Ciencia y Salud

La carencia de vitamina D pone en riesgo el desarrollo de los niños

Además de ser fundamental para tener huesos sanos y fuertes, una revisión de los estudios realizados en los últimos 15 años da cuenta de otros de sus importantes beneficios, tales como contribuir al desarrollo neurológico y el adecuado funcionamiento del sistema inmune.

Indispensable para funciones esenciales del organismo, como la absorción del calcio, el desarrollo neurológico e incluso el sistema inmune, la vitamina D puede obtenerse de numerosos alimentos y hasta de una mera exposición a la luz solar, pero expertos en nutrición infantil alertaron esta semana sobre la prevalencia de un alto déficit de este nutriente en personas de todo el mundo que compromete el crecimiento saludable de los niños y puede estar vinculado con más de una epidemia de enfermedades crónicas.

La advertencia esta contenida en un documento titulado "Efectos de la vitamina D sobre la salud, la respuesta inmune y el neurodesarrollo de los niños", publicado por el International Life Sciences Institute (ILSI) con el apoyo del Mead Johnson Pedriatric Nutrition Institute, y presentado el lunes en la ciudad de México. Se trata de una revisión de las investigaciones científicas llevadas a cabo sobre el tema en los últimos 15 años.

El trabajo señala que recientemente varios estudios han mostrado altas prevalencias de déficit de vitamina D en niños, mujeres embarazadas y lactantes, adultos jóvenes y mayores, no solamente en latitudes lejanas al Ecuador, sino incluso en lugares soleados como California, sur de Italia, India, Australia y Emiratos Arabes.

Añade que esta deficiencia "podría tener implicaciones importantes en la actual epidemia de enfermedades crónico-degenerativas asociadas con la nutrición, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo".

Según el documento, estudios epidemiológicos y clínicos sugieren también que los niveles bajos de vitamina D circulante podrían contribuir a la epidemia actual de enfermedades como la diabetes tipo 1 y 2, la resistencia a la insulina, el síndrome metabólico, la hipertensión arterial, las enfermedades autoinmunes e inflamatorias, como la artritis reumatoidea, la esclerosis múltiple, la tuberculosis, y varios cánceres (de mama, de próstata y de cólon).

UNA HORMONA

La vitamina D "es en realidad una hormona", explicó al presentar el trabajo el doctor Mario Flores, jefe del departamento de Epidemiología de la Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de México y coautor del informe con Nayeli Macías y Marta Rivera. "Junto con la hormona paratiroidea constituye un importante regulador de las concentraciones plasmáticas del calcio", remarcó.

Flores señaló durante su exposición que esta vitamina tiene "múltiples funciones en el cuerpo humano, entre ellas facilitar la absorción de calcio de la dieta, indispensable para mantener los huesos sanos y fuertes", y favorecer el crecimiento y desarrollo adecuado de los niños.

Esta vitamina, según el documento que presentó, puede prevenir y curar el raquitismo (retraso en el crecimiento y deformidad) en los niños y ayuda a evitar el debilitamiento de los huesos que ocurre en los adultos mayores.
Pero además de su función en el metabolismo óseo y el mantenimiento de los niveles plasmáticos de calcio, se ha descubierto que tiene otras muchas funciones en el organismo que se relacionan con el crecimiento, el desarrollo y la función adecuada de numerosos órganos y sistemas.

La vitamina D se sintetiza en la piel y bajo circunstancias ideales no se requiere en la dieta, se transporta en la sangre hacia sitios distantes en el organismo, y por último su forma activa se une a receptores específicos en numerosos tejidos. "Ha sido identificada en tejidos tales como el sistema nervioso central, sistema inmune, tejido adiposo, mama, páncreas y próstata, entre otros", explicó Flores.

La revisión de la literatura científica presentada por Flores y su equipo se concentró en la influencia de esta sustancia sobre el desarrollo del sistema nervioso y en la respuesta inmune de los niños, aspectos que, dice, son relativamente poco conocidos.

La evidencia, afirma el texto, indica que la vitamina D se relaciona con el desarrollo del sistema nervioso central. "En niños, se ha observado que aquellos cuyas madres tienen deficiencia de vitamina D durante el embarazo presentan con más frecuencia retraso en el crecimiento, problemas de habla y menor desempeño en pruebas mentales y psicomotoras, en comparación con los niños cuyas madres tienen un nivel adecuado de esta sustancia durante el embarazo", dice el documento.

"Más aún, la deficiencia de la vitamina D en la infancia se ha asociado también con un riesgo mayor de padecer enfermedades degenerativas del sistema nervioso en la edad adulta", indica.

En relación al sistema inmunológico, "se ha observado que esta vitamina protege contra infecciones respiratorias como la influenza y la tuberculosis, y ayuda a prevenir los ataques de asma en niños. Asimismo, tiene una acción protectora contra la diabetes infantil".

FUNCION CEREBRAL

La evidencia del papel de la vitamina D en la función cerebral comenzó a recabarse desde hace dos décadas con estudios radiográficos en cerebros de roedores marcados con tritio. Estos estudios permitieron mostrar los lugares de destino de la vitamina D en ciertas neuronas del cerebro anterior, metencéfalo, la médula espinal y los ganglios sensoriales, según el documento presentado por Flores y su equipo.

Con posterioridad, "estudios inmunohistoquímicos revelaron que la distribución del receptor de vitamina D en los cerebros de humanos y roedores era bastante similar", según el texto.

"Los datos obtenidos de esos estudios apoyan la función neurorreguladora de la vitamina D", continúa. "La presencia de marcadores de vitamina D en el sistema límbico, la corteza y el cerebelo de los roedores y seres humanos respalda la posibilidad de un papel funcional de la vitamina D en la regulación de la conducta y las funciones cognitivas", añade.

"Asimismo, la expresión de marcadores de la vitamina D en neuronas motoras sugiere un papel en la regulación de las funciones motoras", afirma el documento.

En cuanto al sistema inmune, el estudio indica que fue a partir de los años ochenta cuando se pensó por primera vez en la influencia sobre el mismo de la vitamina D.

"Aparentemente -dice-, la modulación de esta vitamina sobre dicho sistema se encuentra mediada por la activación de la vía de las Cateliciclinas, sustancias conocidas por sus propiedades antibacterianas. La vitamina D estimula su producción habilitando de esta manera el sistema de defensa contra agentes patógenos".

"La vitamina D, entonces, parece formar parte esencial de la respuesta inmune contra las infecciones", dice el trabajo. "En su forma activa, esta vitamina regula la expresión de receptores que median las respuestas inflamatorias que causan las infecciones".

El estudio destaca que "el potencial anti-infeccioso de la vitamina D es de suma importancia en el escenario actual de las crisis financieras, de los sistemas de salud y de las enfermedades infecciosas nuevas y re-emergentes, como el sida, la tuberculosis fármaco-resistente, la influenza, infecciones respiratorias agudas y las infecciones en el período neonatal, entre otras".

CARENCIA Y CONSUMO

El trabajo presentado por Flores señala que la principal fuente de vitamina D hasta los 50 años de edad debe ser la exposición a la luz solar, si bien puede obtenerse adicionalmente de la dieta y de suplementos nutricionales.
De hecho, la carencia de esta vitamina es atribuida a varios factores relacionados con la evasión de la exposición solar, por ejemplo la ropa, el estilo de vida de interiores, la escasa actividad física al aire libre, la contaminación ambiental (actúa de barrera para la luz solar), y la excesiva adiposidad a consecuencia del sobrepeso (conllevaría el almacenamiento e inactivación de la vitamina en el tejido adiposo).

El doctor Flores aclaró que con solo exponerse al sol durante 30 minutos al día -evitando el horario del mediodía y las primeras horas de la tarde, por el riesgo de los rayos UVB- puede lograrse la suficiente cantidad de vitamina D para cubrir las necesidades de todos los individuos, desde el nacimiento hasta los 70 años, para ambos sexos, incluyendo a mujeres embarazadas y lactantes.

Para asegurar el adecuado consumo de esta vitamina también el estudio recomienda consumir alimentos que sean fuente rica de esta vitamina.

Los alimentos que la contienen y que se encuentran en la naturaleza son, principalmente, la leche fortificada, la manteca, los quesos, la yema de huevo, el aceite de hígado de pescado, los hongos shitake y los pescados grasos como el salmón, el atún, el arenque y las sardinas.

¿Qué cantidad de vitamina D se recomienda incorporar a diario? Según el Instituto de Medicina de Estados Unidos (IOM, por sus siglas en inglés), el requerimiento básico promedio para una persona es de 400 UI (unidades internacionales) de la vitamina. Una taza de leche fortificada aporta alrededor de 92 UI.

"La relevancia de este trabajo -aseveró Cecilia García, directora ejecutiva de ILSI México- es demostrar que, dados los numerosos efectos benéficos para la salud, el crecimiento y el desarrollo de los niños, es necesario poner especial atención a su adecuado consumo por parte de la población infantil".