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Jim Morrison, el hombre que cambió el rock para siempre, moría hace 50 años

El vocalista de The Doors, Jim Morrison, dejó este mundo el 3 de julio de 1971 en París, donde se había recluido junto a su mujer.

El 3 de julio de 1971 quedaría en la historia como un día trágico para la música. Jim Morrison moría en París, alejado de los estudios de grabación y de su banda, The Doors.

El carismático cantante había decidido recluirse en Francia para trabajar en su poesía, aquella a la que los genios musicales Ray Manzarek y Robby Kriger le ponían melodías que, con los variados ritmos de John Densmore, se convertían en piezas entrañables del rock.

Pero el cuerpo (y la mente) de Morrison ya habían sucumbido a los excesos del hipismo. En plena década de 1960, el vocalista fue una especie de dios de la filósofía del “sexo, droga y rock & roll”. Algo así como un Dionisio viviente que se autodefinía como El rey lagarto.

Con tan solo 27 años Morrison murió, según la versión oficial, de un infarto agudo de miocardio mientras se bañaba pacíficamente en su departamento. Su cuerpo, joven pero gastado, simplemente dijo basta.

Aun así, hay varias historias que envuelven el fallecimiento del emblemático líder de The Doors. Y una sobredosis de heroína es la que más se escucha fuera del certificado que expidió la policía parisina.

Antes de convertirse en ídolo, James Douglas Morrison era un tímido joven que apenas se atrevía a hablar mirando a los ojos a otras personas. Nació el 8 de diciembre (otro día bisagra en la historia de la música ya que en 1980 asesinaron a John Lennon) de 1943 en Melbourne, Florida.

Desde chico se interesó en la lectura y ya de adolescente, con el flower power encima, la filosofía y la pasión por los libros ocultos marcaron su corriente creativa que tenía como disparador los traumas de su infancia.

Su padre era un militar muy estricto con él y con su madre. Por esta profesión es que Morrison debía mudarse constantemente a diferentes puntos de los Estados Unidos, por lo que no logró crear fuertes amistades. Esto lo obligó a encontrar un refugio en la lectura.

Tras estudiar en la Universidad Estatal de Florida se inscribió en la reconocida Universidad de California, Los Angeles (UCLA) en la carrera de Teatro y Cine en la misma camada de Francis Ford Coppola.

Pero la persona que conocería en clases y que marcaría su vida fue Manzarek. El tecladista vio rápidamente el potencial de Morrison cuando éste leía alguno de sus poemas en clase y lo convenció para que le dejara ponerles música y así, hacer canciones.

Ya con Kriger y Densmore, los jóvenes le dieron forma a piezas como "Light My Fire", "Roadhouse Blues", "Break on Through". El primer disco de la banda, denominado The Doors, fue un repentino y rotundo éxito.

 

LA TRANSFORMACION

De a poco el joven tímido fue cambiando su piel como un reptil. Se convirtió -éxito tras éxito- en una figura exultante que encandilaba con su rebeldía, hedonismo y sensualidad. Dueño de una buena e inconfundible voz, comenzó a conducir a sus fanáticos a un ritual lisérgico durante sus recitales.

Sin embargo, no todo fue armonía para Morrison y The Doors en esa época. Los excesos en alcohol, drogas y lujuria, llevaron al cantante al filo de la muerte varias veces. Su banda parecía ya no confiar en él y sus problemas con la ley terminaban por cansarlos.

A todo esto se le agregó que el vocalista comenzó a practicar artes oscuras y lo que en su fantasía le atraía ser un Chamán comenzó a tomar cierta forma real y peligrosa.

Aun así la banda siguió su curso de vertiginoso éxito. En tan solo cuatro años publicaron sus seis discos: The Dorors (1967), Strange Days (1967), Waiting for the Sun (1968), The Soft Parade (1969), Morrison Hotel (1970) y L.A. Woman (1971).

Tras la grabación del disco L.A. Woman, un poco cansado de su propia imagen pública y del erotismo que emanaba su figura, Morrison decidió mudarse por un tiempo a París, junto a su novia Pamela Courson.

Fueron pocos meses en Europa. En su cerrado entorno parisino corría el rumor de que las orgías y los altos consumo de alcohol y heroína no habían disminuido, pero la historia oficial habla de sosiego y soledad en busca de una nueva etapa creativa.

“The end” llegó cuando Pamela encontró el cadáver del Rey lagarto en la bañera del departamento que compartían.

Pese al informe del forense, los mitos no tardaron en encontrar un lugar en las horas finales del cantante.

Uno de ellos afirma que Morrison falleció en un bar pero que fue trasladado a su departamento para evitar problemas legales y otro que fingió su deceso para vivir en el anonimato.

Esta última hipótesis fue alimentada por el propio Manzarek cuando manifestó: "Si existe un tipo capaz de escenificar su propia muerte –creando un certificado dedefunción ridículo y pagando a un doctor francés–, poner un saco de ciento cincuenta libras dentro del ataúd y desaparecer a alguna parte de este planeta –África, quién sabe– ese tipo es Jim Morrison. Él sí sería capaz de llevar todo esto a buen puerto".

Lo cierto es que Pamela llamó a la policía francesa y al manager de The Doors para informar el deceso del icónico vocalista. Ella se le uniría tres años más tarde, también a los 27 años.

Luego de 50 años y millones de canciones y bandas, nadie pudo ni por asomo igualar lo hecho por Jim Morrison. Una mente brillante que se animó a modificar para siempre la estirpe del frontman de una banda y que se atrevió a trasgredir todas las reglas preestablecidas en la música. Después de todo, él mismo se definió: “Soy el hombre de la libertad, ésa es toda la fortuna que tengo”.