Opinión
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Las drogas en la lactancia materna

Escuela y familia son hoy primera plana de los medios por distintos desordenes que anuncian males mayores. Siempre tengo presente la sabiduría de G. Chesterton (escritor inglés) cuando dice algo que parece ya olvidado: “El primer estado es la familia” y no debemos olvidar el viejo dicho popular: “La familia educa …la escuela instruye”. Podemos afirmar que la base de una sociedad se basa en la cultura que se transmite a través de la familia y la escuela.
Escuelas en distintas partes del país con armas en manos de alumnos, golpizas, amenazas y la policía circundando la seguridad de los otros alumnos e incluso consumo de drogas en la propia escuela siendo los que tendrían que ver son “ciegos” y los que tendrían que escuchar son “sordos”. Pero hoy me referiré a los inicios de la vida de un niño en la familia.
Todavía recuerdo cuando desde un sanatorio de Union Obrera Metalúrgica me llamaron en consulta hace doce años por un bebe que tenía convulsiones. Los médicos en ese momento no lo podían entender.
Hable con la madre y era consumidora de cocaína y las convulsiones se comprendían desde la enfermedad de la madre ya que el niño en la lactancia diaria consumía cocaína desde el propio pecho materno.
Un asesor de menores ejemplar como era, en ese momento, el Dr. Atilio Álvarez ordenó la internación de la madre y que la custodia y protección del bebe estaría a cargo del abuelo.
Hablé con él, persona tierna y acogedora y el niño quedó bajo su tutela y la madre entró en tratamiento por su dependencia a la cocaína. El hijo era traído por los abuelos a nuestra institución y se recuperó el vínculo y se salvaron dos vidas. El padre también era adicto y recibió tratamiento.
En ese momento era un fenómeno clínico nuevo y que anunciaba la entrada epidémica de las drogas en todos los estamentos sociales y lacerando el desarrollo de los bebes.
Hoy forma parte del paisaje habitual este tema y además debemos meditar sobre el embarazo de esa mama y de otras, por supuesto, también consumiendo drogas y como esto afecta al feto en desarrollo.
Cuando esto se da hay mayor riesgo de aborto espontaneo, parto prematuro, bajo peso al nacer e incluso muerte fetal o neonatal.
Cuando se consume alcohol en forma voraz durante el embarazo nos podemos encontrar con daños neurológicos irreversibles e incluso retraso mental y distintas malformaciones.
En la cocaína durante el embarazo disminuye el flujo sanguíneo hacia la placenta, se pueden causar infartos cerebrales y aumenta el porcentaje de partos prematuros.
Con la marihuana se pueden encontrar los obstetras con un bajo peso al nacer, alteraciones en el desarrollo neurológico y los problemas aumentan cuando la madre consume opioides (heroína, morfina, etc.).
Además, deberíamos citar las consecuencias a largo plazo cuando la madre consume en el embarazo que van desde trastornos en el aprendizaje, déficit de atención e hiperactividad y mayores vulnerabilidades emocionales en el decurso vital.
ROSARIO SIEMPRE ENSEÑA
Hace pocos días en Rosario y en otras localidades del país suceden hechos parecidos. Mas concretamente en Rosario la ciudad se encuentra en estado de conmoción por una serie de ingresos pediátricos que revelan una faceta dramática de la crisis social: el hallazgo de estupefacientes en lactantes y niños de corta edad.
En uno de los casos el niño de dos años estaba hiperactivo, no paraba de llorar y tenía rigidez corporal y fue trasladado de urgencia por su madre y su tía y empezó a mostrar síntomas extraños cuando estaba al cuidado del padre (consumidor de cocaína). El análisis toxicológico mostro que, precisamente, en la orina del bebé se encontró cocaína.
Al mismo tiempo ingresa en el Hospital de Niños de zona Norte de Rosario un niño, también, con convulsiones con presencia de cocaína en la orina. Simultáneamente en el Hospital Vilela, también de Rosario, se identifica en una beba de dos meses convulsiones por succión a través de la lactancia en la leche materna de cocaína.
Las vías de ingreso comunes en los hospitales rosarinos eran la lactancia materna (traspaso directo desde la madre), exposición ambiental por cocaína consumida por algún familiar o en las situaciones más severas de perversión familiar casos extremos donde se intenta calmar a los niños con drogas.
Estos hechos que en muchos casos no toman notoriedad pública se registran en distintos centros hospitalarios y clínicas de nuestro país.