Ciencia y Salud

Las mascotas pueden promover el bienestar psicológico infantil

​La tenencia continuada de animales como peces, tortugas o hamsters a temprana edad se asoció con un efecto protector frente a los problemas emocionales, mientras que tener gatos solamente a los 4 o 5 años mostró una asociación leve con más síntomas emocionales o conductuales.

Un equipo de investigación del proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), en el que también ha participado la profesora Marisa Rebagliato de la Unidad Predepartamental de Medicina de la Universitat Jaume I de Castelló, en España, ha analizado cómo la tenencia de mascotas durante los primeros años de vida puede relacionarse con aspectos del bienestar emocional y conductual en la infancia. 
Los resultados sugieren que el tipo de animal y el momento de convivencia pueden influir de forma diferente en el desarrollo emocional de los niños.
El Proyecto INMA, coordinado por el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), es una cohorte multicéntrica española creada para estudiar los efectos ambientales (aire, agua, dieta, entorno) sobre el desarrollo infantil. 
Publicada en la revista World Journal of Pediatrics bajo el título “Impact of pet ownership in early childhood at ages 1 and 4-5 years on mental health at ages 7-8: findings from the INMA Project”, la investigación se basa en datos de 1.893 familias españolas procedentes de las cohortes de València, Sabadell, Asturias y Gipuzkoa.
PARTE DEL ENTORNO
A partir de los datos recogidos, se ha examinado la presencia de distintos tipos de animales como perros, gatos, pájaros y “otros animales” como roedores, peces o reptiles, en los hogares cuando los niños tenían 1 y 4-5 años, y ha evaluado su posible relación con problemas emocionales o “internalizantes” (como ansiedad, depresión o somatización) y conductuales o “externalizantes” (como ruptura de normas o hiperactividad) a los 7-8 años de edad.
Tras ajustar los datos por múltiples factores sociodemográficos y familiares, los análisis han revelado que la tenencia continuada de “otros animales” (como peces, tortugas o hámsteres) se ha asociado con un efecto protector frente a los problemas emocionales, mientras que tener gatos solamente a los 4-5 años ha mostrado una asociación leve con más síntomas emocionales o conductuales. 
No se observaron diferencias significativas para perros o pájaros, así como para la variable conjunta de tener cualquier tipo de mascota.
MÁS ALLÁ DE LAS CIFRAS
“Hay que tener en cuenta que estos hallazgos no implican necesariamente causalidad y que también hay factores no medidos, como el apego real a la mascota, el posible fallecimiento de animales (y el duelo que esto podría implicar), las condiciones del entorno de convivencia o las diferencias en la crianza, que podrían influir”, explica Llúcia González, investigadora del CIBERESP en Fisabio y primera firmante del artículo.
Es decir, la relación entre tener un gato a los 4-5 años y mayor riesgo de síntomas emocionales o conductuales en la niñez intermedia es una asociación que, en palabras de los autores “debe interpretarse con cautela”. 
“Podrían existir sesgos por selección familiar (familias con ciertas características podrían ser más propensas a tener gatos, por ejemplo), cambios en la convivencia o en el cuidado de la mascota, o diferencias en cómo los padres perciben el comportamiento infantil”, explica Marisa Estarlich, co-autora del trabajo e investigadora de Fisabio, la UV y el CIBERESP.
Por otro lado, el efecto aparentemente protector de “otros animales” (roedores, peces, reptiles, etc.) sugiere que estos animales, menos demandantes en cuanto a interacción humana, podrían favorecer una relación estable, lo que podría incrementar el bienestar psicológico infantil. 
“Incorporar animales de este tipo a las rutinas diarias infantiles podría contribuir a la adquisición de responsabilidades en un entorno en el que el afecto y la empatía se ponen en marcha”, afirma Ainara Andiarena, investigadora del Grupo BEHRG de la EHU. Otra autora del trabajo e investigadora CIBERESP, Blanca Sarzo, explica que “de todos modos, para poder reforzar estos hallazgos, sería interesante replicar el estudio con mayor muestra y rango de edad y así poder valorar estos efectos a más largo plazo”.
El estudio se ha llevado a cabo por personal de la Fundación Fisabio, organismo dependiente de la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), la Universitat de València (UV), la Universidad de Oviedo, la Universidad del País Vasco (EHU), la Universitat Jaume I de Castelló, el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por Fundación ‘la Caixa’, y el IIS Biogipuzkoa.

OTROS HALLAZGOS
En un artículo titulado “El poder de las mascotas”, los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos afirman que se ha demostrado que la interacción con animales disminuye los niveles de cortisol (una hormona relacionada con el estrés) y disminuye la presión arterial. En tanto que otros estudios han descubierto que los animales pueden reducir la soledad, aumentar los sentimientos de apoyo social y mejorar su estado de ánimo.
Los animales pueden servir como fuente de consuelo y apoyo. Los perros de terapia son especialmente buenos en esto. A veces, los llevan a hospitales o residencias para ayudar a reducir el estrés y la ansiedad de los pacientes.
"Los perros están muy presentes. Si alguien está luchando con algo, saben cómo sentarse y ser amorosos", afirma la Dra. Ann Berger, médica e investigadora del Centro Clínico de los NIH en Bethesda, Maryland. "Su atención se centra en la persona todo el tiempo".
Berger trabaja con personas que tienen cáncer y enfermedades terminales. Ella les enseña sobre la plena conciencia para ayudar a disminuir el estrés y controlar el dolor.
"Los fundamentos de la plena conciencia incluyen la atención, la intención, la pasión y la sensibilización", expresa Berger. "Todas esas cosas son cosas que los animales nos brindan. La gente tiene que aprenderlo. Los animales hacen esto de manera innata".
Los investigadores están estudiando la seguridad de llevar animales a los hospitales, porque ellos animales pueden exponer a las personas a más gérmenes. Un estudio actual está estudiando sobre la seguridad de traer perros para visitar a niños con cáncer, dice Esposito. Los científicos examinarán las manos de los niños para ver si hay niveles peligrosos de gérmenes transferidos del perro después de la visita.
Los perros también pueden ayudar en el aula. Un estudio encontró que los perros pueden ayudar a los niños con TDAH a enfocar su atención. Los investigadores inscribieron a dos grupos de niños diagnosticados con TDAH en sesiones de terapia grupal de doce semanas. 
El primer grupo de niños le lee a un perro de terapia una vez a la semana durante treinta minutos. El segundo grupo le leyó a marionetas que parecían perros. Los niños que leían a los animales reales mostraron mejores habilidades sociales y más intercambio, cooperación y participación voluntaria. También, tenían menos problemas de comportamiento.
Otro estudio encontró que los niños con trastorno del espectro autista estaban más tranquilos mientras jugaban con cobayos en el aula. Cuando los niños pasaron diez minutos en un grupo de juego supervisado con cobayos, sus niveles de ansiedad disminuyeron. Los niños también tuvieron mejores interacciones sociales y estuvieron más comprometidos con sus compañeros. Los investigadores sugieren que los animales ofrecieron aceptación incondicional, lo que los convirtió en un consuelo tranquilo para los niños.
"Los animales pueden transformarse en una forma de construir un puente para esas interacciones sociales", afirma Griffin. Agrega que los investigadores están tratando de comprender mejor estos efectos y a quiénes podrían ayudar.
Los animales pueden ayudarle de otras formas inesperadas. Un estudio reciente mostró que el cuidado de los peces fue favorable para que los adolescentes con diabetes manejen mejor su enfermedad. Los investigadores hicieron que un grupo de adolescentes con diabetes tipo 1 atendieran a un pez mascota dos veces al día alimentándolo y controlando los niveles de agua. La rutina de cuidado también incluyó cambiar el agua del tanque cada semana. Esto se conjugó con la revisión de los registros de glucosa en la sangre de los niños (azúcar en la sangre) junto con los padres.
Los investigadores dieron seguimiento a la constancia con la que estos adolescentes controlaron su glucosa en la sangre. En comparación con los adolescentes a los que no se les dio un pez que cuidar, los que sí cuidaron fueron más disciplinados a la hora de controlar sus propios niveles de glucosa en sangre, lo cual es esencial para mantener su salud.
Si bien las mascotas pueden traer una amplia gama de beneficios para la salud, un animal puede no funcionar para todos. Estudios recientes sugieren que la exposición temprana a las mascotas puede ayudar a proteger a los niños pequeños del desarrollo de alergias y asma. Pero para las personas que son alérgicas a ciertos animales, tener mascotas en el hogar puede hacer más daño que bien.
AYUDA MUTUA
Las mascotas también traen nuevas responsabilidades. Saber cómo cuidar y alimentar a un animal es parte de ser dueño de una mascota. Los fondos de NIH/Mars estudian los efectos de las interacciones entre humanos y animales para la mascota y la persona.
Recuerde que los animales también pueden sentirse estresados y fatigados. Es importante que los niños sean capaces de reconocer los signos de estrés en sus mascotas y saber cuándo no acercarse, ya que las mordeduras de animales pueden causar daños graves.
"La prevención de mordeduras de perro es ciertamente un problema que los padres deben tener en cuenta, especialmente para los niños pequeños que no siempre conocen los límites de lo que es apropiado hacer con un perro", explica Esposito.
Los investigadores continuarán explorando los muchos efectos en la salud que implica tener una mascota. "Estamos tratando de descubrir qué funciona, qué no funciona y qué es seguro para los humanos y los animales", concluye Esposito.