Mientras la IA acelera la producción de textos, imágenes, videos y música, un fenómeno aparentemente contradictorio comienza a consolidarse en la economía global: las experiencias presenciales adquieren cada vez más valor. Para Diego Yanni, director ejecutivo y líder de Strategy & Consulting para Accenture Sudamérica Hispana, la abundancia de contenido digital está revalorizando aquello que no puede replicarse con un clic: la experiencia humana. “Cuando todo puede copiarse, lo irrepetible se vuelve más valioso”, resume el ejecutivo.
La posibilidad de generar contenido de manera casi ilimitada hizo que el diferencial ya no esté en el acceso, sino en la vivencia. Asistir a un recital, compartir un partido de fútbol, recorrer una feria o intercambiar figuritas del Mundial son experiencias cuya importancia radica en haber estado allí y compartirlas con otros.
La Argentina ofrece numerosos ejemplos de esta tendencia
. Los recitales de María Becerra, Airbag, Bad Bunny y Chayanne agotaron localidades en tiempo récord, mientras festivales como Lollapalooza, Quilmes Rock y Cosquín Rock continúan convocando a cientos de miles de personas. El mismo fenómeno se observa en los estadios de fútbol, que mantienen una alta convocatoria, y en el renovado entusiasmo por las figuritas del Mundial, capaces de reunir a distintas generaciones en plazas, clubes y escuelas.
Según Yanni, la tecnología no reemplaza esas experiencias, sino que las potencia. Las plataformas digitales permiten comprar entradas, organizar encuentros, compartir contenidos y amplificar el alcance de los eventos, pero el verdadero valor sigue estando en el momento vivido. En este escenario, la inteligencia artificial no desplaza a las personas, sino que redefine qué es lo verdaderamente escaso. Puede escribir una canción, crear una imagen o redactar un texto, pero todavía no puede ocupar el lugar de quien canta en un recital, celebra un gol desde una tribuna o participa de un ritual colectivo. En una economía marcada por la abundancia digital, la presencia humana comienza a consolidarse como uno de los activos más valiosos.