Por Richard Sheehan *
En la Copa Mundial de Fútbol, el máximo goleador recibe el Botín de Oro, mientras que el mejor arquero se lleva los Guantes de Oro. El torneo de este año también le brindará a la FIFA una oportunidad de oro para generar miles de millones en ingresos adicionales por venta de entradas.
Los precios de las entradas son tan elevados que incluso el presidente Donald Trump, un multimillonario aliado del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, declaró que no las pagaría.
La preocupación radica en que la FIFA está dejando fuera del alcance de muchos de los aficionados más fieles. En la Copa Mundial de 2022, celebrada en Qatar, las entradas de Categoría 1 para la fase de grupos -los mejores asientos- costaban alrededor de 220 dólares, mientras que los residentes de Qatar podían comprar entradas por 11 dólares para algunos partidos de la fase de grupos. Las entradas de Categoría 1 para la final costaban alrededor de u$s 1.600.
Para la Copa Mundial de 2026 se utilizará por primera vez un sistema de precios dinámicos, que deliberadamente hace que los precios sean opacos y estén sujetos a cambios en tiempo real. Esto significa que los precios de las entradas pueden variar drásticamente tanto entre partidos como incluso para un mismo partido a lo largo del tiempo.
El precio inicial de las entradas de Categoría 1 para el Mundial de 2026 rondaba los 600 dólares cuando salieron a la venta en otoño de 2025, pero ahora suelen venderse por más de 1.000 dólares, e incluso a veces mucho más.
El precio de las entradas de Categoría 1 para el partido inaugural en Ciudad de México supera actualmente los 2.500 dólares, e incluso las de Categoría 3, la más económica, superan los 1.000 dólares. Para la final, las entradas de Categoría 1 costaban inicialmente más de 6.000 dólares y a principios de mayo ya habían superado los 32.000 dólares.
Como profesor emérito de finanzas y autor de Keeping Score: The Economics of Big Time Sports (Llevando la cuenta: la economía de los deportes de alto nivel), he realizado algunos cálculos y predigo que el aumento de la recaudación por venta de entradas ayudará a la FIFA a superar los 15.000 millones de dólares en ingresos durante este Mundial, lo que supondría un récord para el organismo rector del fútbol y una cifra significativamente superior a su objetivo declarado de 11.000 millones de dólares para 2022.
El enfoque de la FIFA respecto a la fijación de precios de las entradas puede ser una forma lógica de captar al menos una parte de los ingresos que normalmente van a parar a los revendedores, pero es poco probable que encuentre una buena recepción entre los potenciales compradores.
Además, sigue sin estar claro cómo planea la FIFA invertir los miles de millones de dólares adicionales en ingresos, dado que su declarado objetivo de impulsar un cambio social positivo se ve desmentido por un historial de corrupción y falta de transparencia.
COMO FUNCIONA
Es importante contextualizar la fijación de precios de las entradas dentro de las finanzas y los objetivos generales de la FIFA.
La FIFA es una organización sin ánimo de lucro, registrada como organización benéfica en Suiza, cuyo mandato no sólo consiste en organizar competiciones como la Copa Mundial, sino también en promover el fútbol y ampliar su acceso a nivel mundial.
Su presupuesto se gestiona con un ciclo de cuatro años, y la mayor parte de los ingresos generados por la Copa Mundial se concentran en el último año del ciclo.
Las comparaciones históricas ayudan a comprender mejor la situación. La Copa Mundial de 1994 en Estados Unidos, considerada un gran éxito, generó 700 millones de dólares en ingresos netos (ganancias) frente a un presupuesto de 550 millones, impulsados principalmente por una venta de entradas y patrocinios superiores a lo esperado. Los grandes estadios y la alta asistencia también contribuyeron al avance de los objetivos de desarrollo de la FIFA, incluido el lanzamiento de la Major League Soccer.
Para 2022, las finanzas de la FIFA habían experimentado un crecimiento espectacular. Los ingresos para el ciclo que incluyó la Copa Mundial de ese año se presupuestaron en 6.440 millones de dólares, pero finalmente alcanzaron los 7.570 millones, con la mayor parte del crecimiento proveniente de la transmisión y el marketing.
Los ingresos por venta de entradas presupuestados parecían modestos debido a los estadios más pequeños en Qatar, pero los ingresos reales superaron significativamente las expectativas, probablemente debido a la previsión de ingresos conservadora de la FIFA. En cuanto a los gastos, el presupuesto se ajustó bastante, con 2.800 millones de dólares destinados a programas de desarrollo en el ciclo 2019-2022. A pesar de este gasto, las reservas aumentaron de 2.810 millones de dólares a 3.890 millones de dólares gracias al éxito del torneo de 2022.
De cara al ciclo de la Copa Mundial de 2026, la FIFA presupuestó que los ingresos aumentarían en 4.360 millones de dólares con respecto al ciclo 2019-2022, hasta alcanzar los 11.000 millones de dólares, impulsados principalmente por la venta de entradas (con un aumento de 2.590 millones de dólares) y los derechos de transmisión (con un aumento de 890 millones de dólares).
Se preveía que los costos aumentarían en 4.570 millones de dólares, lo que implicaba un superávit proyectado de unos 100 millones de dólares, el mismo pequeño incremento previsto en el ciclo anterior. Para 2024, un presupuesto revisado de la FIFA elevó los ingresos previstos para el ciclo 2023-2026 hasta los 13 000 millones de dólares.
DEMANDA DE ENTRADAS
El historial de la FIFA sugiere un patrón: proyecciones de ingresos conservadoras, un control de costos preciso y constantes "sorpresas" en la venta de entradas y licencias que generan ingresos superiores a los esperados y un aumento drástico en las reservas finales.
Mis proyecciones indican que los gastos de transmisión y marketing de este año se encaminan a igualar sus valores presupuestados, e históricamente los costos reales de la FIFA se ajustan mucho a los valores presupuestados.
Sin embargo, la venta de entradas sigue siendo la variable clave de ingresos, y el principal foco de controversia. El torneo ampliado de 2026 implica más equipos, más partidos, más aficionados y una demanda de entradas significativamente mayor.
Incluso con estadios más grandes que en cualquier Copa del Mundo desde 1994, la demanda ha superado con creces la oferta. Hubo más de 500 millones de solicitudes de entradas para el sorteo, pero sólo había aproximadamente 7,1 millones de asientos disponibles.
Este desequilibrio otorgó a la FIFA un enorme poder de fijación de precios. Para intentar mitigar las críticas, la FIFA introdujo las Entradas de Aficionado de 60 dólares, distribuidas a través de las federaciones nacionales. Sin embargo, estas representan sólo una pequeña parte de las entradas, menos de 600 por partido, y han hecho poco para apaciguar la indignación por los precios.
La mayoría de las entradas se han vendido por fases mediante precios dinámicos, con incrementos sustanciales entre fases y la mayor parte de las ventas concentradas en las fases posteriores y más caras. Los planos de asientos de los estadios también indican que la mayoría de las entradas se clasifican en la categoría de mayor precio. Mientras tanto, la FIFA recibirá ingresos por la reventa de entradas controlada por la FIFA.
Es probable que estos tres factores eleven los ingresos por venta de entradas muy por encima del presupuesto de la FIFA. Basándome en esta dinámica, proyecto unos ingresos por venta de entradas y servicios de hospitalidad de al menos 7.440 millones de dólares, más del doble del presupuesto de la FIFA, pero en consonancia con la capacidad de los estadios, los precios por fases, la asignación de asientos por categoría y la actividad de reventa en curso.
Los ingresos por venta de entradas y servicios de hospitalidad por partido en 2022 promediaron 14,5 millones de dólares. El presupuesto de la FIFA de 3.100 millones de dólares para 2026 implica que los ingresos promedio por venta de entradas por partido rondarían los 30 millones de dólares.
Sin embargo, dado el mayor tamaño de los estadios y el precio considerablemente más alto de las entradas, esta cifra parece subestimar enormemente los ingresos reales. Un valor final por venta de entradas y servicios de hospitalidad cercano a los 9.000 millones de dólares no sería ninguna sorpresa. Mis previsiones sobre los ingresos totales de la FIFA oscilan entre los 14.000 y los 19.000 millones de dólares.
LA RUTA DEL DINERO
Los aficionados al fútbol, ya sean compradores de entradas o espectadores a través de los medios de comunicación, generan los ingresos de la FIFA. A su vez, los objetivos de la FIFA son utilizar esos fondos para organizar una gran Copa Mundial y promover el fútbol, haciéndolo más accesible.
Sin embargo, a medida que aumentan los ingresos, cabe preguntarse por qué -más allá de la equidad y la accesibilidad a las entradas- la FIFA considera que necesita reservas de más de 4.000 millones de dólares, más de la mitad de sus costos totales en el ciclo 2019-2022.
En el ciclo 2023-2026, el presupuesto para competiciones aumentó de 2.450 millones de dólares a 5.620 millones, un incremento de aproximadamente el 130%, mientras que el presupuesto para desarrollo aumentó solo un 44%, y su participación en los ingresos presupuestados se redujo del 44% al 36%.
La FIFA podría argumentar que se necesitan los máximos ingresos para cubrir los costos de futuros eventos y financiar el desarrollo del fútbol, pero esa no es toda la historia que revela el presupuesto de la FIFA para el periodo 2027-2030.
Los costos adicionales totales se estiman en alrededor de 3.000 millones de dólares, siendo la competición y los eventos el principal motor de este aumento. Es crucial destacar que, para el ciclo 2019-2022, el desarrollo representó el 44% de los costos; para el periodo 2023-2026, se redujo al 36%; y para el ciclo 2027-2030, se prevé una mayor disminución hasta el 29%.
Sin duda, estas cifras cambiarán, pero actualmente no indican que la FIFA vaya a utilizar sus ingresos adicionales por venta de entradas para apoyar inversiones más amplias relacionadas con el fútbol o el cambio social.
Esto quizás no sea sorprendente, ya que la FIFA ha enfrentado desafíos de gobernanza en el pasado, incluyendo problemas de corrupción, soborno y fraude, además de prácticas contables que, según los críticos, carecen de transparencia. Las reformas han intentado mitigar estos problemas, y la FIFA ha puesto en marcha programas como la Fundación FIFA, cuyo propósito declarado es utilizar el fútbol para mejorar la vida de las personas.
Sin embargo, dados los antecedentes, el superávit y las reservas de la FIFA, la pregunta más importante debería ser si sus recursos financieros se están utilizando eficazmente para alcanzar sus objetivos. La FIFA ha descrito su propósito con frases como “desarrollar el fútbol, impactar al mundo y construir un futuro mejor”. Pero, en mi opinión, sus presupuestos sugieren que se centra principalmente en lo primero.
* Profesor emérito de Negocios y Economía, Universidad de Notre Dame.
Antes de que la pelota ruede sobre el césped, el Mundial 2026 movilizó inversiones multimillonarias que países anfitriones, patrocinadores y la organización del torneo (FIFA) pretenden recuperar con creces, aunque no siempre se cumplen las expectativas.
En esta ocasión, las estimaciones apuntan a que la Copa Mundial de Fútbol 2026 romperá récords debido a que es la primera vez que se jugará en tres países (Estados Unidos, México y Canadá) y gracias a que hay un número elevado de equipos en competencia: 48.
El salto cuantitativo tendrá un importante reflejo económico. El Análisis de Impacto Socioeconómico FIFA World Cup 2026, un informe elaborado por la organización que gobierna el fútbol mundial y la consultora OpenEconomics, estima que el torneo generará un impacto económico global de u$s 80.100 millones y una contribución al PIB mundial de u$s 40.900 millones.
Además, se crearán 823.000 empleos en equivalencia a tiempo completo a escala internacional. Y la recaudación fiscal directa e indirecta rondará los u$s 9.400 millones.
La FIFA espera la asistencia de unos 6,5 millones de personas en los tres países organizadores. Por tanto, el Mundial 2026 apunta a batir el récord de 3,5 millones de personas registrado en el de 1994, organizado sólo por Estados Unidos.
EL GRAN SHOW
* El Mundial 2026 se disputará en 16 sedes oficiales distribuidas entre Estados Unidos, México y Canadá, la cifra más alta de la historia del torneo.
* El 62% de beneficios corresponderán al sector turístico; el 32% al deportivo y el 6 % al de entretenimiento.
* Será la primera vez que jueguen un total de 48 equipos, en lugar de 32. Disputarán además un número récord de partidos, en total 104, cuarenta más que en el formato previo. Las selecciones nacionales se repartirán en 12 grupos de cuatro.
* La FIFA recibió más de 500 millones de solicitudes de entradas para el Mundial durante la fase de ventas del sorteo aleatorio. Un récord de demanda que se traduce en un promedio de quince millones de peticiones diarias.
* Estados Unidos invertirá u$s 115 millones en tecnología antidrones para aumentar la seguridad con vistas al Mundial 2026.
* La Cámara de Comercio de la Ciudad México calcula que el Mundial dejará beneficios por u$s 4.500 millones y apunta a que la capital mexicana recibirá dos millones de turistas vinculados al Mundial.
* La competición tendrá una duración de 39 días, desde el 11 de junio hasta el 19 de julio.
* Con sus 94.000 localidades, el AT&T Stadium de Dallas será el recinto con mayor capacidad del Mundial 2026.
* La Ciudad de México tendrá un especial protagonismo. Será la primera ciudad en albergar partidos en tres ediciones diferentes (1970, 1986 y 2026).
* El gasto total para la organización de la Copa Mundial 2026 asciende a 13.900 millones de dólares, según la FIFA.
* La competición futbolística reportará a Canadá unos ingresos de 3.800 millones de dólares canadienses (u$s 2.683 millones), de acuerdo con la consultora Deloitte. Esto significa que por cada dólar canadiense invertido en la organización o gastado por los visitantes de la competición, se prevé un retorno de 1,09 dólares al PIB y que cada partido en Canadá generará unos 155 millones de dólares canadienses al PIB.
* El Mundial creará 24.100 puestos de trabajo en Canadá durante la celebración del evento.
* La dotación de premios sumará u$s 871 millones entre los equipos. Será dos veces más que el Mundial de Qatar. El campeón se llevará u$s 50 millones.