La Unión Europea no esperará el dictamen del Tribunal de Justicia y, con el debido respeto a París y a los soberanistas, decidió uno de los acuerdos más importantes de su historia reciente, el de Mercosur.
Así, Ursula von der Leyen anunció que la Comisión, con el apoyo de la mayoría de los Estados miembros y tras consultar a los grupos mayoritarios del Parlamento Europeo, inició el proceso de aplicación provisional de un acuerdo que afectará a 750 millones de personas y que, con la vista puesta en el neoproteccionista Estados Unidos de Donald Trump, está destinado a transformar el panorama comercial entre ambas orillas del Atlántico.
La clave para la aplicación provisional, prevista en el propio acuerdo, la dieron las ratificaciones recibidas en las últimas horas de Argentina y Uruguay. Bruselas confía en que Brasil y Paraguay se sumarán pronto.
Para su aplicación, la Unión Europea deberá enviar la nota verbal del acuerdo a Paraguay, actual presidente del Mercosur, y recibir simultáneamente notas verbales de cada uno de los países sudamericanos implicados.
El acuerdo de implementación temporal entre la UE y el Estado sudamericano con el que se intercambiaron notificaciones entrará en vigencia dos meses después.
El pacto elimina los aranceles sobre más del 90% del comercio de un número significativo de productos: desde las exportaciones de carne vacuna, aves de corral y azúcar de América Latina a la UE, hasta las exportaciones de maquinaria, automóviles y alcohol de Europa a Sudamérica.
La decisión de Von der Leyen se produjo dos días después de que el PPE, Renew y los Socialistas anunciaran su aprobación de la aplicación provisional.
La decisión del Parlamento Europeo, que en enero votó a favor de remitir el acuerdo al Tribunal de Justicia de la UE, fue una herida abierta para la Comisión. Por eso, esperar la decisión del tribunal con sede en Luxemburgo habría supuesto el riesgo de enterrar el acuerdo.
Y en un entorno comercial dominado por los aranceles y la inestabilidad impulsada por Donald Trump, Bruselas no podía permitirse el lujo de incumplir un acuerdo definido como "estratégico".
"El Mercosur encarna el espíritu con el que Europa actúa en el escenario global. Europa se está fortaleciendo y se vuelve más independiente", enfatizó Von der Leyen.
Pero no todos los países del bloque europeo comparten su visión. La oposición de París, por ejemplo, se mantiene firme.
"Es una sorpresa desagradable" para Francia y "un enfoque inapropiado" hacia el Parlamento Europeo, protestó el presidente francés, Emmanuel Macron.
"Es una traición inaceptable", exclamaron, por su parte, las asociaciones agrícolas francesas.
En ese contexto, asimismo, todos los partidos soberanistas, incluida la izquierda, se mantienen firmes.
"Von der Leyen le falta al respeto al Parlamento Europeo", fue la reacción de la Liga, mientras que el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) manifestó que la presidenta de la Comisión "pisotea la democracia".
En tanto, España, Alemania y los Países Bajos están conformes. Incluso Italia —que hasta diciembre pasado se mostró, como mínimo, perpleja por el acuerdo— aplaudió con entusiasmo.
"Es importante actuar con rapidez porque, a la espera de las condiciones mucho más favorables del acuerdo, las exportaciones se verán frenada. Cuanto antes se implemente, mejor: será un gran impulso para el Made in Italy", enfatizó el ministro de Empresa y Made in Italy, Adolfo Urso.