La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó un pedido del presidente Donald Trump para aplicar nuevas restricciones al voto por correo antes de las elecciones legislativas de noviembre, en un importante revés judicial para la Casa Blanca cuando el proceso electoral ya comenzó en varios estados.
Trump calificó la resolución de “mala decisión” y sostuvo que representa una derrota para los republicanos y para el país.
El máximo tribunal se negó a levantar una orden judicial que había bloqueado la aplicación de las nuevas reglas impulsadas por el Gobierno, por lo que los estados podrán continuar enviando las boletas por correo mediante los procedimientos utilizados hasta ahora.
La administración Trump pretendía implementar una serie de modificaciones que incluían la aprobación previa por parte del Servicio Postal de los diseños de los sobres utilizados para las boletas y la obligación de que los estados cargaran información sobre los votantes en un portal federal.
Las autoridades electorales habían advertido que las modificaciones eran prácticamente imposibles de instrumentar a tan poca distancia de los comicios y podían provocar que votos válidos quedaran sin contabilizar.
La Corte, en un fallo difundido por agencias internacionales, sostuvo en su breve resolución de emergencia que la administración no lograba imponerse finalmente en los tribunales con su planteo.
Los jueces conservadores Samuel Alito y Clarence Thomas votaron en disidencia. Brett Kavanaugh, también integrante del sector conservador del tribunal, coincidió en que las restricciones no debían entrar en vigor para estas elecciones, aunque dejó abierta la posibilidad de respaldar posteriormente la posición del Gobierno.
La resolución adquiere especial relevancia porque las boletas por correo ya comenzaron a distribuirse en algunos estados y el sistema representa habitualmente cerca de un tercio de los votos emitidos en las elecciones estadounidenses.
La disputa se originó por una orden ejecutiva de Trump y por posteriores regulaciones del Servicio Postal destinadas a modificar el sistema de voto por correo.
Dos tribunales federales habían frenado la implementación de las medidas. Una de las decisiones fue adoptada por la jueza federal Indira Talwani, en Boston, y otra por el juez Carl Nichols, en Washington, quien había sido designado durante la primera presidencia de Trump.
Nichols consideró que la entrada en vigencia de las nuevas normas incrementaba el riesgo de que una cantidad significativa de votos por correo que cumplían los requisitos legales no fueran finalmente contabilizados.
Trump cuestiona desde hace años el voto postal y sostiene que ese mecanismo facilita irregularidades electorales, aunque no existen pruebas de fraude generalizado asociado a esa modalidad de sufragio.
El fallo representa uno de los principales obstáculos judiciales a los intentos de la administración republicana de modificar las reglas electorales antes de las legislativas de noviembre, en las que estarán en juego el control del Congreso y buena parte del poder político durante la segunda mitad del mandato de Trump.
El líder republicano centró buena parte de sus críticas en el sistema de voto por correo, al que volvió a acusar de ser “corrupto” y de facilitar posibles irregularidades electorales.
En este sentido, cuestionó que los jueces hayan considerado la falta de tiempo para implementar las modificaciones impulsadas por su administración y afirmó que el fallo deja “vía libre” para que los demócratas cometan fraude mediante las boletas postales.
Sin embargo, las restricciones buscadas por el Gobierno habían sido frenadas previamente por tribunales federales ante el riesgo de que votos válidos no fueran contabilizados.
Además, apuntó específicamente contra los jueces Samuel Alito y Clarence Thomas, quienes votaron en disidencia respecto de la decisión y a quienes definió como “leyendas”.
Al mismo tiempo, acusó al resto de los integrantes del tribunal de haber cedido ante la presión de la “izquierda radical” y sostuvo que la Corte se convirtió en “una sombra de lo que fue”, a la vez que criticó: “La Corte Suprema realmente ha defraudado a nuestro país”.
Además del conflicto por el voto postal, Trump amplió sus cuestionamientos hacia otros fallos recientes del máximo tribunal, entre ellos las decisiones vinculadas con aranceles y ciudadanía por derecho de nacimiento.
Según el presidente, esas resoluciones provocarán consecuencias económicas y políticas de largo alcance y representan un daño que, a su criterio, será difícil de revertir. “No me resulta fácil escribir esta crítica a la Corte Suprema de los Estados Unidos, pero siento que es mi obligación y deber”, consignó al cerrar su mensaje.