La paupérrima campaña electoral abrumaba a los votantes con el acostumbrado sermón de los candidatos hecho de promesas, olvidos y mentiras hasta que irrumpió la realidad bajo la forma de una escapada del dólar. El viernes la moneda norteamericana superó los 18 pesos.
La súbita demanda de divisas tiene relación con la incertidumbre creada por las PASO. Más que incertidumbre, con la sospecha creciente de que la ex presidenta Cristina Fernández lleva la delantera en intención de voto en la provincia de Buenos Aires y va a ganarle al candidato oficialista Esteban Bullrich.
La política económica no cambió desde su puesta en marcha en diciembre de 2015; lo único nuevo es la chance de que el kirchnerismo derrote al gobierno en el distrito electoral clave. La apreciación del dólar está ligada a esa muy probable novedad.
Ante esta posibilidad los inversores buscaron cobertura en el dólar y, aunque las Lebac paguen más de 26% anual, ya no las consideran atractivas. Temen el riesgo de una vuelta al pasado; ganar una tasa sideral en pesos no los compensaría.
En este contexto, ¿a quién se le podía haber ocurrido dejar hacer, dejar pasar y aferrarse a la idea de una flotación "libre"? Al Banco Central macrista. Las únicas ventas para frenar la corrida, habían sido de bancos estatales, más específicamente del de la Provincia de Buenos Aires, hasta que a última hora del viernes Federico Sturzenegger salió a vender 300 millones de dólares.
Según trascendió la gobernadora María Eugenia Vidal se enfrentó con Sturzenegger, porque no quería vender dólares y calmar el mercado. Un ex presidente del Central que no puede ser considerado intervencionista, Martín Redrado, dijo el mismo viernes que el propósito de consolidar una flotación libre era loable, pero no aconsejable aquí y ahora.
Señaló, además, la inconsistencia entre una política gradualista en material fiscal y una política de shock en materia cambiaria. También advirtió que la devaluación se transferiría a los precios, por lo que sólo faltaba que Macri asimilara la novedad y analizara sus conveniencias electorales. Ahí juega solo y si se equivoca no podrá echarle la culpa al peronismo, ni a la herencia. Es obvio que la suba del dólar alimenta la inflación y que la inflación es uno de sus mayores problemas electorales.
Sólo falta ver cómo y cuándo decide salir del lazo. Se trata de una puja entre el pragmatismo y lo que podría llamarse "corrección" u ortodoxia económica.
Contrastó la impericia del gobierno para frenar una incipiente crisis cambiaria a sólo dos semanas de ir a las urnas, con su habilidad para dejar mal parada a la oposición en el Congreso. El miércoles lo logró haciendo que el peronismo en su casi totalidad terminase protegiendo al ex ministro Julio De Vido.
El oficialismo acertó al incorporar en el primer lugar de la agenda el debate sobre la corrupción de la década K. Hubo enojos y discursos sobre supuestas persecuciones políticas, pero ningún defensor de De Vido reivindicó su gestión. Tampoco hubo lugar para los matices y a la hora de votar sólo se percibieron dos campos. El de quienes impidieron su expulsión y su eventual encarcelamiento y los que le dijeron corrupto con todas las letras y seguirán usándolo de "punching-ball" mientras dure la campaña.
Como en el medio de ambas posiciones no hay nada. El serpenteante Sergio Massa también quedó desubicado. Los peronistas defendieron al ex ministro de Planificación que fue su compañero de gabinete. Massa pretendió cambiar la agenda de la sesión incluyendo temas económicos para así aparecer fustigando tanto al kirchnerismo como al macrismo, pero fracasó. Conclusión, no le quedó otra salida que despotricar contra macristas y kirchneristas por igual llamándolos "porquerías" indistinguibles una de la otra. Una salida de tono que delata lo complejo de su situación.
El problema de Massa es que las encuestas que la dan ganadora a Cristina Fernández a él no le asignan más de 16% de intención de voto. Si las PASO funcionan como una primera vuelta, el 14 de agosto no quedará duda alguna que para combatir a la ex presidenta el único voto útil es al macrismo. Ese es el peligro que acecha al ex intendente de Tigre y el que intenta conjurar en todas sus apariciones mediáticas. Lo contrario de CFK que "hace la plancha", desapareció de los medios y sobre De Vido no dijo una sola palabra.