Ciencia y Salud

Los hijos del Capitán Ned Ludd: ¿Una rebelión contra la IA?

El capitán Ned Ludd nunca existió, pero sus seguidores son legión y prometen aumentar a medida que la capacidad laboral humana sea reemplazada por la tecnología.
Durante la Revolución Industrial, los seguidores del capitán Ludd rompieron máquinas que atentaban contra su fuente de trabajo.
A comienzos de 1811, los tejedores de Nottinghamshire atacaron los telares automáticos que habían generado varios despidos entre los trabajadores. La única forma efectiva que veían de protegerse era rompiendo las máquinas.
Allí nace el mito del capitán Ludd, que algunos llamaban general. Según sus seguidores vivía en los bosques de Sherwood (¿dónde si no?, ya que esa había sido la morada del legendario Robin Hood). Otros sostienen que Ned Ludd era un joven trabajador de Leicestershire que cien años antes había destruido máquinas de labranza a fin de defender el trabajo de los campesinos.
En realidad, el ludismo es parte del espíritu humano: cualquier cosa que amenace el statu quo creará resistencia.
Los ataques contra las nuevas maquinarias se extendieron a trabajadores de la lana y el algodón en distintas ciudades inglesas, testigos de la llamada Revolución Industrial. Con estos disturbios nació lo que el historiador británico Eric Hobsbawm llamó “la negociación colectiva por medio de disturbios”.
Hoy simplificamos la expresión hablando de huelgas y organización sindical, que a principios del siglo XIX, en Inglaterra, eran detestadas por el establishment, que veía en ellas una amenaza a su statu quo.
Las manifestaciones eran reprimidas por el ejército y los luditas apresados eran condenados a muerte.
En la ciudad de York, diecisiete fueron ahorcados y veinticinco de ellos enviados a Australia. En Lancaster se ahorcaron ocho y treinta fueron deportados a Oceanía, un continente que los británicos usaban como prisión de revoltosos e indeseables.
Esto no contuvo a los beligerantes luditas. Ciento cincuenta trabajadores destruyeron el telar de Cartwright en Rawfolds.
Una vez más, el ejército debió intervenir y hubo dos muertos.
Inglaterra no fue el único país donde los luditas expresaron su rechazo a las máquinas. Hubo episodios de violencia en Barcelona y La Coruña y, más adelante, en Alemania y Rusia, donde inspiraron la concepción socialista y anarquista de la sociedad a fin de evitar los daños del capitalismo.
El ludismo continuó de distintas formas a lo largo del siglo XX. En 1986, los sindicatos gráficos de Londres se opusieron a la introducción de nuevas máquinas impresoras en la llamada batalla de Wapping.
En 1942, Ted Kaczynski realizó una serie de atentados en Estados Unidos argumentando que la “Revolución Industrial y sus consecuencias han sido un desastre para los humanos”.
La automatización, la cibernética y ahora la IA han resucitado el debate de un neoludismo que llegó a reunir un congreso en 1996, en Ohio, EE. UU., donde se definieron como un movimiento que se resiste al consumismo y a las tecnologías cada vez más extrañas y amenazadoras.
Algunos creen que el ludismo es un rechazo de los mayores ante la complejidad de las nuevas tecnologías, pero últimamente, en Estados Unidos, los estudiantes universitarios se han manifestado contra la IA y el Papa ha expresado su preocupación por los problemas que deberá enfrentar una sociedad que prescinde no solo de sus mayores, sino de una parte de la sociedad no integrada a los nuevos cánones.
De hecho, estos alumnos de universidades prestigiosas han abucheado a las autoridades académicas que mencionan la IA, ya que la están considerando como una amenaza para su futuro laboral.
Los amenazados por la IA no son obreros no calificados como lo fueron los luditas del siglo XIX; los que se quejan son jóvenes profesionales que expresan sus temores sobre el impacto económico que tendrá en sus vidas.
Los traductores humanos se han visto desplazados por los traductores de IA, al igual que los correctores gráficos. Curiosamente, entre las primeras víctimas se incluyen los mismos programadores que inventaron la IA.
Cloudflare, Block, Meta, Amazon, Intel, Microsoft, Cisco y Coinbase son algunas empresas que han disminuido la cantidad de programadores al incorporar la IA para reemplazarlos.
Los mismos CEO admiten que las reducciones se deben a la necesidad de asignar capital a nuevos servidores y centros de datos.
Hasta le han dado un nombre a esta reducción de personal: AI washing.
Mientras la Revolución Industrial afectó a las clases más bajas, esta crisis compromete a la clase media con formación universitaria.
“M’hijo el doctor” ya no es una tabla de salvación. ¿Deberemos seguir formando profesionales para frustrarlos?
Los jóvenes universitarios, al igual que los trabajadores industriales del siglo XIX, se preguntan si su trabajo seguirá existiendo en dos, tres o cinco años (los plazos se acortan cada día).
La desocupación será una nueva enfermedad, porque no hay nada más peligroso que un humano ocioso. Por más que algunos sueñen con vacaciones eternas, la falta de compromisos y los problemas económicos que podrían sufrir (obviamente la renta universal que algunos proponen como solución a este problema será magra) solo va a incrementar no solo los problemas psicológicos (depresión, ansiedad, violencia familiar), sino también la conflictividad social (reclamos, manifestaciones, disconformidad con el gobierno de turno).
1984 será mañana...
El sistema sanitario va a colapsar por la demanda de atención psiquiátrica, que ha aumentado un 40 % en los últimos 20 años, siendo la ansiedad y la depresión las causas más frecuentes de consulta.
Según un estudio de la revista médica The Lancet, hay 1200 millones de personas con trastornos psiquiátricos, el doble de los que existían en 1990.
Y todos los pronósticos apuntan a un empeoramiento de estos números, sin tomar en cuenta este nuevo factor de la IA.
Aún no se han registrado ataques como los encabezados por los antiguos luditas contra aparatos o centros operativos… ¿Será cuestión de tiempo para violentar a las máquinas de IA como antaño agredían a los telares? ¿O esta generación está resignada a aceptar su suerte sin protestar?
La IA antes parecía la solución a los problemas de la humanidad; hoy es un nuevo inconveniente que está movilizando a las autoridades a fin de limitar los daños que se vislumbran.
¿Vencerán los nuevos hijos del Capitán Ned Ludd?