La oposición renovó sus críticas al Gobierno luego de la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete y cuestionó tanto el rol que tuvo el ex funcionario dentro de la administración de Javier Milei como la decisión del oficialismo de sostenerlo durante los últimos meses. Desde distintos sectores políticos coincidieron en que su renuncia abrió un nuevo capítulo de tensión para la gestión libertaria y apuntaron contra una supuesta contradicción entre el discurso oficial y sus decisiones internas.
La diputada nacional del Frente de Izquierda Myriam Bregman calificó como “inevitable” la salida de Adorni y sostuvo que el ex jefe de Gabinete representó una pérdida de capital político para el Gobierno. “Desde que ocurrió el hecho con Adorni, el Gobierno empezó a perder un capital político enorme”, afirmó en declaraciones a Splendid AM 990.
La legisladora vinculó la salida del funcionario con la necesidad del oficialismo de intentar contener el impacto de distintas controversias judiciales y políticas. En ese sentido, recordó episodios anteriores que afectaron al Gobierno, como el caso Libra, aunque consideró que Adorni concentró buena parte del desgaste por su estilo confrontativo.
“Era la arrogancia de este Gobierno, se burlaba de las personas con discapacidad y agredía a quienes pensábamos distinto. Siempre supe que su final estaba escrito porque esa arrogancia no se condice con la realidad”, señaló Bregman.
Además, cuestionó la decisión del Ejecutivo de mantenerlo en el cargo durante tanto tiempo y sostuvo que existió una intención de protegerlo frente a las críticas. “Buscaron impunidad”, afirmó, al considerar que desde su posición podía influir en la relación con la Justicia y las investigaciones que involucraban al oficialismo.
Sobre el momento elegido para comunicar su salida, la dirigente de izquierda sostuvo que respondió a una estrategia política. “Yo dije hace bastante tiempo que iban a esperar el Mundial y el día que más les conviniera. Casualmente ocurrió un sábado en el que jugaba Argentina, para que la gente estuviera con la cabeza en otro lado”, expresó.
Sin embargo, Bregman advirtió que el oficialismo podría intentar concentrar toda la responsabilidad en el ex funcionario. “Hay un riesgo de que ahora quieran concentrar todo en él y que el resto del Gobierno continúe igual. El problema no es solo Adorni, sino el modelo que representa”, remarcó.
En la misma línea, la diputada nacional Kelly Olmos cuestionó la salida del ex jefe de Gabinete y afirmó que el caso expuso una contradicción central del Gobierno: haber construido su identidad política alrededor de la pelea contra “la casta” y luego sostener a dirigentes cuestionados.
“Adorni no se fue por una decisión del Gobierno, lo que sentimos es que hubo una protección enorme para una persona que para el resto de la sociedad era un chorro”, afirmó Olmos, quien también cuestionó el respaldo político que recibió el ex funcionario.
Para la legisladora, la situación dejó debilitado uno de los principales argumentos del oficialismo. “Hoy todo el discurso de la casta se ha quebrado concretamente porque los nombres que sostienen a este gobierno constituyen parte de lo que ellos identificaron como casta”, señaló.
Olmos también se refirió a la posible llegada de Diego Santilli como reemplazante y consideró que podría significar un cambio en la forma de gestionar. “Santilli le va a poner política de gobierno, vínculos, diálogo y anticipación. Es una nueva oportunidad para cambiar la lógica”, sostuvo.
De todos modos, advirtió que el Gobierno deberá modificar su dinámica interna. “Si no entiende que no es Milei el rey ni un emperador y que necesita conversación política y democrática de verdad, le van a volver a aparecer los problemas”, afirmó.
La diputada también apuntó contra la política económica del oficialismo y aseguró que el principal desafío hacia las próximas elecciones estará relacionado con el empleo, la producción y la pérdida del poder adquisitivo. “La gente la está pasando muy mal”, afirmó, al cuestionar medidas vinculadas a servicios esenciales y al impacto sobre los sectores más vulnerables.
Por su parte, el referente de la Coalición Cívica Hernán Reyes sostuvo que la salida de Adorni no fue una decisión voluntaria del funcionario ni una estrategia del Gobierno, sino una consecuencia del desgaste político acumulado.
“Yo creo que Adorni no renuncia ni Milei se la acepta. A Adorni lo echamos los argentinos después de seis meses de ver y hartarnos de la mentira y del engaño”, afirmó.
Reyes cuestionó la manera en que se comunicó la renuncia y sostuvo que el caso puso en evidencia una contradicción dentro del oficialismo. “No podés decir que venís a cambiar todo, que sos el gobierno anticasta, presentar un discurso de la moral como política de Estado y después sostenerlo de la manera en que lo hicieron”, señaló.
El dirigente consideró que la salida del funcionario puede darle mayor margen de maniobra al Gobierno, aunque advirtió que el problema es más profundo. “Sin dudas que que no esté más le da un aire, le da mayor movimiento, pero creo que hay un problema de fondo: no entiende que tiene que cambiar la lógica política”, afirmó.
Sobre la llegada de Santilli, Reyes coincidió con Olmos en que podría aportar mayor diálogo y articulación política, aunque remarcó que el cambio dependerá de una transformación en el funcionamiento del oficialismo.
Finalmente, cuestionó nuevamente la bandera anticasta del Gobierno y apuntó contra la falta de transparencia que, según su visión, marcó distintos episodios de la gestión libertaria. “Quisieron vender que venían a romper con la corrupción y los negociados, pero eso no sucedió. Tenemos un Gobierno atravesado por la opacidad”, concluyó.