Ciencia y Salud

La atención que las mujeres necesitan

Brindan un apoyo incondicional a quienes más lo necesitan en momentos en los que la enfermedad hace que todo sea más difícil. Y es que, con su trabajo, la psicóloga Laura Yañez y la kinesióloga Andrea Melendi contribuyen a que muchas de las mujeres mendocinas de bajos recursos diagnosticadas con cáncer de mama, puedan acceder a una asistencia integral que el sistema sanitario público -en general- no les ofrece.

Ambas profesionales comparten con el resto del equipo de la Fundación Femenina (Fundafem) la vocación de ayudar al prójimo y el objetivo de "promover el bienestar psíquico, físico y espiritual de la mujer".

Así lo explicaron Yañez y Melendi en una entrevista con La Prensa, tras haber disertado en un encuentro organizado recientemente en Mendoza, en el marco de las `Terceras Jornadas Multidisciplinarias de Actualización en el Tratamiento del Cáncer de Mama'.

- ¿Qué labor realizan desde Fundafem?

Yañez: - La organización fue creada por el doctor Francisco Gago, con un grupo de pacientes oncológicas. Primero se llamó Mendomama y, luego, Fundafem. El objetivo es ayudar y promover la prevención del cáncer gineco-mamario; y a las pacientes que tienen cáncer de mama se les brinda asistencia médica desde la Fundación, además de brindarle atención con psicóloga, kinesióloga y clases de educación física con un profesor especializado. Hay tres médicos que atienden dentro de la Fundación, ofreciendo el servicio a las personas de menores recursos. Ellas se acercan al médico, él las deriva si necesitan una mamografía u ecografía, y a partir de ahí se desarrolla el tratamiento que cada paciente necesita.

- ¿Cuántas personas se atienden en esta Fundación?

Melendi: - Al mes, se atiende a más de 200 pacientes, que van pasando por los distintos especialistas. Algunas son de la ciudad de Mendoza y otras vienen de otras partes de la provincia. Incluso, mucha gente se acerca a la Fundación porque tenemos un banco de pelucas. Una enfermera sueca, del área de Oncología, tenía muchas pelucas que le habían dejado sus pacientes y ella nos envió una caja aquí a Mendoza, a Fundafem. Por otra parte, la Fundación cuenta con un voluntariado testimonial, es decir que la mayoría de las voluntarias que hoy trabajan aquí han padecido cáncer de mama. Eso les permite ir asesorando sobre los pasos o lo que tendrán que afrontar las pacientes. Porque una cosa es que lo plantee el médico y otra es que te hable alguien que ya lo pasó.

- ¿De modo que Fundafem cubre las áreas de clínica, psicología, kinesiología y deportología?

Yañez: - También hay una licenciada en Familia, Niñez y Adolescencia y una nutricionista.

BARRERAS

- ¿Cuáles son los principales obstáculos con los que se encuentran las mujeres con cáncer de mama que acuden a Fundafem?

Yañez: - La mayoría de las pacientes de la Fundación no tiene trabajo o los trabajos que tienen son informales, es decir, son artesanas, cocineras, o limpian casas. Pero después de la operación del tumor, todas esas tareas se ven afectadas porque no pueden hacer fuerza con el brazo. Entonces tienen que encontrar dónde reinsertarse a nivel laboral y, lamentablemente, muchas veces no lo logran o descuidan el brazo.

Melendi: - Y ahí es donde entro yo. Tuve una paciente que había sido operada, le habían sacado una mama y luego empezó con un linfedema. Lo primero que hago siempre es mirarle las manos, entonces veo que tenía los bordes de sus uñas negras. Al preguntarle a qué se dedicaba, la paciente me contó que era verdulera... Nadie le había dicho que para trabajar tenía que usar un guante en la mano. De tocar las verduras se le había infectado y se le había hecho un linfedema. Por eso desde la Fundación tratamos de hacer un trabajo de concientización e información sobre qué hacer después de la operación. En mi caso, se intenta la prevención del linfedema, que es una enfermedad que se encuentra asociada a las operaciones de cáncer de mama.

- ¿En qué consiste el linfedema?

Melendi: - Es la acumulación de líquido en el brazo. En general, al operar el cáncer de mama, para evitar que el tumor siga creciendo o circule por el organismo, se hace una resección de los ganglios linfáticos y con esto a veces no drena como corresponde el resto de líquido en el brazo. Por eso es tan importante la parte kinesiológica tras la cirugía.

Yañez: - Por otra parte, las mujeres que vienen desde otras ciudades tienen que juntar moneda por moneda para poder viajar a ser atendidas en un lugar en donde se sienten cómodas y encuentran todo lo que ellas necesitan.

FACTOR ESTRES

- Durante el encuentro organizado por Fundafem ustedes disertaron sobre el estrés y la salud ¿qué relación existe?

Yañez: - Uno de los factores que nosotros vimos en la Fundación que aumenta aún más el grado de estrés es justamente la falta de un sistema de salud que las contenga y les brinde los estudios y, sobre todo, las visitas médicas en tiempo y forma. La mayoría de estas mujeres se la pasan peregrinando de una institución a otra, buscando que el estudio o el turno del médico no exceda el mes, pero por lo general eso es imposible. Para una mamografía o una ecografía de urgencia deben esperar dos meses o un mes y medio. Todo esto hace que las mujeres se sientan desamparadas porque el médico les dijo que era urgente, pero el urgente es un mes, con el miedo que genera que te hayan encontrado un nódulo. Esto genera agresión y mucho estrés.

- ¿El estrés puede complicar la situación de quienes padecen cáncer de mama?

Yañez: - Sí, influye directamente sobre el sistema inmunológico. A altos niveles de estrés, baja reacción del sistema inmunológico. Y al tener cáncer, lo primero que hay que preservar es el sistema inmunológico. Esto es lo que va a ayudar en la quimioterapia a pasar un mejor tratamiento, a que sea más efectivo, a que se destruya más rápidamente cualquier célula tumoral que se encuentre circulando, y a no tener tanta sintomatología durante la quimioterapia.

- ¿Desde el punto de vista kinesiológico el estrés también influye?

Melendi: - Sin dudas. Es super importante que tengan prevención en la parte kinésica y que sepan qué es lo que no deben hacer una vez que están operadas. En general, después de la operación, el brazo queda muy debilitado. El doctor lo primero que explica es que no hay que pinchar ni tomar la presión en ese brazo, porque todo lo que sea medida de compresión lo afecta. Nosotras no vamos por la vida tomándonos la presión ni pinchándonos con una aguja, pero sí vamos con las carteras que pesan una tonelada, y lavamos platos con detergente o lavandina y otros productos muy abrasivos, sí hacemos el jardín, nos cortamos las cutículas de las uñas... todo eso se puede hacer pero con un parámetro distinto. Hay que tener cuidados, tales como usar guantes para lavar los platos o hacer jardinería, tener cuidado al manipular la plancha o el horno, porque las quemaduras son muy infecciosas. Son todas pautas que permiten tener una mirada menos tenebrosa, porque el médico en general dice cuidado pero no saben cómo cuidarse.

- ¿De qué otra forma -además de mediante el trabajo que realizan en Fundafem- se puede disminuir el nivel de estrés?

Yañez:  El estrés es psíquico. Se da cuando la persona siente que la situación sobrepasó ampliamente los recursos que ella tiene para afrontar el problema. Desde la psicología se busca disminuir la ansiedad, la angustia, hablando, encontrando un espacio que sea propio. El paciente oncológico tiene muchas veces miedo de decir lo que le pasa a su familia porque no quiere seguir angustiándola. La familia hace lo mismo, no habla de ciertas cosas con la paciente porque tiene miedo de angustiarla. Y en realidad las dos partes necesitan hablar, necesitan sincerarse. La sinceridad genera relajación, permite bajar la ansiedad. Además, al hablar e informarse, las mujeres pueden sacar de su cabeza el mito de que el cáncer es sinónimo de muerte. Porque el cáncer, si es tomado a tiempo, permite que el 99% de las pacientes viva una vida normal.