En el mundo del ajedrez, cada movimiento es una decisión de vida. Para Roberto Elías, un ajedrecista que desafía los límites de la visión, el tablero no es solo un campo de batalla de 64 piezas, sino el mapa que le permitió redescubrir el mundo tras un diagnóstico que cambió su destino a los diez años. Así, un encuentro fortuito generó una historia de resiliencia, donde las piezas negras y blancas se convierten en extensiones de los dedos y la memoria se transforma en la visión más aguda de todas.
La vida de Roberto dio un vuelco temprano cuando le diagnosticaron a los diez años retinosis pigmentaria, una patología visual degenerativa. Ante la incertidumbre, su madre buscó apoyo en la terapia psicológica para ayudarlo a transitar el impacto de su nueva realidad. Fue en ese espacio terapéutico, entre juegos de mesa como las damas y el dominó, donde el ajedrez hizo su aparición triunfal.
"El que me impactó por el uso de estrategias y me hizo sentir bien fue el ajedrez. En ese momento les dije que ese deporte era para mí", recordó a La Prensa Roberto de aquel primer encuentro que tuvo con ese deporte.
Luego agregó que “A mí el ajedrez me ayudó a no deprimirme y a no quedarme encerrado en casa. Me enseñó a no decir “no puedo”; a tener un objetivo y una meta donde cada día puedo superarme y buscar algo más. Incluso las personas con discapacidad visual, un tema que no hemos charlado mucho online, también podemos jugar y competir contra cualquier otra persona”.
Rápidamente, ante este descubrimiento, el joven aprendiz tuvo una sorpresa al enterarse que sus tíos era aficionados al ajedrez, lo que permitió conseguir jugadores para practicar sus movimientos en el tablero.
Así, lo que comenzó como partidas familiares pronto escaló a clubes locales en la zona norte, como el General San Martín, donde empezó a competir en torneos escolares aun conservando un resto visual que le permitía usar tableros convencionales.
El verdadero punto de inflexión llegó en 2011, cuando Roberto conoció a la institución Ajedrecistas Ciegos Unidos de Argentina (ACUA). “Ahí arranqué oficialmente a jugar con el tablero y a conocer todo lo que es su versión adaptada para personas ciegas en el 2011. En ese año empiezo a jugar los campeonatos de la categoría y ya participar finales nacionales”, explicó el deportista orgulloso de sus propios logros.
ADAPTACIÓN
La pandemia también afectó sus actividades cotidianas, pero sin dejar de lado sus metas. En esa época “competí en diversas ligas y campeonatos de España, Italia y Francia. Sin embargo, con el regreso a la presencialidad, hoy solo participo en dos torneos: uno latinoamericano y otro mundial. En ellos me enfrento a jugadores de la India, Sudáfrica y otras partes del mundo. Jugamos de forma online a través de Lichess.org, ya que es una plataforma accesible para lectores de pantalla", explicó el ajedrecista de 36 años.
Cabe destacar que el tablero adaptado es una obra de ingeniería táctil en que las casillas negras están ligeramente más elevadas que las blancas, y cada escaque o pieza de ajedrez, tiene un orificio central para encastrar las piezas, evitando que se caigan al ser tocadas.
Las piezas también tienen distinciones ya que las negras poseen una marca en la parte superior para diferenciarlas de las blancas al tacto. Para Roberto, esta modalidad fue un alivio porque fue “más cómoda y adecuada para mí. Como tenía baja visión, aunque recordaba la posición de las piezas, con el tablero tradicional me agotaba el esfuerzo de intentar enfocarlas. Ahora, ya no tengo que preocuparme por ese detalle ni por el riesgo de que se me caigan las piezas, algo que me pasaba frecuentemente antes”.
ESTRATEGIA DE VIDA
Jugar ajedrez sin ver requiere una capacidad de representación espacial y memoria prodigiosa. Aunque el reglamento permite tocar el tablero cuantas veces sea necesario, el youtuber explicó que el entrenamiento mental es clave para no dar pistas al rival sobre la estrategia propia. “Cada uno juega con un tablero. Yo puedo tocarlo las veces que necesite para ubicarme, pero si jugás contra alguien que ve, esa persona puede notar qué piezas tocas y adivinar tu plan. Entonces, hay que entrenar la memoria para no tocar tanto. Si surge una duda, a veces es mejor recorrer todo el tablero y ubicar cada pieza en lugar de tocar solo una zona, para no dar pistas de por dónde vas a competir", enfatizó el premiado deportista que concibe al ajedrez como un espejo de la existencia.
Luego agregó que "Al ajedrez lo vinculo como la vida misma. Uno toma decisiones para mover las piezas, busca planes estratégicos, y a veces tiene que volver atrás".
Esta disciplina le ha enseñado una de las lecciones más difíciles en su vida. "A veces tengo una pieza de ventaja y quiero ya ganar, pero la victoria se va cocinando de a poco. La paciencia es parte de la vida", señaló el profesor que actualmente trabaja en la parte de atención al público en un centro de deporte en el municipio de San Martín.
SUEÑO TRANSATLÁNTICO
La dedicación de Roberto lo llevó a lo más alto del podio nacional, consagrándose campeón argentino en tres oportunidades (2012, 2013 y 2024). Estos logros le abrieron las puertas del mundo, permitiéndole representar al país en Colombia y, más recientemente, en un Juego Paralímpico en Asia.
Al respecto, el ajedrecista se emocionó al recordar el momento y, luego de tomar una pausa, confesó que "Escuchar el himno argentino en otro país fue un gran orgullo". Su viaje más reciente fue una verdadera odisea de un día y medio de duración, con escalas en Europa, que lo obligó a poner en práctica el inglés que estudió durante la pandemia gracias a una beca. "Pude manejarme y hablar con gente de Filipinas, de Bangladés, entre otros países. Uno no se cruza todos los días con esa gente", destacó.
DESAFIOS
A pesar de sus éxitos, Roberto no ignora las dificultades que enfrenta el ajedrez adaptado en el país. La falta de difusión hace que en muchas provincias no existan jugadores activos, ni hablar de sponsors para sostener la actividad. Además, persiste el prejuicio, tanto del entorno como de los propios jugadores con discapacidad, quienes a veces temen que el juego sea demasiado difícil o que la falta de visión sea una ventaja insalvable para el oponente.
El premiado ajedrecista rompe estos mitos compitiendo de igual a igual en torneos "convencionales", donde ha obtenido resultados sorprendentes, como un segundo puesto entre 53 jugadores en Villa Martelli. Su sueño es que cada provincia cuente con al menos un tablero adaptado para que cualquier niño con discapacidad pueda jugar con su familia y sentirse integrado.
Hoy, además de competir, el destacado deportista es profesor de ajedrez diplomado. A través de sus clases online, su canal de YouTube y su sitio en Instagram @ajedrezconrober, busca inspirar a otros. Su mensaje para quienes dudan en acercarse al deporte es simple pero potente al señalar que hay que "Intentarlo. No pierden nada. Es muy enriquecedor y no importa la edad para comenzar".
Roberto Elías sigue moviendo sus piezas, con la vista puesta en su próximo destino: el Panamericano en San Pablo, Brasil, en octubre de este año. En su tablero, como en su vida, el horizonte no tiene límites, solo nuevas coordenadas por descubrir.