Por Rosendo Fraga (h) *
El Índice de Presencia Internacional muestra cómo la experiencia económica argentina pasó de ser una referencia para describir nuevos liderazgos políticos a convertirse en un punto de comparación para propuestas de gobierno en Brasil y Colombia.
Las reformas económicas de Javier Milei comenzaron a ocupar un lugar en las discusiones políticas de otros países latinoamericanos, aunque no siempre como un ejemplo a seguir: mientras algunos dirigentes de derecha encuentran en la reducción del Estado argentino una referencia para sus propuestas, sus adversarios utilizan esa misma experiencia para advertir sobre las consecuencias del ajuste.
Las elecciones de Brasil y Colombia permiten observar cómo la política económica argentina se convirtió en un argumento de debates que transcurren fuera de sus fronteras.
Este fenómeno aparece reflejado en el Índice de Presencia Internacional (IPI), elaborado por Gorman Lee, que desde enero de 2025 releva las menciones relevantes sobre la Argentina en los doce medios más influyentes de Occidente. Su metodología permite identificar cuándo el país deja de aparecer exclusivamente por sus propios acontecimientos y comienza a ser utilizado como referencia para interpretar procesos políticos extranjeros.
La evolución del subtema «Argentina como modelo político y económico» resulta ilustrativa. Durante 2025 acumuló 94 menciones, mientras que entre enero y octubre de 2026 registró 166. Solamente en octubre alcanzó 38, el máximo mensual del año. No todas estas noticias estuvieron vinculadas con elecciones, pero muestran la importancia que adquirieron las comparaciones internacionales con la experiencia argentina.
Colombia ofrece uno de los ejemplos más interesantes.
Durante la campaña presidencial, medios como Financial Times, The Guardian, Le Figaro y The Economist utilizaron a Milei como referencia para caracterizar a Abelardo de la Espriella, situándolo dentro de una corriente de dirigentes de derecha que cuestionan a los partidos tradicionales y proponen achicar el Estado. En esta primera etapa, las comparaciones se concentraron principalmente en los liderazgos y las afinidades ideológicas.
Sin embargo, después de las elecciones el enfoque empezó a desplazarse hacia las políticas concretas. En julio, El País comparó las propuestas de ajuste del candidato colombiano con las reformas impulsadas por Federico Sturzenegger en Argentina.
En octubre, el mismo medio examinó los primeros intentos del nuevo gobierno de aplicar su propia motosierra a través de recortes de personal y contratos públicos, reorganización de organismos y medidas de austeridad. La comparación con Milei ya no servía solamente para describir a un candidato, sino también para evaluar las decisiones de un presidente en ejercicio.
OTRA DINÁMICA
Brasil presentó una dinámica diferente. Durante la campaña de octubre, Financial Times y The Economist examinaron las propuestas económicas de Flávio Bolsonaro, especialmente sus planes de reducción del gasto público, utilizando las reformas argentinas como punto de comparación. La experiencia de Milei aparecía así como un antecedente para discutir la viabilidad de un programa de ajuste en la economía más grande de Sudamérica.
Pero la misma experiencia fue utilizada desde el otro extremo del arco ideológico. Durante el debate, Lula preguntó si los brasileños debían elegir el modelo de Milei y adoptar su motosierra. La declaración -que fue recogida por Le Monde-, convirtió a la política económica argentina en un argumento explícito de campaña. Mientras las propuestas de Bolsonaro eran comparadas con las reformas argentinas, Lula recurría a ellas para advertir sobre sus posibles consecuencias.
La diferencia entre ambos casos es reveladora. En Colombia, la comparación evolucionó desde las semejanzas entre dirigentes hacia la evaluación de políticas gubernamentales. En Brasil, la experiencia argentina fue utilizada simultáneamente como referencia para propuestas económicas y como advertencia electoral.
EL CASO CHILENO
El fenómeno tampoco se limita a estos países. Durante la campaña presidencial chilena de 2025, varios de estos medios influyentes compararon a José Antonio Kast con Milei, aunque el dirigente chileno rechazó presentarse como seguidor de las políticas del presidente argentino. En febrero de 2026, El País recogió una advertencia del dirigente chileno Álvaro Elizalde contra la posibilidad de seguir el camino económico argentino. Estas referencias muestran que las comparaciones también pueden aparecer para marcar distancias y no solamente afinidades.
El IPI permite identificar así una transformación en la naturaleza de ciertas menciones internacionales sobre la Argentina. Durante años, sus crisis económicas fueron observadas desde el exterior como problemas propios del país. Ahora, algunas de sus políticas también aparecen como referencias para discutir decisiones que otros gobiernos podrían adoptar o evitar.
Que la experiencia argentina sea presentada como modelo o como advertencia depende de quién la utilice y con qué propósito. Lo importante es que comenzó a formar parte de debates electorales y gubernamentales ajenos: la motosierra, convertida en símbolo de las reformas de Milei, ya no pertenece exclusivamente a la discusión política argentina.
* Director de Análisis e Investigación en gormanlee.com