El presidente Nicolás Maduro, asumió el gobierno en 2013 con el único aval de haber sido elegido por Hugo Chávez. Entonces su condición de civil en un gobierno manejado por militares, su falta de liderazgo y el ajustado triunfo en las elecciones le dieron una casi nula autonomía en la gestión. Ahora, ante los rumores de un hartazgo de los militares por la dramática situación social que vive el país, Maduro no dudó en entregarles el control absoluto a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) que ya tiene 2.000 generales, más del doble que Estados Unidos.
A partir de este año los sectores más importantes de la administración, como la alimentación, la seguridad y el petróleo, están bajo el control directo de los militares. Casi la mitad de los ministerios y las gobernaciones están en manos de los uniformados que si bien aceptaron el poder cedido por el presidente no puede aguantar la presión de sus subordinados que dan muestras de sufrir en carne propia el desgobierno irracional de Maduro.
La imagen que ilustra este texto, tomada de un video que se hizo público, muestra a soldados venezolanos en la calle buscando comida en las bolsas de basura y fue un disparador dentro de la Fuerzas Armadas. A comienzos de este mes el presidente ordenó encarcelar a nueve militares activos, entre ellos seis tenientes coroneles que estaban al frente de distintos batallones, acusados de haber formado un grupo disidente, Movimiento de Transición a la Dignidad del Pueblo. La mayor purga ordenada por el presidente siguió y la semana pasada el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) se detuvo a Miguel Rodríguez Torres, jefe de inteligencia de Chávez durante casi una década y ejerció como ministro de Interior de Maduro hasta 2014.
El último golpe de Maduro a los que el supone desestabilizadores fue la detención del mayor general retirado Alexis López Ramírez, ex comandante del Ejército y ex secretario del Consejo de Defensa de la Nación. Se lo llevaron de su casa el 15 de marzo y desde ese momento se desconoce su paradero.
El deterioro social ya tocó los estamentos más altos del ejército y a pesar de todos los beneficios otorgados por Maduro, sufren en carne propia el desabastecimiento y un odio popular creciente que comienza a incomodarlos. Se acabó para la casta militar el tiempo de esplendor y los esfuerzos de Maduro por seguir comprando su voluntad ya no alcanzan.
A dos meses de la elecciones y sin oposición porque el presidente los borró del juego para no correr riesgos, se alza otra voz opositora, la que viene de los cuarteles, la que ya se escucha en las calles y la que hacen temblar a un Maduro que sabe que los militares que son su cinturón de seguridad en el poder, pueden soltarle la mano en cualquier momento. Seguro que el inoperante jefe de estado venezolano no puede olvidar lo que el hasta ahora desparecido general López Ramírez, escribió en su cuenta de twitter horas antes de ser secuestrado por el Sebin. "Todo pasará y Venezuela recuperará el carácter republicano que nos legó Bolívar y la democracia que tanto esfuerzo, sufrimiento y sangre nos costó consolidar en el siglo pasado. ¡Viva Bolívar, viva Venezuela!". Ahora hay que ver si Maduro llega a las elecciones como presidente de Venezuela o si sus protegidos lo entregan al mundo para empezar de nuevo.
V. CORDERO