El conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo este jueves con una intensa ofensiva aérea de Israel sobre Irán. Según informó el Ejército israelí, cerca de 90 aviones de combate atacaron alrededor de 40 objetivos en Teherán durante la duodécima oleada de bombardeos desde el inicio de la guerra, el pasado sábado.
De acuerdo con fuentes militares israelíes, la operación incluyó el lanzamiento de unas 200 municiones contra instalaciones vinculadas al aparato militar iraní. Entre los objetivos alcanzados se encuentran el cuartel general de una unidad especial del Ejército iraní en la provincia de Alborz, al norte del país, y una sede de la fuerza paramilitar Basij vinculada a la fuerza Quds en la capital.
El comunicado castrense también indicó que fueron atacados un centro de mando de las fuerzas de Seguridad Interna y varios edificios que, según Israel, eran utilizados para almacenar o fabricar distintos tipos de armamento.
La ofensiva forma parte de la campaña militar que Israel lanzó junto a Estados Unidos contra Irán y que ya lleva casi una semana de enfrentamientos directos. Desde el inicio de la guerra, la República Islámica respondió con ataques contra territorio israelí, bases estadounidenses y distintos objetivos en Medio Oriente.
Este jueves, Irán lanzó una nueva oleada de misiles que activó las sirenas antiaéreas en Tel Aviv y Jerusalén. Además, la televisión estatal iraní informó de ataques contra bases militares de Estados Unidos en la región.
La tensión también escaló tras el hundimiento de la fragata iraní IRIS Dena en el océano Índico. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, acusó a la Armada estadounidense de cometer “una atrocidad en el mar” y advirtió que Washington “llegará a lamentar amargamente” lo ocurrido. Según las autoridades, al menos 87 marinos murieron en el incidente.
En paralelo, un influyente líder religioso iraní, el ayatolá Abdollah Javadi Amoli, lanzó un inusual llamado a la violencia al pedir públicamente el “derramamiento de sangre” contra Israel y contra el expresidente estadounidense Donald Trump.
El conflicto ya dejó un saldo de más de 1.200 muertos en Irán, más de 70 en Líbano y alrededor de una decena en Israel, según datos oficiales de los distintos países. La guerra también provocó efectos económicos globales, con subas en los precios del petróleo y perturbaciones en el transporte marítimo internacional.
Las hostilidades se expandieron además a otros países de la región. En Azerbaiyán, un dron cayó cerca del aeropuerto de Najicheván y dejó dos civiles heridos. En Emiratos Árabes Unidos, seis personas resultaron heridas por el derribo de un avión no tripulado cerca de la base aérea de Al Dhafra, donde operan fuerzas estadounidenses.
Qatar evacuó preventivamente a residentes cercanos a la embajada estadounidense en Doha tras un ataque con misiles, mientras que Arabia Saudita informó haber destruido un dron en una zona fronteriza.
La situación también amenaza el comercio marítimo global. Un buque petrolero fue atacado frente a la costa de Kuwait, según reportó la Agencia de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido. Además, continúan los incidentes en el golfo de Omán y en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
La incertidumbre se refleja en los mercados energéticos: el crudo Brent acumula un aumento cercano al 15% desde el inicio del conflicto debido a los temores por interrupciones en el suministro.
Mientras tanto, Israel amplió sus operaciones militares en Líbano con ataques contra 80 objetivos vinculados al grupo Hezbolá, aliado de Irán. En paralelo, el país reabrió parcialmente su espacio aéreo para repatriar a ciudadanos varados en el exterior. Según las autoridades, unos 1.250 israelíes regresaron este jueves a través del aeropuerto Ben Gurión, mientras se estima que cerca de 100.000 permanecían fuera del país cuando comenzó la guerra.
Con ataques cruzados, amenazas directas y una creciente expansión regional, el conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán avanza sin señales claras de desescalada y aumenta el riesgo de una guerra más amplia en Medio Oriente.