Suplemento Económico

La imperiosa necesidad de cuidar los dólares

¿Una chomba brasileña, un aceite de oliva español, un champagne francés? Olvídese para 2012. La Secretaría de Comercio Interior tendrá la última palabra en cualquier proceso de importación. A lo sumo habrá una flexibilización pero el cepo llegó para quedarse, avizora Dante Sica.

Las nuevas medidas que acentúan el control sobre las importaciones abrieron un panorama de mayor incertidumbre en la economía. Dante Sica, titular de la consultora Abeceb.com, analiza el posible impacto sobre la actividad, duda de la eficacia de este plan a largo plazo y deja en claro que el motivo real de la normativa radica en la imperiosa necesidad del Gobierno de cuidar los dólares y ampliar el superávit comercial.

-¿Las trabas a las importaciones serán realmente un freno para el sector productivo?

-Diría que va a depender mucho de la celeridad de la cuestión administrativa, de cómo trabaje el sector público. Me da la sensación de que todavía no está claro el impacto que pueda llegar a tener sobre el aparato productivo. Lo que sí está claro es que genera mucha incertidumbre y preocupación por parte del sector para que una instancia administrativa más no genere un impacto negativo. Especialmente en lo que hace a la producción, que es un gran importador de insumos.

-¿Se teme una escalada de la intervención estatal?

-Más que la intervención del Estado, hay una oficialización de la intervención por parte de la Secretaría de Comercio Interior en todo lo que hace a una instancia previa a cualquier proceso de importación, tenga licencia automática o no automática. En base a lo que se vino observando en el último año, donde el Gobierno comenzó a poner cuestiones de compensación de dólares, porque el Gobierno sí está preocupado por la oferta de divisas, sí hace prever de que habrá una mayor presión. Tal vez donde mayor se sienta sea en la importación de bienes finales, en especial aquellos que tengan sustitución perfecta o imperfecta de productos locales.

-¿Quiénes serán más afectados, los bienes de consumo final o los bienes intermedios, destinados a la producción?

-En los bienes intermedios hay muchos que se encuentran bajo un régimen de excepción, como es el caso de las autopartes. Pero esto implica que el empresario tiene que ir cada 30 o 40 días a la Secretaría, presentar los papeles, las declaraciones. Hay todo un cúmulo de información y requisitos que si no hay celeridad en el manejo de la cuestión administrativa genera alguna complicación. Esto pasó con el caso de Fiat hace una semana.

EL MODELO

-¿El modelo productivo es excesivamente dependiente de los insumos importados?

-Tenemos una estructura de producción con una importante cantidad de componentes importados. No solamente a nivel de lo que es la producción, sino también en lo que respecta a la oferta total de bienes. Argentina, por la escala de producción que tiene y su tamaño de mercado, necesita de un nivel mayor de contenidos y productos importados que otras economías. Hay algunas economías que por el volumen y el tamaño del mercado son más integradas.

-¿Brasil es el ejemplo más próximo?

-Hay que comparar el complejo Brasil-Argentina. La economía brasileña es tres veces y media la argentina, y aparato industrial es cinco veces mayor. Eso le permite tener una escala de producción donde a lo mejor su proceso de integración es mucho más amplio. Mientras que en Argentina, por su tamaño, hay sectores en los que la escala no da para tener producción local. Entonces hay que traer importados. Eso pasa mucho en función de los bienes de insumos básicos e intermedios.

-¿El aparato aduanero estará a la altura de las circunstancias para procesar tantos datos?

-Salir a decir que todo este mayor control va a afectar el nivel de producción es tan chicanero como decir que no va a impactar de ninguna manera. De hecho, esto ya venía funcionando así, con normas o sin normas. El Gobierno ya presionaba al sector de importaciones del aparato productivo. Ahora, intervenir en todos los pedidos de importación que hace toda la economía requiere de una estructura administrativa que seguramente enfrentará problemas hasta que el funcionamiento se adapte. Cuanto más carga de trabajo tengan y menos la estructura responda, puede ser que genere demoras. El tema es que ahora se interviene sobre todo el universo de la importación.

BALANZA

-¿Qué motiva las trabas, preservar el empleo argentino o sostener el superávit comercial?

-Creo que el Gobierno hoy está mucho más preocupado por el superávit comercial y la oferta de dólares. No digo que no estén preocupados por el empleo, pero les pesa más la oferta de dólares.

-¿Las medidas son sustentables? ¿Hasta cuando deberían extenderse?

-Eso dependerá de cómo el Gobierno vea la evolución del superávit comercial y la evolución de las importaciones. Entonces podrá ir flexibilizando el sistema de control. En este sentido, el Gobierno nunca da marcha atrás en las medidas, a lo mejor lo que hace es flexibilizarlas. No creo que las elimine ni que las corrija.

-¿Es viable el modelo basado en que quien importa debe exportar por la misma cantidad?

-En la medida en que son presiones, cuestiones que se les piden a las empresas por declaración jurada y en el cual no hay un marco normativo, duran mientras dura la presión del Gobierno y su fortaleza. Creo que las políticas públicas que no tienen un sustento en un marco regulatorio que edifique beneficios y penalidades para aquellos que no lo cumplen, y que no son claras ni establecen el tiempo, no generan efecto en el mediano plazo. Duran mientras dura la fuerza política o de la Secretaría.

-¿Este clima espanta a los inversores?

-Me parece que muchas de estas medidas son exitosas en el corto plazo, pero en el mediano lesionan la capacidad de captura de la inversión extranjera directa.

-El año 2011 cerró con un crecimiento acumulado de la industria de alrededor del 4,8%, pero el último trimestre exhibió señales de desaceleración. ¿Qué lectura debemos hacer de estas cifras?

-Las dos lecturas son válidas. La industria creció bien, con fuerza, como creció también la economía durante el año 2011. Ahora cuando se mira la tasa de variación, comparando el crecimiento del cuarto trimestre del 2011 contra igual período de 2010, se desaceleró. Es que la industria ya está al 80% de la capacidad instalada. Es cierto que hubo un crecimiento fuerte, acumulativo. Se creció más fuerte durante el primer semestre que en el segundo. Porque en el primero se comparaban contra los trimestres iniciales del 2010, cuando estábamos en la salida de la recuperación. Cuando se avanza en los trimestres, la evolución es positiva, pero ya no se crece a la velocidad de antes.

-¿Decrecerá el impulso entonces este año?

-En el 2012 la industria automotriz va a crecer, tal vez al 8 o 9% con respecto a su total al 2011. Ahora, cuando lo comparemos trimestre contra trimestre, la tasa de crecimiento va a dar baja o negativa. La razón es que el año anterior la industria creció al 18% y ahora lo hace al 8%. Esto no indica que se esté cayendo, sino que crece a una tasa menor. Pero continúa creciendo.

-¿Son exageradas las señales de alarma por una inminente recesión?

-Hay que ver cómo uno lee los datos. La señal de preocupación dice: ojo, se creció pero hay signos de desaceleración. Entonces ahí hay que mirar los factores. Esto puede ser porque la demanda se está desacelerando o porque la oferta está trabajando al límite. Ahora, si la demanda crece y la oferta está al límite, hay que mirar qué pasa con las inversiones. Si la demanda sigue así, y la oferta se estanca, presiona por el lado de las importaciones. Y si se cierran las importaciones, aumentarán los precios.