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Israel comienza su anunciada operación terrestre en el Líbano


Jerusalén (EFE y ANSA) – La guerra en Medio Oriente continuó en múltiples frentes: mientras Estados Unidos e Israel siguieron golpeando objetivos en territorio iraní, respondidos por el régimen de los ayatolás, el Ejército israelí dio inicio a una operación terrestre en el sur de Líbano.

"Las Fuerzas de Defensa de Israel han iniciado una operación terrestre en el Líbano para eliminar amenazas y proteger a los residentes de Galilea y del norte del país", declaró hoy el ministro israelí de Defensa, Israel Katz.

El ministro afirmó que "cientos de miles de residentes chiítas del sur de Líbano", que han evacuado o están abandonando sus hogares en esa región tras los avisos israelíes, "no podrán regresar a sus casas al sur del río Litani hasta que se garantice la seguridad" de las comunidades israelíes cercanas a la frontera.

El ministro de Defensa indicó que tanto él como el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenaron al Ejército destruir la infraestructura de Hizbulá en las aldeas fronterizas libanesas para evitar que ese grupo chiíta vuelva a operar desde esas zonas.

En sus declaraciones, Katz comparó la estrategia con las operaciones realizadas por Israel contra Hamás en la Franja de Gaza, citando específicamente acciones en Rafah y Beit Janún.

El ministro acusó además al líder de Hizbulá, Naim Qasem, de esconderse mientras la población chiíta del Líbano se ve obligada a abandonar sus hogares, y advirtió que el grupo "pagará un alto precio" por su participación en el conflicto y por su alianza con Irán.

"Si Naim Qasem extraña tanto a Nasrala y Jameneí, pronto podrá encontrarse con ellos en las profundidades del infierno", amenazó en su mensaje en vídeo el titular de Defensa.

Las declaraciones se produjeron tras una reunión de evaluación en el cuartel general del ministerio de Defensa junto a altos cargos militares, incluidos el jefe de inteligencia militar y responsables de operaciones y estrategia.

INCURSION MASIVA

Según una información publicada el sábado por el portal Axios, que citaba a fuentes estadounidenses e israelíes, Israel planea llevar a cabo una "invasión masiva" en el sur del Líbano para acabar con la presencia de la milicia chiíta proiraní Hizbulá.

Desde el viernes el Ejército israelí empezó a enviar refuerzos a la frontera norte y está movilizando a más reservistas.

El número de muertos por la campaña de bombardeos israelíes contra el Líbano asciende ya a 850, y el de heridos supera los 2.100.

El jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, Eyal Zamir, confirmó ayer que más tropas serán desplegadas en el Líbano de cara a "la siguiente fase".
En simultáneo, los cazas de Israel lanzaron una nueva oleada de bombardeos “a gran escala” en las ciudades iraníes de Teherán, Shiraz y Tabriz.

El portavoz militar Nadav Shoshani afirmó que, desde el inicio de la ofensiva contra Irán, las fuerzas israelíes han llevado a cabo más de 7.600 ataques en territorio iraní en cerca de 5.000 salidas aéreas de sus cazas.

Según el portavoz, alrededor de 4.700 de esos ataques se centraron específicamente en el programa de misiles iraní, lo que ha provocado, dijo, una "disminución dramática" del arsenal iraní.

El Ejército aseguró haber golpeado más de 500 centros de mando y control. El viernes, en uno de los bombardeos, dijo haber desmantelado el Cuartel General de la Armada de la Guardia Revolucionaria.

Sin embargo, Irán no ha dejado de replicar los ataques y hoy afirmó que sus fuerzas armadas están decididas a "defenderse el tiempo que sea necesario" en la guerra actual.

La Guardia Revolucionaria iraní lanzó una nueva andanada de ataques contra objetivos en Tel Aviv y el aeropuerto de Ben Gurión en Israel, y contra bases de EE.UU en Emiratos Árabes y Baréin. Según afirmó, en esos ataques usó los misiles hipersónicos "Fatah", "Emad" y "Qadr", además de misiles superpesados y "drones destructivos", junto a misiles de alcance medio y los de propulsión sólida.

En uno de esos ataques, fragmentos de un misil iraní interceptado por las defensas israelíes cayeron sobre un tejado del Patriarcado Ortodoxo Griego en Jerusalén, a escasos metros de la Basílica del Santo Sepulcro.