Espectáculos

La polémica por ‘Billy Elliot’: “No debería disculparme por algo que no dije”

El periodista Pablo Scholz recoge el guante después de la oleada de opiniones en contra de su crítica sobre el musical estrenado en el Opera, y tras las declaraciones del director Rubén Szuchmacher, quien lo acusó de “agredir” a los jóvenes actores de la obra.

 

“Te agradezco porque sos la primera persona que se comunica conmigo para dejarme expresar mi opinión”, dirá más una vez Pablo Scholz a lo largo de la charla. Sabe que está en el centro de una polémica desde que el martes a primera hora del día el sitio web del diario Clarín publicó su crítica del musical ‘Billy Elliot’, que tanto enojo despertó en una parte del público y de la comunidad teatral por -presuntamente- cuestionar la masculinidad de un niño actor de once años de edad. El no lo entiende así y esgrime sus razones. “He recibido el apoyo de muchos colegas, pero al mismo tiempo veo los haters que me están matando en las redes sociales y siento la necesidad de decir que todo esto surge a partir de un malentendido”.

-¿Qué interpretación hace del tema?

-Está clarísimo: yo en ningún momento hablo en mi artículo de la sexualidad de un menor. Jamás lo haría con un menor ni con ninguna otra persona. No es algo que me competa, en absoluto. No tiene nada que ver conmigo. En todo momento hablo del personaje, jamás del niño actor. Si bien yo hago observaciones sobre el chico que me tocó ver a mí (dado que son tres los que rotan en el rol protagónico), en ningún momento lo menciono. Sí me hago cargo de los actores (adultos) que me parecieron bien o mal. Pero fijate que la frase con la que, según el director (Rubén Szuchmacher), yo le hago bullying al niño nunca está referida a él. Jamás me meto con el actor; el problema es de la dirección.

-¿Por qué lo dice?

-La dirección es la que marcó que el personaje de Billy no tenga la fuerza, la energía que tiene que tener. Yo entiendo que, a lo mejor, para promocionar la obra les conviene armar toda esta polémica alrededor de algo que no existe. Pero si la gente lee verdaderamente lo que yo escribí, en ningún momento hablo de la sexualidad del menor. E insisto con esto: eso es algo que jamás haría. Lo digo en la nota: lo que la obra hace es confrontar al personaje de Billy, que es un varón, un tipo muy masculino, para hacer evidente todo ese prejuicio de que bailar es de mariquitas. Pues no, él es un hombre, un varón heterosexual al que le gusta el ballet y quiere expresarse de esa forma.

“Y fijate otra cosa -señala quien es prosecretario de redacción de Clarín y editor de la sección Espectáculos-: es la dirección la que en un momento hace que el personaje del padre tenga miedo de agacharse delante de un bailarín de ballet. Poner o no poner eso en la puesta es obra del director. Los chicos no están mal, lo que les falta es una orientación precisa. Está mal enfocada la dirección del niño que encarna el personaje”.

"Las decisiones polémicas son al nivel del director, el actor hace algo porque el director se lo pide", advierte Scholz. (Foto: Mel Ercoli)

-En su crítica menciona haber visto la obra en el exterior. ¿Qué diferencias encuentra?

-Vi ‘Billy Elliot’ en Londres y por eso justamente destaco la energía, la potencia que tiene el personaje. Es como un imán. Allá, la actuación del chico atrae verdaderamente y es esa la fuerza necesaria para neutralizar todas las contras que se le van presentando. Eso acá no lo veo. Por eso digo que la obra acá no me emociona. Desde la dirección tiene ese problema. Ahora, si la polémica gira en torno a la sexualidad del menor, vuelvo a decirlo: yo jamás hago referencia a eso en mi crítica. El personaje debe tener una masculinidad fuerte para confrontar con el resto. Pero, ¿cómo me voy a meter en la sexualidad de un menor? ¿Cómo voy a hacer eso? Jamás lo digo, y en la crítica está clarísimo. Me parece que hay una intención buscada a partir de esto.

-¿Sugiere que desde la obra se está buscando promoción?

-No, no…Yo digo que empezaron con esto y…Que se hable de una obra siempre es bueno. Ahora, afirmar que están buscando promoción a partir de esto sería una locura.

-¿Qué piensa de quienes lo critican?

-No conozco periodistas que me hayan criticado. Me dijeron que hablaron de esto en ‘Intrusos’. Pero vuelvo a lo mismo: si no me llaman, si no hablan conmigo no tengo oportunidad de defender algo que, por otra parte, ni siquiera necesita defensa porque está muy claro. Tampoco sé si los que hablan vieron o no la obra, porque no es lo mismo. Ahora, hay periodistas que la vieron y que me dijeron que están de acuerdo con mi comentario, que me señalaron la mala dirección, los errores que presenta la obra, el problema de casting.

-Szuchmacher ha dicho que “un pedido de disculpas correspondería”. ¿Está dispuesto a ofrecerlas?

-No tendría que disculparme por algo que no dije. Acá hay un malentendido. El problema es que el espectáculo fue mal dirigido, el asunto pasa por ahí. En toda la obra hay decisiones polémicas, extrañas. Pero las decisiones polémicas son al nivel del director, el actor hace algo porque el director se lo pide.

 

EL CASTING

Hace apenas unos días, Scholz fue reconocido con el premio Martín Fierro de Portales Web, en la categoría Columnista de Espectáculos. Seguramente no imaginaba en ese instante pletórico de felicidad este baldazo de agua fría. Con Rubén Szuchmacher dice no haber hablado nunca. No obstante, “y si bien él menciona que nunca dirigió musicales, sé que ha hecho ópera, entonces conoce cómo funciona esto de que haya música y canciones en una misma obra. Tal vez nunca hizo un musical de estas características, pero sabe cómo es la cosa”, advierte. Y aclara: “Yo no tengo ningún problema personal con él ni con nadie”.

-En la crítica opina con rigor sobre Osvaldo Laport, quien encarna al padre de Billy.

-Ahí creo que hubo un problema de casting, y por lo general el director interviene en eso. Es muy esquemático el personaje del padre en la versión que se está dando en el Opera, no tiene matices. Y, junto con Billy, son los dos protagonistas fuertes de la obra. Deberían tener otro peso.

Pablo Scholz en ocasión de ganar, recientemente, un premio Martín Fierro como columnista de espectáculos.

-¿Cómo imagina el día después de este episodio?

-Normal, totalmente normal. Escribí sobre lo que me pareció de una obra, y nada más. Es sencillo, algo muy simple que se está malinterpretando. Yo jamás hablé sobre la sexualidad de un menor y está claro. Pienso seguir yendo a ver obras, como corresponde. No tengo que esconderme, en absoluto.

“Lo que hablo lo hago desde una mirada crítica y una óptica profesional. No tengo nada en contra del niño ni de su orientación sexual, lo que está mal encarada es la dirección. Szuchmacher dice que no me conoce como crítico de teatro. Será porque nunca hice la crítica de una obra suya, pero yo vengo haciendo críticas de musicales hace 25 años. He visto obras musicales en Broadway, en el West End, en Los Angeles. Tengo una trayectoria en la crítica de teatro musical, no soy un improvisado", remarca con firmeza. "Pero fijate que en esta situación vos sos la primera persona que me llama para que pueda decir algo. Muchos han hablado pero jamás intentaron escucharme”.