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Presentan un estudio de la Asociación Conciencia y el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA

La crisis educativa bajo la lupa

Una encuesta nacional expone la profunda desmotivación de los estudiantes y el rechazo de los docentes a las reformas que intentan bajar la exigencia académica en los colegios.


"Los docentes califican la situación de su propia escuela con una nota o con una valoración menor que la de las propias familias", advirtió con preocupación Juan Manuel Fernández Alves Dacunha, director ejecutivo de Asociación Conciencia, al exponer a los periodistas los resultados del informe técnico “Repensar la escuela secundaria: problemas, resistencias y reformas posibles desde la mirada de docentes y directivos”. Este relevamiento nacional, elaborado en conjunto con el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), expone una radiografía del sistema educativo medio a través de la opinión de quienes sostienen las aulas día a día.

Con una muestra calibrada de 1.148 casos de educadores en 700 instituciones de todo el país, el estudio confirma la vigencia de una preocupante "paradoja educativa": la valoración del sistema nacional es significativamente más crítica (2,5 puntos en una escala del 1 al 5) que la evaluación situada en el propio establecimiento de pertenencia, la cual promedia los 3 puntos.

La falta de motivación e interés de los estudiantes frente a las propuestas de enseñanza tradicionales emerge como el problema más urgente y transversal de la educación secundaria actual, cosechando un abrumador 82,3% de adhesión entre los encuestados. Vinculado de forma directa a este desinterés, el ausentismo estudiantil se posiciona en el segundo lugar de las problemáticas con un 73,8%. Según explica Fernández Alves Dacunha, "hay un grado de relación muy alto entre la falta de motivación y los motivos de inasistencia", un fenómeno que afecta de manera más severa a las escuelas de gestión estatal (79%) y a aquellas insertas en contextos de vulnerabilidad social de nivel socioeconómico bajo, donde la cifra se dispara al 84,3%.

Por otra parte, la desmotivación no es exclusiva de los alumnos. El 61,8% de los educadores encuestados reconoce que la desmotivación del propio cuerpo docente constituye uno de los principales escollos del sistema. "Una parte importante de los problemas de desmotivación tiene que ver con las condiciones laborales de los docentes", sostuvo el experto al describir la realidad de los denominados "profesores taxi", quienes viajan de una institución a otra fragmentando su carga horaria y perdiendo el valioso seguimiento pedagógico de las trayectorias de sus alumnos. Esta devaluación del entorno escolar se combina con un firme rechazo a la flexibilización de los estándares: un idéntico 61,8% identifica la falta de exigencia académica en las propuestas vigentes como un problema medular.

Respecto a cómo evalúan los educadores los cambios recientes, la magíster Ianina Tuñón, coautora del informe e investigadora del ODSA-UCA, precisó que el 71% de los entrevistados identifica al menos un cambio con impacto negativo en los últimos años, concentrando las mayores críticas en el régimen académico (60,7%) y en los sistemas de evaluación (56,9%). "Se imponen o se bajan decisiones de política educativa en las instituciones que no tienen un grado ni de coordinación previa ni de diálogo", argumentó Fernández Alves Dacunha, justificando la resistencia generalizada ante reformas homogéneas que no contemplan las particularidades del aula.

Un claro ejemplo de esta resistencia es el debate sobre la repitencia. Seis de cada diez educadores (60,8%) manifestaron su tajante desacuerdo con el reemplazo de la repitencia tradicional por un sistema de aprobación por asignaturas aisladas. No obstante, las opiniones se vuelven heterogéneas según el contexto social de la escuela. En palabras de Ianina Tuñón, "el consenso es mucho mayor en las escuelas rurales respecto de las escuelas urbanas" y el apoyo a sistemas alternativos de evaluación escala al 37,3% en los sectores socioeconómicos bajos, frente a un magro 17,1% en los estratos de clase alta.

Frente a la encrucijada tecnológica y el uso de dispositivos móviles, el informe revela que la prohibición no es la alternativa preferida. El 41,6% de los educadores se inclina por la integración pedagógica y planificada del celular en el aula, una postura que asciende notablemente al 55,8% en el ámbito rural. Respecto a los márgenes para la innovación, existe un fuerte consenso en que la rigidez de las normativas vigentes atenta contra la creatividad docente: el 62,1% sostiene que la currícula oficial limita, en alguna o gran medida, la posibilidad de introducir dinámicas pedagógicas novedosas en el salón de clases.

En un punto del encuentro, La Prensa indagó sobre el impacto real que provoca la falta de exigencia en las trayectorias de los alumnos, un tema central en el informe técnico. Al respecto, Fernández Alves Dacunha explicó que "la flexibilización de los estándares no soluciona la exclusión, sino que profundiza la brecha de aprendizajes y deja a los jóvenes menos preparados para el nivel superior o el mercado de trabajo". En sintonía con esto, el reporte final ratifica que un 61,8% de los educadores encuestados identifica la falta de exigencia académica en las propuestas vigentes como un problema medular, validando la preocupación planteada por la periodista durante la presentación.

Finalmente, el estudio arroja un dato contundente y esperanzador respecto a los mecanismos de rendición de cuentas del sistema. Existe un robusto y amplio respaldo del 65,2% a favor de implementar una evaluación nacional estandarizada al finalizar la escuela secundaria, orientada a monitorear los aprendizajes esenciales de los estudiantes antes de su inserción en el mundo universitario o laboral. Este nivel de acuerdo se consolida como uno de los consensos más estables y transversales del relevamiento técnico, marcando una hoja de ruta clara para las futuras políticas públicas en la materia.