Teherán (ANSA y EFE) El régimen de Irán advirtió al mundo que considerará enemigo a cualquier país que participe en la guerra económica de Washington.
"Cualquier país que participe en la imposición de restricciones económicas a Irán es considerado un enemigo", declaró Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán.
"Declaramos a todos los países vecinos y a todas las naciones del mundo: no se sumen a la guerra económica librada por Estados Unidos", afirmó Rezaei en la televisión estatal, después de que Washington anunciara una intensificación de las sanciones económicas destinadas a aumentar la presión sobre Teherán.
"En primer lugar, negociaremos con ellos y les pediremos que no lo hagan; si continúan, tomaremos medidas contra ese país", añadió.
El exmilitar describió la respuesta iraní como una secuencia de tres etapas: negociación, advertencia y, finalmente, represalia.
Según medios internacionales, Rezaei también advirtió de una respuesta de "magnitud sísmica" y afirmó que, si los países vecinos se suman a la ofensiva de Trump, "no saldrá ni una gota de petróleo" del Golfo, ni siquiera por rutas alternativas al estrecho de Ormuz, por el que en tiempos de paz transita cerca de una quinta parte del petróleo y el gas que se comercia en el mundo.
Es decir, el exjefe de la Guardia Revolucionaria amenazó en concreto con atacar rutas de exportación de petróleo más allá del estrecho de Ormuz de los países que colaboren con la campaña de presión económica estadounidense.
Rezaei amenazó además con atacar intereses económicos estadounidenses si Washington procede con las nuevas medidas financieras anunciadas contra el país persa.
"No hemos atacado ningún interés económico estadounidense. Hasta ahora, solo hemos atacado bases militares, pero si pretenden imponernos sanciones económicas, Estados Unidos posee petróleo y empresas económicas en la región, y las atacaremos", dijo el exmilitar.
El presidente Donald Trump, anunció "la operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país", en lo que denominó "un Día D económico" contra Irán, con el objetivo de poner fin a una guerra que se acerca a los seis meses iniciada el 28 de febrero- y reabrir el estrecho de Ormuz.
Washington no ha precisado aún en qué consistirán las nuevas medidas económicas contra la República Islámica, pero el secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió a los países que proporcionen "cualquier tipo de ayuda vital a Irán" que sufrirán consecuencias económicas.
Entre los principales socios comerciales de Irán se encuentran China, que adquiere en torno al 90 % del petróleo iraní a precio reducido, y Emiratos Árabes Unidos (EAU), que la semana pasada anunció la suspensión de todas sus relaciones comerciales, intercambios mercantiles y transacciones financieras con el país persa.
La República Islámica lleva décadas sometida a sanciones económicas de Estados Unidos e internacionales -entre ellas la prohibición de vender su petróleo en los mercados internacionales-, medidas que han dañado gravemente la situación del país pero no han logrado doblegar al régimen jomeinista.
FRENTE DIPLOMÁTICO
El jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, viajará hoy a Teherán para "proseguir con los esfuerzos de Pakistán para contribuir a promover la paz", en medio del estancamiento de las negociaciones.
"La visita tiene como objetivo reforzar la cooperación bilateral entre Irán y Pakistán, así como dar continuidad a los esfuerzos de Pakistán por contribuir a promover la paz y la seguridad en la región", dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, según informó el diario Teheran Times.
Munir llegará a la capital de la República Islámica acompañado de una amplia delegación y tiene previsto reunirse con funcionarios iraníes de alto rango.