Boca está dulce. Y todo parece salirle bien. Ahora el cuepo técnico que encabeza Rodolfo Arruabarrena espera el proceso de recuperación de Tomás Aranda, quien avanza a un ritmo considerablemente más acelerado de lo previsto. El joven crack de la cantera xeneize encendió la ilusión en el mundo Boca de cara al tramo decisivo de la temporada 2026.
Tras haber sido operado hace casi tres meses por una fractura de peroné, el enganche superó los plazos iniciales que estimaban su regreso recién para la pretemporada de enero de 2027. La evolución clínica del futbolista abre ahora la posibilidad concreta de que vuelva a sumar minutos en la recta final de las competencias oficiales del año.
La positiva respuesta física del mediocampista quedó en evidencia el lunes, cuando se reintegró a las prácticas grupales a la par de sus compañeros, exactamente nueve semanas y media después de haber sufrido la lesión. Luego de una fase previa en la que realizó trabajos sobre césped, la ausencia total de dolor e inflamación en la zona afectada resultó un factor determinante para reducir los tiempos de rehabilitación kinesiológica.
Ante esta coyuntura, Arruabarrena piensa en la chance de incluirlo en el banco de suplentes el sábado, frente a Defensa en La Bombonera, por la última jornada del Torneo Clausura y en el marco de la definición de la Tabla Anual.
Las buenas sensaciones en torno al juvenil habían sido confirmadas previamente por el Vasco tras la victoria por 1-0 en el Superclásico, ocasión en la que el DT destacó el óptimo estado del jugador y la necesidad de consensuar su retorno progresivo junto al equipo médico.
De mantener esa respuesta física, el plazo abre la opción de que Aranda pueda reaparecer como titular para el cruce de semifinales de la Copa Argentina el sábado 14 de noviembre. Y, posteriormente, de quedar plenamente a disposición para la final de la Sudamericana (el 21 de noviembre en Barranquilla). La prioridad de la institución se mantiene en garantizar una vuelta en plenitud física, protegiendo la proyección de una de sus promesas en una etapa temprana de su carrera.
Por otro lado, la contracara de Aranda es Rodrigo Battaglia. El volante, ya recuperado de una rotura en el tendón de Aquiles, podría perderse el próximo partido por una molestia física. Si bien el caso no es de gravedad y no requirió que el futbolista se realice estudios, no puede entrenarse con normalidad por el momento.