La fuerte baja de la inflación en abril volvió la agenda mediática a la realidad y redujo la lluvia de denuncias sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Sin crisis económica, cualquier escándalo por más que sea sobredimensionado por el periodismo no tiene destino.
El retorno a la realidad incluyó, además, un hecho elocuente: la oposición no pudo armar una sesión en Diputados para interpelar al funcionario porque muchos peronistas del interior siguen apostando por Javier Milei. El kirchnerismo quedó lejos del quórum.
Con eso quedó demostrada nuevamente una tesis elemental pero que los analistas se empeñan en ignorar: por más que la prensa prepare el terreno para voltear a cualquier funcionario o al mismo presidente, si la oposición política no participa o carece de poder, tanto Adorni como Javier Milei podrán dormir tranquilos.
De manera simultánea la interna peronista comenzó a agitarse a causa de las presidenciales con mucha anticipación y una novedad importante: las insubordinaciones contra Cristina Kirchner. Los ejemplos se multiplicaron en los últimos días. Un caso paradigmático fue el de Mendoza, provincia en la que el presidente del partido mandó a sancionar a dirigentes K que habían ido por afuera del PJ en elecciones hace tres meses.
Como consecuencia de esa decisión se rompió el bloque en la Legislatura y quedaron de un lado los que siguen al presidente del partido, Emir Félix, y del otro los seguidores de la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, vocera de Cristina Kirchner.
La razón de fondo no fue que los camporistas hubieran dividido al peronismo en febrero, sino que Fernández Sagasti se ha cansado de perder elecciones porque la expresidenta tiene un alto nivel de rechazo en el distrito. El peronismo quiere deshacerse de ella porque ya no junta votos: los rechaza.
No fue el único problema de Fernández Sagasti. En la Cámara alta cambió el jueves de lugar en el recinto y se sentó lejos de su jefe de bloque, el formoseño José Mayans. El gesto, fue interpretado como una muestra del desagrado que le generó a Cristina Kirchner el hecho de que casi la mitad del bloque PJ votara a favor de la continuidad del juez Carlos Mahiques en la Cámara de Casación Penal al que considera parte de una conjuración judicial que la persigue.
Sin embargo, Mayans no votó a favor de Mahiques, aunque sí lo hizo su comprovinciana Teresa González, que no da un paso sin antes conocer la opinión de su jefe político, el gobernador Gildo Insfrán, jefe también de Mayans.
Es llamativo que apoyaran a Mahiques peronistas que habitualmente adoptan posiciones muy antigubernamentales. Entre ellos los santiagueños Neder y Zamora, el pampeano Bensusán, el chubutense Linares y el sanluiseño Salino. Discurso kirchnerista combinado con pragmatismo político para no quedar del lado equivocado.
Como consecuencia, Mahiques terminó cosechando diez votos más de los que se necesitan para ser juez de la Suprema Corte, dato que conviene tener presente en medio de un proceso impulsado por Milei para ocupar decenas de tribunales y que hasta ahora avanza velozmente en el Senado. Ese progreso es producto del entendimiento del Gobierno nacional con los gobernadores que se preparan para una eventual continuidad de Milei.
Pero Cristina Kirchner no retrocede: desafía a Axel Kicillof con quien se está enconando la lucha por la candidatura presidencial. El jueves pasado, en un teatro platense, un grupo de La Cámpora le reclamó a los gritos un eventual indulto a la expresidenta que él se niega a prometer en público.
Al gobernador lo presionan de todos lados. Desde los cristinistas utópicos que quieren que en caso de ganar indulte a su jefa y renuncie para facilitarle el regreso al poder como hizo medio siglo atrás Héctor Cámpora, hasta algunos intendentes que empezaron a hablar de separar las elecciones provinciales de las nacionales en vista de la derrota aleccionadora de octubre pasado.
En este marco de aprietes cruzados, el senador Sergio Uñac ratificó que será candidato a presidente agregando que “gente de peso” lo acompaña. Se trata de Cristina Kirchner que quiere un adversario para el gobernador bonaerense. Uñac pidió una interna partidaria como la que le ganó Carlos Menem a Antonio Cafiero hace más de 30 años. Por una u otra razón, los peronistas siempre retornan al pasado.
Pero no sólo el peronismo tiene internas. Mauricio Macri critica una y otra vez a Javier Milei en el afán de conseguir un acuerdo que le evite la pérdida de la ciudad de Buenos Aires. Hasta ahora no ha tenido respuesta. Entretanto su adversaria de mayor riesgo, Patricia Bullrich, está dando los primeros pasos de una campaña en la que arranca 50 metros adelante del resto (ver “El giro de Bullrich” en VISTO Y OÍDO).