El precio de la carne vacuna mostró durante julio de 2026 algunas señales de estabilización, aunque el alivio fue dispar según la región y el canal de comercialización. Mientras en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) los valores registraron una baja promedio frente a junio, en Rosario y Córdoba se produjeron leves incrementos. Sin embargo, cuando la comparación se realiza con julio de 2025, el panorama cambia de manera contundente: los precios acumularon aumentos superiores al 50% en las tres principales plazas relevadas.
Los datos corresponden al último Informe Mensual de Precios de la Carne Vacuna elaborado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que relevó los precios durante la primera y tercera semana de julio en carnicerías y supermercados del AMBA, Rosario y Córdoba. El estudio recopiló más de 30.000 precios por semana y permitió observar las diferencias tanto regionales como entre los distintos canales de venta.
En el AMBA, el precio promedio de los cortes vacunos se ubicó en $18.478 por kilo, con una disminución del 0,7% respecto de junio. No obstante, en la comparación interanual el incremento llegó al 52,4%. En Rosario, en tanto, el kilo promedio alcanzó los $19.226, con una suba mensual de 0,5% y un aumento del 54,2% frente a julio del año pasado. Córdoba presentó el precio promedio más elevado, de $19.532 por kilo, con un incremento mensual de apenas 0,1%, pero con el mayor salto interanual: 56,2%.
El comportamiento de la carne también contrastó con la evolución de otras proteínas. En el AMBA, el pollo y el pechito de cerdo retrocedieron 0,9% durante julio, mientras que en términos interanuales aumentaron 27,4% y 24,9%, respectivamente. Es decir, aunque también registraron incrementos, quedaron muy por debajo de la carne vacuna.
La evolución de los precios no fue uniforme dentro del área metropolitana. En el oeste del Gran Buenos Aires, la carne bajó 2% durante julio, mientras que en el sur retrocedió 1,1% y en el norte disminuyó 0,8%. La Ciudad de Buenos Aires fue la excepción, con una suba de 0,7%.
También se observaron diferencias según el nivel socioeconómico de las zonas relevadas. En los barrios de nivel alto, los precios descendieron 1,9%; en los sectores de nivel bajo, 0,9%; y en los de nivel medio, apenas 0,2%.
El canal de comercialización también marcó diferencias. Los supermercados registraron una baja mensual del 1,5%, mientras que en las carnicerías la caída fue de 0,4%. Pero el dato más significativo aparece al comparar ambos canales en términos interanuales: los precios de las carnicerías quedaron 56,6% por encima de julio de 2025, frente a un incremento del 43,3% en los supermercados.
De acuerdo con el IPCVA, durante julio las grandes superficies resultaron relativamente más convenientes para comprar carne. La relación calculada por el organismo indica que con el dinero necesario para adquirir un kilo promedio en un supermercado se podían comprar 0,88 kilos en una carnicería.
Las diferencias se hicieron especialmente visibles en determinados cortes. El asado fue $3.751,90, equivalente a un 19,8%, más barato en supermercados. En la falda, la diferencia llegó a $4.427,90, un 35% a favor de las grandes superficies. La brecha alcanzó $2.241,70 en la picada común, equivalente al 19,1%, y $4.596,40 en la carnaza común, un 32,1%.
En la nalga, uno de los cortes más utilizados para preparar milanesas, la diferencia fue de $3.796,20, un 16,8% más barata en supermercados. Sin embargo, no todos los cortes siguieron la misma tendencia: el lomo costó $2.090,70 más en las grandes superficies, mientras que la colita de cuadril fue $2.001,90 más cara en supermercados.
Dentro del AMBA también hubo comportamientos dispares según el corte. El osobuco encabezó las subas mensuales, con un incremento de 2%, seguido por la paleta y la falda, ambas con 1,2%, y la cuadrada, con 1,1%.
En sentido contrario, el vacío registró una baja de 3,9%, el matambre cayó 2,5% y la nalga retrocedió 2%. Estas disminuciones fueron determinantes para que el promedio general de la carne terminara julio por debajo del nivel de junio.
Fuera del AMBA, el escenario fue algo diferente. En Rosario, la carne vacuna aumentó 0,5% durante julio. La falda fue el corte que más subió, con un avance de 3,1%, seguida por el osobuco, con 2,8%, y la picada común, con 1,8%. Por el contrario, el matambre cayó 1,1%, el roast beef bajó 0,5% y el peceto retrocedió 0,3%.
En Córdoba, donde el aumento mensual fue prácticamente nulo, el roast beef lideró las subas, con 1,8%, seguido por el lomo, con 1,4%, y la falda, con 1,1%. Entre los cortes que bajaron se ubicaron el peceto, con una caída de 1,5%; el matambre, con 1,4%; el bife ancho, con 1,2%; y el osobuco, también con 1,2%.
La evolución de los precios modificó también la relación entre la carne vacuna y otras fuentes de proteína. Según el IPCVA, durante julio el valor de un kilo de asado permitió comprar 3,58 kilos de pollo fresco. Frente al pechito de cerdo, la equivalencia llegó a 1,95 kilos.
La diferencia se amplió cuando se observa el acumulado de 2026. En promedio, durante los primeros meses del año el precio de un kilo de asado equivalió a 3,74 kilos de pollo, un 20,5% más que durante el mismo período de 2025. Frente al pechito de cerdo, la relación promedio alcanzó los 2 kilos, con una diferencia interanual del 32,1%.
De esta manera, julio dejó una señal de alivio para los consumidores, particularmente en el AMBA, donde el precio promedio de la carne incluso retrocedió frente al mes anterior. Pero la estabilidad mensual todavía está lejos de compensar el fuerte aumento acumulado durante el último año.
Con incrementos interanuales que van del 52,4% en el AMBA al 56,2% en Córdoba, la carne vacuna continúa siendo uno de los productos que más impactan sobre el presupuesto de los hogares. A la hora de comprar, las diferencias entre carnicerías y supermercados, entre regiones y entre cortes se volvieron cada vez más relevantes, mientras el pollo y el cerdo mantienen una ventaja de precio que puede influir en las decisiones de consumo.