrasados, según datos de la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo. La diferencia es que allá, al menos, la inflación es del 4,4% interanual.
¿Cuál sería el punto de contacto entre ambas economías? ¿Los bajos salarios de las franjas más bajas de la pirámide? Quizás, también, un modelo de consumo que incita a comprar bienes innecesarios a una población martillada de manera constante por el aparato publicitario. En una sociedad donde para ser hay que tener, el endeudamiento no parece una consecuencia descabellada.
La diferencia está en que el gobierno de Lula lanzó un paquete de alivio financiero para los deudores, algo así como un salvavidas ahora que el agua les llega al cuello. En la Argentina, bajo la lógica libertaria, el Estado no debe implementar políticas allí adonde antes pactaron los privados.
En la bolsa de los endeudados, como ya se dijo, está el ventajero pero también el necesitado. Y en la suma de todos sobresalen los que hastiados de la vieja política respaldaron con su voto a un outsider que desde el primer momento les dijo que llegaba para ejecutar el ajuste más feroz de la historia argentina. Fueron, tal vez, demasiado ingenuos. Celedonio Flores, consagrado poeta del tango, los llamaría otarios.
Lo cierto es que ante el escenario de tensión producto del endeudamiento, la escueta actualización salarial y las tarifas de los servicios en alza -sobre todo en el transporte-, el Gobierno se sintió exigido a dar una respuesta.
El naipe que Toto Caputo sacó de la manga no era lo que muchos esperaban: en medio de la crisis financiera -la morosidad se quintuplicó en 20 meses- anunció el lanzamiento de un programa de crédito hipotecario. La herramienta es clave en un país donde tanto cuesta acceder a la vivienda propia, pero los tiempos actuales estaban demandando -o al menos eso aguardaban los deudores- otra respuesta.
LAS ENCUESTAS
El martes el presidente de la Nación, Javier Milei, volvió a poner los pies en el barro. Tuvo que bajar a la realidad política nacional -está claro que prefiere disertar por el mundo- para ordenar la tropa de cara a las sesiones que tendrían lugar en el Congreso de la Nación. De allí la reunión mantenida en la Casa Rosada.
Ministros, legisladores y aliados unificaron el discurso, cada vez más duro de cara a lo que viene. El miércoles la Cámara de Diputados, tras arduo debate, le dio media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Los libertarios se anotaron un poroto y se estima que no tendrían mayores inconvenientes en el Senado.
Pero fuera de esta torre de cristal, en las calles, la sensación de angustia de quienes padecen el impacto del ajuste terminó por hacer mella en la figura política del presidente. Y eso renovó los nervios del oficialismo, desconfiado de una clase media veleta que hoy vota para la derecha pero mañana puede votar hacia la izquierda.
¿Qué dicen las encuestas sobre la figura de Milei y su gobierno? El informe de agosto de la consultora Isasi/Burdman revela que la imagen negativa del jefe de Estado subió al 46%, contra 38% en positivo; y el 48% de los encuestados desaprueba la gestión libertaria.
En el ranking de las principales preocupaciones, los bajos salarios lideran la tabla con un 35%. Le siguen la corrupción, 19%; el desempleo, 12%; la pobreza, 10%; la inflación y la inseguridad, ambos con el 6%; y la situación de la educación pública, 4%.
Pese a todo, La Libertad Avanza conserva una intención de voto del 34%, muy por encima de quienes optarían por una opción kirchnerista (19%); de los votantes del PRO (10%); y de los que respaldan al Frente de Izquierda (8%), expresión política ésta que ha sumado voluntades en un crecimiento propio de los momentos de desilusión y desconcierto político.
Cada consultora hace encuestas y saca conclusiones. Como siempre en la Argentina, el factor económico es clave al momento de pensar las elecciones presidenciales ya que, ha sido dicho mil veces, los ciudadanos votan mayormente con la billetera.
Pese a que algunos números reflejan una lógica caída en la imagen de Milei tras casi tres años de gestión -habiendo tomado un escenario complejo-, el Indice de Confianza en el Gobierno del mes de agosto, elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, lo ubica en el 2,06%, “nivel que representa un aumento de 6,4% respecto del mes anterior”.
“El nivel de confianza en el mes 32 de la presidencia de Javier Milei es 5,9% mayor que el de la presidencia de Mauricio Macri, y 74,1% mayor que el de la de Alberto Fernández, en el mismo mes de gestión”, recalca el informe académico.
Un viejo zorro de la economía como Ricardo Arriazu, curtido en crisis y gestiones diversas, suele decir que los indicadores de opinión pública vinculados al humor social y al consumo son excelentes termómetros o predictores electorales. Todavía es muy pronto para proyectar conclusiones.
VIDA REAL
Durante la semana la Unión Industrial Argentina difundió su ya clásico informe que revela la situación del sector. Recién salido del horno, del documento se desprende un vapor crítico sobre una realidad heterogénea. En el primer párrafo resume: “En lo que va del año la industria acumula una baja de 2% respecto al mismo período de 2025 y 10% por debajo de los niveles de 2022 y 2023”. Aquí van algunos datos para tener en cuenta:
* La actividad vinculada a la construcción exhibió una baja mensual: -4,6% en los despachos de cemento.
* El consumo de energía eléctrica de Grandes Usuarios Industriales presentó una caída respecto de junio (-3,5%).
* La producción de aluminio primario registró una caída mensual de -1,8%, sin embargo mantiene un desempeño positivo tanto frente a 2025 (+1%) como respecto de 2022 (+17%).
* La industria metalmecánica mantuvo un nivel de actividad estable respecto del mes anterior (+0,1%), mientras que la producción de acero mostró un crecimiento de 3% respecto de junio.
* Los segmentos vinculados a la producción de alimentos y bebidas presentaron un desempeño heterogéneo: la producción de bebidas y la producción láctea aumentaron de igual manera +0,9%, mientras que por el contrario la faena vacuna presentó una caída mensual de -2,8%.
* En términos sectoriales, 9 de los 16 sectores que componen el índice crecieron en la comparación interanual, así como también en términos mensuales.
Mientras Argentina redefine su sesgo económico, más perfilado hacia las exportaciones de recursos naturales, y padece las consecuencias en el plano interno -baja del empleo y caída del consumo- China anunció que su decimoquinto Plan Quinquenal tiene como eje la soberanía alimentaria. Problemas en puerta para una economía como la nuestra que coloca en ese mercado el 89% de su producción sojera. ¿Habrá que barajar y dar de nuevo? Veremos.