El oficialismo ha definido su estrategia para las elecciones. Lo ayudó a hacerlo la remontada en las encuestas de las últimas semanas que dejó en claro por lo menos dos cosas. La primera, que la imagen del gobierno mejora cuando lo atacan, en especial los peronistas con responsabilidad en la gestión anterior: CFK, los sindicatos, "la Cámpora," etcétera. Y los que chicanean a Macri, como Sergio Massa, pierden apoyo dramáticamente.
Este es un dato a tener presente por parte de Florencio Randazzo que dice estar dispuesto a competir en las PASO peronistas. Atacar a Macri puede resultar contraproducente. Lo que alimenta la polarización es el hostigamiento, no los planes maquiavélicos de Durán Barba, ni el genio político del macrismo que, en realidad, corre siempre atrás de los hechos.
Lo segundo que quedó en claro es que el gobierno pierde imagen positiva y apoyo cuando está solo en el escenario. En ese momento queda a la vista su decepcionantes desempeño económico. Las marchas y contramarchas, la impotencia para bajar la inflación, la lentitud exasperante con que se recupera la actividad, la desconfianza invencible de los inversores, etcétera.
Conclusión: el macrismo no hablará durante la campaña de economía, ya que las encuestas están comenzando a mostrar que cada vez menos gente atribuye la actual situación a la "herencia" y más a la gestión de Cambiemos que ya está por llegar al año y medio. Tampoco hablará de Cristina Fernández, porque de eso se encargan sobradamente Comodoro Py y los medios, y abandonará la idea de contraponer un futuro venturoso bajo el signo de Cambiemos con la vuelta al pasado peronista. Esto último en particular, porque las encuestas también muestra que bajaron mucho las expectativas sobre una rápida recuperación de la economía.
Con todos estos items tachados ¿qué quedaba en la agenda? Las mafias enquistadas en la política y la economía. Y las señales que dará batalla en este terreno se multiplicaron durante los últimos días.
Una de ellas fue el duro ataque contra los empresarios del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich. En una reunión de la poderosa Asociación Empresaria Argentina (AEA) del miércoles pasado el funcionario cargó contra el ex ministro Julio De Vido, el pago de coimas y de negocios oscuros con la connivencia o por lo menos el silencio de los empresarios.
La dureza de la descripción cayó como un balde de agua fría sobre los hombres de negocios y uno de ellos, el presidente de la cámara de importadores, se retiró del encuentro por una denuncia del ministro sobre la enorme sobrefacturación de los seguros para containers. Como no podía ocurrir de otra manera hubo también denuncias contra los sindicalistas, algunos ya presos por su actividad en los puertos, y las demandas de "transparencia" volvieron al ruedo.
En rigor, denunciar la corrupción estructural que pesa sobre el sistema de costos y la complicidad de políticos, empresarios y sindicalistas tiene un riesgo casi nulo de error. Es como cazar en el zoológico.
El segundo hecho que anticipa una campaña con eje en el combate a las mafias fue la confirmación de Elisa Carrió como candidata a primera diputada por la Ciudad. Después de sus quejas contra María Eugenia Vidal porque no la quiso en la provincia de Buenos Aires la legisladora fue recibida por Mauricio Macri.
Su principal adversario será Martín Lousteau, que es apoyado nada menos que por Enrique Nosiglia, un rival hecho a medida de Carrió y sirve perfectamente para ilustrar su discurso sobre la necesidad de regenerar la política en todos los sectores, no sólo en el peronismo.
Según trascendió, del encuentro en Olivos la diputada de la Coalición Cívica no se llevó sólo el respaldo del presidente, sino también el compromiso de que la honorabilidad de quienes la acompañen en la lista no ofrezca la menor duda, porque quiere evitarse sorpresas desagradables. Todo sea por una amplia victoria en el distrito insignia del PRO.
En síntesis, Mauricio Macri ha fijado el eje de su campaña y elige los candidatos más adecuados para llevarlo adelante. Pero el principal aporte a un eventual éxito en octubre sigue corriendo por cuenta del peronismo y de su pasado reciente. Un pasado en el que la política interactuó como nunca con el delito.