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La AFA dice que existió una “campaña miserable” contra Argentina tras la final del Mundial

 

 Un mes después de la derrota de Argentina por 1-0 ante España en la final del Mundial 2026, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio 'Chiqui' Tapia, dijo que existió una “campaña miserable” contra la selección del país sudamericano.

"Un mes pasó. Un mes de aquella final. Un mes de la mentira, de la operación y de una campaña miserable para instalar que esta Selección se había entregado”, aseguró el dirigente del fútbol argentino en un comunicado difundido por las redes sociales.

Asimismo cuestionó las versiones y teorías conspirativas que surgieron después de la final del 19 de julio y que pusieron bajo sospecha la actitud de los futbolistas argentinos durante el partido.

Según Tapia, mientras los jugadores dejaban “todo dentro de la cancha”, desde fuera se desarrollaba una campaña que buscaba “sembrar odio, dividir, ensuciar y destruir la imagen de una selección que se ganó el respeto de millones”.

Sin mencionar nombres, apuntó contra quienes difundieron las acusaciones y cuestionó que, transcurrido un mes, ninguno haya pedido disculpas.

Las teorías surgidas tras la final llegaron a plantear que los futbolistas argentinos habían decidido perder deliberadamente ante España y, entre las versiones que circularon, apareció la idea de que el equipo habría evitado ganar para esquivar una eventual sanción relacionada con un gesto de reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas con una bandera.

“De tratar de traidores a los jugadores de la selección no se vuelve”, afirmó el presidente de la AFA en uno de los pasajes más duros de su comunicado, en el que también rechazó que se pueda poner bajo sospecha a quienes defendieron la camiseta argentina.

“No alcanza con callarse. No alcanza con esperar que pase el tiempo. No alcanza con cambiar de tema y hacer como si nunca hubieran dicho nada”, agregó.

La selección española de fútbol se proclamó campeona del mundo el 19 de julio al imponerse en la final a Argentina por 1-0, con gol del barcelonista Ferran Torres en la prórroga.

La Roja sumó así su segundo título mundial, después del conseguido en Sudáfrica 2010.