Tecnología

La IA corre más rápido que las personas

La inteligencia artificial avanza a una velocidad que las empresas no siempre consiguen acompañar. Las herramientas aparecen, los procesos cambian y cada vez más tareas pueden automatizarse, pero hay algo que no se actualiza con la misma rapidez: las personas que tienen que utilizar esa tecnología.

Ese fue uno de los principales temas que atravesó la Round Table de Marsh, donde se presentó People Risk 2026, un informe que analiza los principales riesgos que enfrentan hoy las organizaciones, la cual fue presidida por Ivana Thornton, presidente de Marsh People and Investments Argentina; Sebastián Otero, de Marsh Health & Benefits & Affinity, y Sebastián Tobio, líder de Risk Consulting de Marsh Risk South Cluster. Por su parte, Matías Rosales, CEO de Marsh y presidente de Marsh Risk para Argentina y Uruguay, dio la bienvenida. Al encuentro fueron invitados periodistas, entre ellos La Prensa, y especialistas del sector, que participaron de una jornada en la que la inteligencia artificial ocupó buena parte de la conversación.

En paralelo, Marsh anunció que Mercer pasó a operar desde septiembre bajo la marca Marsh People and Investments, como parte de la reorganización de la compañía y la unificación de sus negocios bajo la marca Marsh.

El estudio, realizado a partir de una encuesta a 4.517 profesionales de Recursos Humanos y Gestión de Riesgos de 26 mercados, muestra una preocupación cada vez más concreta: las empresas están invirtiendo en IA, pero no siempre están preparando a sus equipos para aprovecharla.

El problema no parece ser solamente tecnológico. “La principal barrera para que la inteligencia artificial entre a producir a escala tiene que ver con su uso o con su adopción real”, planteó Matías Rosales, CEO de Marsh, durante el encuentro. Los miedos, la resistencia al cambio y, especialmente, la falta de orientación sobre cómo utilizar estas herramientas aparecen entre las principales dificultades.

 

EL DESAFÍO ES APRENDER

La discusión ya no pasa solamente por pensar qué puede hacer la inteligencia artificial, sino por saber qué tan preparados están quienes tienen que trabajar con ella.

El 36% de los directivos consultados manifestó preocupación porque las inversiones en IA no están acompañadas por programas de capacitación suficientes. A su vez, el 43% señaló que sus propios equipos de Recursos Humanos no cuentan con los conocimientos técnicos necesarios.

La diferencia entre lo que las empresas tienen y lo que necesitan empieza a ser evidente. “Es como un mismatch entre lo que tenemos, las habilidades que tenemos, y quizás las habilidades que necesitamos”, fue una de las definiciones escuchadas durante la presentación.

Para reducir esa distancia, no alcanza con comprar herramientas. También hace falta acompañar a los empleados, explicar cómo utilizarlas y permitir que puedan probarlas. “Para que efectivamente la inteligencia artificial funcione, en una compañía hay que trabajar por un lado en el mindset o en el pensamiento de las personas”, explicó Ivana Thornton.

Ivana Thornton.

 

Y hay otro aspecto que aparece detrás de esta transformación: la seguridad. Un empleado que utiliza una herramienta de IA sin conocer sus riesgos puede terminar compartiendo información sensible o exponiendo datos de la compañía. De esta manera, un problema que antes parecía exclusivo del área de tecnología también pasa a formar parte de la gestión de las personas.

 

MÁS ALLÁ DE LA IA

El informe presentado durante la Round Table no se limita a la inteligencia artificial. Entre los principales riesgos también aparecen la escasez de habilidades tecnológicas, el aumento de los costos de salud, las condiciones de trabajo inseguras y el deterioro de la salud mental.

En materia de salud, el 57% de los consultados considera inminente un aumento de los costos de prestaciones en el corto plazo. Durante el encuentro se destacó además la necesidad de poner mayor énfasis en la prevención y en el acompañamiento de la salud mental.

La velocidad de los cambios tecnológicos también tiene su impacto en las personas. “La velocidad de los cambios genera problemas de ansiedad”, señaló a su turno Sebastián Otero.

Matías Rosales.

 

En paralelo, la falta de profesionales especializados en datos, ciberseguridad, automatización, analítica e IT aparece como otro obstáculo para las empresas que buscan avanzar en su transformación.

El escenario que queda planteado es bastante más amplio que la incorporación de una nueva tecnología. Las compañías tienen que aprender a convivir con cambios permanentes y, al mismo tiempo, preparar a las personas para ese nuevo escenario.

Porque, como se resumió durante el encuentro, “el trabajo nunca va a quedar igual”. El desafío será determinar cómo acompañar ese cambio sin que la tecnología termine avanzando mucho más rápido que quienes deben utilizarla.

 

LO QUE VIENE

La inteligencia artificial seguirá transformando la manera de trabajar, pero su avance no depende solamente de la tecnología. Las empresas deberán acompañar ese proceso con capacitación, nuevas habilidades y una mayor atención a las personas. El verdadero desafío será conseguir que la velocidad de la innovación no deje atrás a quienes tienen que hacerla funcionar.