Opinión
Historias del Conurbano

Los Barones y la IA: el nuevo poder silencioso de los intendentes bonaerenses

El 24 de septiembre pasado, Donald Trump y Xi Jinping se reunieron a solas durante tres horas. El tema central del encuentro entre las dos principales potencias del mundo fue la Inteligencia Artificial, su avance y, sobre todo, el debate en torno a la necesidad de extremar controles o permitir su evolución sin límites. Desde la cúpula del mundo hasta los territorios más lejanos, la IA ya ha modificado la manera de gobernar y los municipios han emprendido, en mayor o menor medida, acciones para sumarla a su tarea diaria. El imaginario de la representación del “barón del conurbano” como un patrón de estancia que lleva a mano de hierro el control de su terruño, se mezcla con los avances ineludibles que ya formatean las gestiones locales. Igual que en la macro, la discusión o el debate es si la herramienta se aplica en función de resolver o a favor de complicar.

Cámaras que detectan movimientos sospechosos, sistemas que reconocen patentes, algoritmos que controlan la recolección de residuos, inteligencia artificial que ayuda a decidir dónde reparar calles y asistentes virtuales que gestionan turnos médicos o reclamos vecinales. Casi sin hacer ruido, la IA comenzó a incorporarse a la vida cotidiana de los municipios bonaerenses. El fenómeno atraviesa colores políticos y abre una nueva discusión: cuánto puede cambiar la inteligencia artificial la forma de gobernar una ciudad y quién controla esa nueva capacidad tecnológica.

EJEMPLOS MUNICIPALES

A esa lista comienza a incorporarse otra variable: “La capacidad para obtener, cruzar y procesar información”. La inteligencia artificial ya empezó a instalarse silenciosamente en los municipios de la provincia de Buenos Aires y ya no solamente como una herramienta experimental.

Escobar, San Miguel, San Isidro, La Plata, Malvinas Argentinas, Vicente López, La Matanza, Quilmes, Morón y Tigre ofrecen ejemplos diferentes de un mismo fenómeno. Tan sólo para tomar algunos de los tantos casos. Como así también la comuna de Zárate, que en 2025 fue el primer municipio en incorporar una inteligencia artificial en su estructura administrativa. Fue a través del decreto 535 que nombró como Directora General de Atención al Vecino No Humana, con facultades para intervenir en expedientes, firmar resoluciones y dar respuestas autónomas.

Es evidente que la verdadera revolución de la inteligencia artificial municipal podría no estar solamente en automatizar tareas, sino en cambiar la cantidad y calidad de información que recibe un intendente y la velocidad con la que su administración puede reaccionar ante ella”. Aquello que podía acercarle un puntero de barrio para decirle que en tal o cual calle o casa hay un problema, ahora se detecta en la recopilación por otras vías. Son las manzaneras digitales. Eso sí, no podrá reemplazarse el contacto humano que lleva a la resolución de un problema que la tecnología ayuda a detectar.

Uno de los experimentos más interesantes está ocurriendo en Escobar. La gestión de Ariel Sujarchuk comenzó en 2023 a desarrollar “Flora”, una asistente virtual disponible a través de WhatsApp durante las 24 horas. Inicialmente permitía realizar consultas, solicitar turnos y acceder a diferentes servicios municipales. Con el tiempo, el sistema fue ganando funciones.

Escobar extendió además esa lógica hacia otras áreas. Incorporó herramientas de seguridad inteligente y análisis predictivo, desarrolló un Observatorio de Movilidad y avanzó con una normativa específica destinada a regular el uso ético y responsable de inteligencia artificial dentro de la administración pública.

Sujarchuk incluso comenzó a llevar el tema al terreno político. Junto al intendente platense Julio Alak planteó públicamente la utilización de IA como una herramienta para construir un Estado más ágil y eficiente. Esta semana fue premiado en Corea del Sur en el marco de la Smart Life Week. Esa mirada lo llevó a escribir el libro “Mañana es hoy, alianzas para una ciudadanía inteligente” y a presidir el Consejo Provincial de Economía del Conocimiento.

Otro modelo a mirar se da en San Miguel. Allí la inteligencia artificial entró fundamentalmente por la puerta de la seguridad. El municipio conducido por Jaime Méndez incorporó software para analizar las imágenes producidas por su red de cámaras y detectar automáticamente determinadas situaciones en tiempo real. La diferencia con el sistema tradicional es que además de grabar, las cámaras conectadas a un sistema de inteligencia artificial pueden transformarse en algo diferente: “un sensor capaz de advertir que algo está sucediendo”, explican desde la Secretaría de Seguridad del municipio donde nació el programa “Ojos en Alerta” que ya incorporaron diversos municipios del país e incluso del exterior.

En esa línea, en Vicente López la administración de Soledad Martínez posee una red de más de 2.300 cámaras y utiliza inteligencia artificial para detectar y clasificar objetos según su forma o color, advertir determinadas situaciones inusuales e identificar dispositivos vandalizados. En el corredor norte del Gran Buenos Aires, San Isidro tomó un camino similar. Durante 2025, la administración de Ramón Lanús reemplazó integralmente el sistema de videovigilancia municipal e instaló 2.100 cámaras 4K con inteligencia artificial y visión nocturna.

Aquí aparece una transformación que probablemente marque la próxima etapa de la seguridad municipal. Durante años existió una suerte de competencia entre intendentes para mostrar quién instalará más cámaras. Pero cuando existen miles de dispositivos funcionando las 24 horas aparece un problema diferente porque ningún grupo de operadores puede prestar simultáneamente la misma atención a miles de imágenes. Y comienza a tallar qué capacidad posee cada uno para interpretar lo que esas cámaras están viendo.

PLANIFICAR SERVICIOS

En otro ámbito que no es la seguridad, Quilmes incorporó la IA y se subió al camión recolector de residuos. Durante 2026, el municipio comenzó a utilizar un sistema de gestión y certificación de recolección provisto por Urbetrack. La herramienta utiliza nuevas tecnologías e inteligencia artificial para controlar, seguir y planificar el servicio de higiene urbana.

En Morón, gobernado por Lucas Ghi, un algoritmo mira el pavimento. El municipio comenzó a trabajar junto con la Facultad Regional Haedo de la Universidad Tecnológica Nacional en un proyecto que contempla inteligencia artificial aplicada a la gestión de pavimentación y mantenimiento vial. ¿Puede un algoritmo ayudar a decidir qué calle necesita primero una reparación? La respuesta es sí. Pegado a Morón, está Ituzaingó cuyo sistema de seguridad es guiado por la incorporación de los aspectos más recientes de la tecnología ligada a la IA y ha tomado el caso de San Miguel como guía.

El municipio de Tigre ha estado a la vanguardia de la incorporación de nuevas herramientas, desde los tiempos de Sergio Massa cuando fue pionero en la aplicación de cámaras en la vía pública. Ahora, Julio Zamora lanzó “Tigre SIRVE”, su plataforma de atención ciudadana. La IA clasifica automáticamente cada reclamo para derivarlo al área correspondiente. Los vecinos pueden presentar pedidos relacionados con alumbrado, arbolado, pavimento, saneamiento o inspecciones y posteriormente seguir su evolución. La información de esos reclamos permite construir métricas y “mapas de calor”.

En Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini puso en marcha el asistente virtual “Malvi” y además sumó software para detectar patrones sospechosos en tiempo real. Para el intendente que quiere ser gobernador, el caso es paradigmático.

Los mencionados son algunos casos. Si se explora, cada comuna se ha desarrollado o está en vías de hacerlo. Es una transformación de la propia administración pública. Claro que se plantean otros interrogantes. El mayor acceso a datos requiere de mayores responsabilidades. La discusión será también profundamente política. Detrás de cada algoritmo seguirá existiendo una decisión humana: “qué mirar, qué información recopilar, qué problema priorizar y, sobre todo, qué hacer con todo lo que la inteligencia artificial pone sobre el escritorio del poder”.