Roma (ANSA y EFE) – Israel intensificó su ofensiva sobre Irán apuntando al corazón energético del régimen: atacó infraestructuras claves de la industria del petróleo y el gas natural de la República Islámica, golpeando las instalaciones de Asaluyeh -que albergan plantas petrolíferas y petroquímicas- y, sobre todo, South Pars, el mayor yacimiento del gas natural del mundo.
Ambas estructuras están frente al Golfo, a pocos centenares de kilómetros del estrecho de Ormuz.
Su inclusión entre los objetivos desató la represalia de la República Islámica, que lanzó ataques a Emiratos Árabes Unidos y Qatar, que han provocado un incendio en la refinería de Ras Laffan, la principal de gas natural licuado del país, en un depósito de combustible para aviones en Riad y en una refinería en Bahréin.
El gobierno de Qatar informó que el incendio provocó "graves daños" en Ras Laffan, el principal sitio de producción de gas natural licuado del país.
El ataque de Irán en Emiratos Arabes Unidos alcanzó -según las agencias Fars y Tasnim, vinculadas a la Guardia Revolucionaria-, un incendio en un depósito de combustible usado para abastecer los aviones estadounidenses situados en la base del Al-Kharj. El Ministerio de Defensa de EAU informó además que un dron en la gobernación de Al-Kharj fue interceptado y también otro que intentaba alcanzar una planta de gas en la región este del país.
La agencia iraní Fars también informó que los misiles iraníes alcanzaron la refinería de GNL en Bahréin, que está ubicada cerca del puente que conecta este país con Arabia Saudita y que, según la información, fue destruido o gravemente dañado.
La escalada de ataques a infraestructuras energéticas disparó aún más los precios del petróleo y el gas por el temor de que la ofensiva israelo-estadounidense no respete líneas rojas.
Una fuente israelí indicó al Canal 12 de Tel Aviv que "Israel ayudó a transmitir un mensaje de Estados Unidos: o se desactiva y reabre el estrecho de Ormuz, o destruiremos todo el yacimiento de South Pars, así como otras infraestructuras energéticas". La fuente subrayó que el raid fue "plenamente coordinado con Estados Unidos".
PUNTO DE INFLEXION
De confirmarse, esa indicación supondría un cambio de postura de Washington, que hasta ahora parecía reacio a dañar infraestructuras cruciales para la futura recuperación iraní.
La administración estadounidense había criticado ataques israelíes previos contra depósitos de petróleo en Teherán y había pedido no atacar las infraestructuras energéticas; tanto es así que en los raids de la semana pasada contra Kharg -isla por la que transita el 80% de las exportaciones petroleras de Teherán- las fuerzas estadounidenses afirmaron haber atacado solo instalaciones militares.
El cambio de rumbo es considerado por los analistas como un auténtico "punto de inflexión" que agrava aún más una situación que ya está teniendo graves repercusiones en las economías mundiales, mientras que en el Estrecho de Ormuz aún no se tomó una decisión sobre una posible misión militar para proteger el tráfico comercial.
Esta vez, incluso aliados como Doha y Abu Dabi condenaron los ataques a South Pars, calificándolos de "peligrosa escalada" y de "acción irresponsable": el yacimiento de gas es el mayor del mundo, compartido entre Irán y Qatar, y representa el 40% de la producción gasífera de Teherán.
Las consecuencias de los ataques se dejaron sentir en Irak, donde las importaciones de gas iraní se interrumpieron por completo. Y aunque la represalia de Teherán ya se hizo sentir en Qatar y Arabia Saudita, los pasdaran ordenaron evacuaciones también en las plantas petroquímicas en los Emiratos; el comandante de la Marina aclaró que ahora "las instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos serán equiparadas a las bases militares estadounidenses".
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, advirtió sobre las "consecuencias incontrolables" de la escalada. También el Guía Supremo, Mojtaba Jamenei, rompió el silencio prometiendo que Israel y Estados Unidos "pagarán".
Las declaraciones que provienen de la República Islámica intentan mostrar fuerza y firmeza en lo que representa el mayor momento de crisis del régimen, diezmado por los ataques israelíes que continúan eliminando figuras destacadas de la teocracia y del gobierno.
Desde Teherán, el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, aseguró que "Irán tiene una estructura política sólida" y no depende "de un solo individuo". Pero está claro que, día tras día, el establishment iraní se muestra vulnerable ante una ofensiva -la de Israel y Estados Unidos- que no parece tener intención de frenar.