Bad Bunny hizo historia el último domingo al ser el primer artista protagonista del Super Bowl con un repertorio musical íntegramente en español.
Guste o no su música, el impacto de su mensaje es innegable. Fue más allá de una cuestión meramente estética, se trató de un acto de identidad y validación colectiva.
“¡Buenas tardes, California! Mi nombre en Benito Antonio Martínez Ocasio. Y si hoy estoy aquí en el Super Bowl 60 es porque nunca, nunca dejé de creer en mí. Tu también deberías creer en ti. Vales más de lo que pienso. ¡Creeme!”, y con esa frase a los pocos minutos de comenzar el ‘conejo malo’ no solo dijo “mirame a mí” sino “ustedes también pueden estar aquí” invitando al público a ser protagonista.
LEGADO
Sobre el final, entre banderas y las menciones a distintas naciones, el artista incluyó a Estados Unidos, pero sin ponerlo en el centro de la escena. Una declaración geopolítica sutil, pero poderosa dejando en claro que América es un continente y no un solo país.
En un momento en el que Estados Unidos atraviesa un período de endurecimiento en sus medidas migratorias y de resignificación de lo que es ser estadounidense, que un latino sea el protagonista del espectáculo musical anual más suntuoso y visto en ese país no es sólo un hito musical, sino una suerte de terremoto cultural. La música latina ya no pide permiso para entrar, sino que es protagonista y confirma que no se trata de una tendencia pasajera, sino que el perreo y la cultura urbana hoy son un nuevo estándar.