Luego de una corta espera en la parada de la línea 34, con la expectativa puesta en el ramal C, comienza la experiencia a bordo de la prueba piloto del TramBus, un sistema de transporte público 100% eléctrico que promete redefinir los viajes diarios entre el norte y el sur de la Capital.
Inmediatamente llama la atención lo silencioso que es el vehículo de este nuevo sistema de transporte público, diseñado para funcionar como complemento en superficie de la red de subtes. Cabe destacar que las unidades de prueba circulan por los 12 kilómetros del Metrobus de Juan B. Justo, alcanzando una traza de 18 kilómetros entre Liniers y Aeroparque para evaluar la tecnología antes de su debut a gran escala en beneficio de los 3,6 millones de pasajeros diarios de la ciudad.
La propuesta busca ofrecer una opción sostenible, silenciosa y económica para optimizar la movilidad urbana y cuidar el medio ambiente. Al utilizar neumáticos en lugar de vías, el TramBus evita las grandes obras ferroviarias, lo que reduce el impacto vial y aporta flexibilidad a sus trayectos. Además, las unidades estarán equipadas con WiFi a bordo y emisiones cero para reducir el ruido ambiental en zonas de alta densidad. La línea inaugural, bautizada como T1, conectará transversalmente el norte y el sur de la Ciudad de Buenos Aires dentro del Sistema Integrado de Movilidad Urbana (SIMU) y está planeada para que funcione desde el fin de este año.
Con una extensión de 20 kilómetros en su primera etapa, la línea T1 unirá el Centro de Trasbordo de la Avenida Sáenz, en Nueva Pompeya, con el Aeroparque Jorge Newbery. El trayecto beneficiará a unos 50.000 usuarios diarios y enlazará ocho barrios porteños: Parque Patricios, Boedo, Parque Chacabuco, Almagro, Caballito, Villa Crespo, Palermo y la cabecera de Nueva Pompeya. Según proyecciones oficiales, viajes que hoy superan los 90 minutos en colectivos convencionales podrán realizarse en menos de una hora, ahorrando hasta un 40% de tiempo de traslado. Para garantizar este rendimiento, el sistema operará con una frecuencia de un servicio cada cuatro minutos en hora pico y dispondrá de paradas cada 500 metros.
La incorporación de esta flota de más de 50 unidades representa un hito fundamental para la descarbonización. El sector del transporte es responsable del 30% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de la ciudad, haciendo urgente la transición hacia energías limpias. Al respecto, la tecnología implementada en la flota ha sido detallada de forma precisa por los cuadros técnicos gubernamentales. Según explicaron a La Prensa desde el ministerio de transporte, las unidades convencionales, preparadas para trasladar a 80 pasajeros, poseen una autonomía teórica de 270 kilómetros y están impulsadas por un motor eléctrico de 300 kW, alimentado por baterías que suman 353 kWh de capacidad. Por otro lado, los buses articulados, para una capacidad cercana a los 120 pasajeros, cuentan con una autonomía de 350 kilómetros sostenida por baterías de 620 kWh, con cargadores de la firma ABB.
Los vehículos del TramBus combinan innovación local con tecnología internacional. La base de estos coches está constituida por un chasis autoportante desarrollado en la Argentina por la empresa Agrale Argentina S.A., el cual incorpora ejes y frenos a disco pensados para brindar robustez al material rodante bajo las condiciones del tránsito porteño. A este diseño se suma una motorización eléctrica de última generación diseñada junto con la firma británica Equipmake LTD. Para lograr la integración de ambas tecnologías, se fabricó un bus prototipo local que viajó al Reino Unido, donde se incorporaron el motor, las baterías y el software. Posteriormente, la carrocería final fue confeccionada por TodoBus S.A., logrando que el 90% de los materiales sean de producción nacional, lo que potencia el trabajo local y fortalece toda la cadena de valor industrial.
Para asegurar las frecuencias, la infraestructura urbana sufrirá modificaciones de relevancia, circulando por carriles exclusivos y preferenciales en las avenidas principales. Una gran innovación será la implementación de semáforos inteligentes observados, que otorgarán prioridad de paso en las principales intersecciones de la ruta para optimizar la circulación.
La puesta en marcha de este esquema generará ajustes importantes en el tránsito vehicular particular, con especial foco en el barrio de Caballito. Según fuentes oficiales, desde octubre la avenida Acoyte pasará a ser de mano única en dirección sur-norte y sumará un carril exclusivo a la derecha destinado al TramBus. Por su parte, la avenida Honorio Pueyrredón quedará habilitada solo en sentido norte-sur. Otras calles del barrio también verán alterada su circulación. Tal es el caso de Felipe Vallese que adoptará doble mano entre Acoyte y Ambrosetti. En el caso de Ambrosetti, entre Jauretche y Rivadavia, la circulación será de una sola mano con dirección sur, mientras que Balcarce, entre Yerbal y Rivadavia, pasará a ser de mano única en sentido norte.
Además de reordenar el espacio vial, el TramBus potenciará la intermodalidad del transporte porteño. La línea T1 ofrecerá conexiones con cinco líneas de subte (A, B, D, E y H) y estaciones de los ferrocarriles Mitre, Belgrano, San Martín y Sarmiento. Con respecto a la capacidad de las terminales físicas para absorber el flujo de pasajeros de estos transbordos, según explicó el ministerio de transporte, el sistema prevé 72 paradas en sus 20 kilómetros que permitirán una combinación ágil con seis líneas de subte, incluyendo la futura línea F, y cuatro líneas de trenes metropolitanos.
En puntos neurálgicos habrá paradores icónicos que funcionarán como nodos de conexión entre distintos medios. Estos sitios se edificarán en Palermo, Villa Crespo, Caballito, Boedo, Parque Chacabuco y Parque Patricios, incluyendo espacios de guardado para bicicletas de Ecobici y lockers dedicados a la logística.
La accesibilidad autónoma y la seguridad vial constituyen pilares esenciales del servicio. Las unidades cuentan con sistemas ADAS (alerta de colisión frontal, cruce de peatones y detección de puntos ciegos) y DMS (monitoreo de la conducción). Incorporan espejos retrovisores digitales, cámara de marcha atrás con GPS, aire acondicionado y puertos USB para los pasajeros. Sobre los detalles de infraestructura para la accesibilidad universal, según explicaron desde el ministerio de transporte, los paradores del sistema están “construidos a la misma altura que el vehículo, lo que permite un ingreso directo a nivel de plataforma y un ascenso 100% autónomo para personas con movilidad reducida, sumando zonas reservadas con anclajes específicos para sillas de ruedas”.
Respecto a los métodos de pago electrónico con tecnologías modernas, según señaló el organismo, la red sube no se aplica en pagos con tarjeta, sino que los descuentos por combinación de viajes se reconocerán únicamente al abonar con la tarjeta SUBE física.